Kipsang Londres

Foto vía La Bolsa del Corredor

No lo sabemos a ciencia cierta, pero la historia, tal y como ha llegado hasta nuestro días, nos cuenta que Lewis Carroll (seudónimo de Charles Dogson) se inspiró en el río Támesis para aquella preciosa mezcla de realidad y ficción que es “Alicia en el país de las maravillas”, y dónde la frontera entre la realidad de la propia Alicia y el maravilloso mundo al que le lleva el conejo blanco bien difumina aquello que es real de lo que no.

Según la historia, en Oxford, Lewis Carroll gustaba de pasear en barca por el río con las hijas de la familia Lidell (Alice, Lorina y Edith), a quienes entretenía en aquellas excursiones contandoles historias. Un día, en un paseo al que se había unido el reverendo y amigo Robinson Duckworth, cuenta la leyenda que creyeron ver un conejo blanco, y el resto del cuento vino detrás.

Un conejo blanco parece habernos llevado durante estas últimas semanas junto a ese río Támesis, a su paso por Londres, y como si de una extraña mezcla de realidad y ficción se tratase, el maratón de la ciudad londinense se presentaba ante nosotros como un juego en el que no sabíamos la resolución final, pero que como todos los juegos, nos hacía soñar despiertos.

A la una del mediodía de un domingo del mes de abril, imponente y puntual como siempre, el Big Ben marcaba la hora, y el sonido de la campana hacía que despertáramos del sueño.

Como incitado por la propia campana, y sobre el kilómetro 40, Wilson Kipsang, el hombre más rápido en toda la historia del maratón (único que ha bajado en cinco ocasiones de dos horas y cinco minutos), aceleraba el paso y dejaba atrás a su acompañante, Stanley Biwott, el ganador en París en 2012, dejando claro que su zancada, la única que conoce los secretos del récord mundial, iba a imponerse de nuevo en la realidad de la capital londinense, en los sueños a través de los que nos está llevando este mes de abril.

Solucionados todos los enigmas, el maratón de Londres queda ya como un recuerdo, como otra bonita historia de la que bien está sacar algunas conclusiones que ayuden a soñar con nuevas historias que vendrán en un futuro muy cercano.

1. Dime cómo empiezas y te diré cómo terminas

Londres, con todo su volumen de ruido detrás, se ha publicitado como una nueva edición de la carrera del siglo. Los mejores corredores, los debutantes más mediáticos. Hasta el mismísimo Haile Gebrselassie como liebre. Todo estupendo, ilusionante. Pero de verdad, por mucho que las intenciones quieran ser atacar el récord del mundo, ¿es realmente necesario comenzar con un parcial de 14:21 en los primeros 5 kilómetros?

Una cosa son las ganas, las intenciones, y otra cosa es la realidad de su puesta en acción, y Londres creemos que sobre todo debe aprender a controlar esa ansiedad inicial. En un estudio sobre 70 de las carreras más rápidas de todos los tiempos, la salida de ayer sólo es superada por otros 14:08 también corridos en Londres en 2009 (el año que ganó Samuel Wanjiru) y por la edición de Dubai de 2008, cuando se corrió en 14:17 para terminar con la victoria de Gebrselassie en 2h04:53.

Buscando otros arranques por debajo de esos 14:30, sólo encontramos la carrera de Londres (salvo la excepción indicada de Dubai 2008) con otros 14:22 en 2008 (el año que ganó Martin Lel con 2h05:15), y una cuarta ocasión el año pasado, en una carrera que evidenció el mejor ejemplo de un suicidio anunciado, y dónde ese primer parcial fue prácticamente igual al correrse en 14:23 (si bien es cierto que en 2013 luego se siguió apretando hasta que saltó toda la maquinaria más allá del 25, mientras que en 2014 los siguientes parciales comenzaron después a relajarse).

Cierto es que ese primer parcial de Londres presenta algo de desnivel negativo, y que es muy temprano para establecer cualquier equivalencia, pero no es excusa suficiente para tal desmesura. Todo necesita su preparación, su tiempo de cocción, y si no se controla esa ansiedad inicial, salidas que desde el kilómetro 5 proyecten disparatados 2h01:04 como la de este, sólo pueden conducir a calentones innecesarios que hipotequen muchas posibilidades desde el mismo inicio. Sirva como ejemplo que Wilson Kipsang, en su récord mundial de Berlín 2013 (2h03:23), arrancó con un primer parcial de 14:33, o Patrick Makau, también en su récord de Berlín 2011 (2h03:38) salió en 14:37. Ambos casos son parciales muy rápidos de salida, pero por comparación muchísimos más moderados, sin llegar a la locura que se suele vivir en Londres.

Las mujeres, en cambio, tuvieron un planteamiento muy valiente pero mejor enfocado en cuanto a su sostenibilidad a lo largo de los kilómetros. Un primer parcial un poco confuso, con las liebres adelantadas y Jeptoo asumiendo labores de ritmo inicial, dio un paso más lento de lo previsto (16:45 al paso por el kilómetro 5, que proyectaba 2h21:13). La subida de ritmo vino después y los siguientes parciales fueron ajustando las intenciones teóricas con proyecciones sobre 2h18:30 (tiempo que se clavaba al paso por la media maratón).

Pese a las intenciones teóricas, la dureza de la carrera fue ajustando el tiempo a las posibilidades, y con la lesión de una muy valiente Priscah Jeptoo sobre el kilómetro 28 y el paso de la carrera, el ritmo fue ralentizándose, situándose ya en el punto kilométrico 30 por encima de las 2h19 para acabar en meta con esos 2h20:21. Se intentó sobre una base valiente, con un plan razonable, pero el maratón puso las cosas en su sitio. Nada que objetar.

En todo caso, en esa lucha entre realidad y ficción, entre ganas y posibilidades reales, las mujeres demostraron un objetivo mucho más creíble y mejor planeado, sobre todo muy bien llevado por una Priscah Jeptoo que se mostró enorme hasta que tuvo que retirarse lesionada. Los hombres, quienes además unieron el despropósito de que poco más del kilómetro 15 sólo tenían una liebre, y desde el 25 ya estaban completamente solos, han vuelto a demostrar que la organización de la carrera londinense debe de hacer serias reflexiones al respecto. Cierto es que la edición de este año ha brindado un estupendo espectáculo, y que se ha batido el récord de la prueba, pero con unos objetivos tan altos la puesta en escena debe de ser acorde con las intenciones tan ampliamente publicitadas.

2. La jerarquía de Wilson Kipsang

Entre tanto gallo, entre tanto excelente corredor, de nuevo la figura de Wilson Kipsang y su enorme sonrisa. Renato Canova, el prestigioso entrenador italiano de fondo, ha destacado varias veces la profesionalidad y la manera de cuidarse que tiene el propio Kipsang sobre el resto de corredores, y desde luego, la época que poco a poco va marcando el keniano dentro de la historia del maratón lo atestigua (atención porque también suele poner como ejemplo a Eliud Kipchoge, que debutó el año pasado en Hamburgo ganando con 2h05:30, y desde entonces ha sido segundo en Berlín con 2h04:05 y ganó este fin de semana en Rotterdam con 2h05:00).

Los datos de Kipsang hablan por sí solos: es el poseedor del récord del mundo (2h03:23), es el único que ha corrido dos veces por debajo de 2 horas y 4 minutos (añadiendo sus 2h03:42 en Frankfurt 2011), y es el único que lo ha hecho 5 veces por debajo de 2 horas y 5 minutos (añadiendo los 2h04:29 de esta edición, sus 2h04:44 de Londres 2012 y 2h04:57 en Frankfurt 2010), seguido ya a cierta distancia por Gebrselassie y Geoffrey Mutai, que han bajado de esos 2h05 en tres ocasiones.

Todo ello le confirma como el corredor más rápido de la historia, con un palmarés que incluye un triunfo en Berlín, dos en Londres, dos en Frankfurt y uno en Lake Biwa, junto a la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres.

Ayer, en las calles de Londres, la estampa de Kipsang corriendo los dos últimos kilómetros recordaba muchos sentimientos de Berlín, con su elegante zancada y esas fuerzas que salen hasta cuando los demás han desaparecido. Los parciales entre los kilómetros 30 y 40 de Kipsang en Londres (14:32 y 14:38 para un total de 29:10) están clavados con los de su carrera en Berlín (14:35 y 14:36 para un total de 29:11), y el de los 2.195 metros últimos ha sido solo algo más lento en Londres (6:17 para los 6:11 en los que corrió en otoño espoleado por la posibilidad de récord mundial). Su regularidad asusta, al igual que su forma de acabar la carrera, y ambas razones parecen ser lo que le están convirtiendo en un atleta único viendo el ránking histórico de tiempos. La climatología y el recorrido de Londres no son las de Berlín, pero en todo caso la ciudad londinense ha perdido una buena oportunidad por la forma de llevar la carrera hasta ese kilómetro 30 en el que empieza todo, en el que para otros acaba todo. Kipsang ya tiene 32 años. Veremos cómo pinta el otoño, porque lo que está claro es que hasta entonces el bueno de Wilson va a cuidarse al máximo.

Junto a él, destacó sobre manera el joven Stanley Biwott (27 años) que ganó en París en 2012 (2h05:15) y que ayer mejoró su registro personal hasta 2h04:55, demostrando una gran valentía hasta el punto de intentar aumentar el ritmo cuando se quedó a solas con Kipsang.

Si cruzamos una raya tras los dos primeros, vemos un hueco de dos minutos entre Kipsang y el tercer clasificado, Tsegaye Kebede (2h06:30), que evidencia el gran final de los dos kenianos y cómo el resto, una vez más, se hundió tremendamente tras el planteamiento inicial de la carrera, llegando todos muy lejos de sus mejores registros personales.

Kebede, en todo caso, salvó los papeles con su gran actitud y tras ser el más activo tras la retirada de las liebres. Sin complejos, con valentía, asumió el mando de la carrera, y desde el kilómetro 25 abrió ritmo sin mirar atrás. 2h06:30 en meta (más lento que los 2h06:03 del año pasado), pero en una más que meritoria tercera posición que le confirma como un fijo de Londres: 6 participaciones consecutivas desde 2009, con 2 primeros puestos, 1 segundo, 2 terceros y 1 quinto como peor participación.

Fuera del pódium, y pagando las consecuencias de un día duro, Ayele Abshero cuarto con 2h06:31 tras perder el sprint con Kebede; meritorio quinto puesto con 2h08:06 para el jovencísimo de 18 años Tsegaye Mekonnen que venía de ganar en Dubai; y tras él dos de los principales perdedores, Geoffrey Mutai con 2h08:18 y Emmanuel Mutai con 2h08:19, quién tuvo problemas de salud en las horas previas a la carrera. Farah, a quién analizamos por separado, acabó octavo; el estadounidense Ryan Vail décimo con 2h10:57 mejorando su marca personal; Stephen Kiprotich, el campeón mundial y olímpico fue duodécimo con 2h11:37; y nuestro gran Pedro Nimo, muy solo toda la carrera, sin reservar nada como él sabe, décimo cuarto con 2h14:15.

Como hemos comentado, en la siguiente tabla comparativa se aprecian los siguientes puntos, entre otros:

  • Rápida salida una vez más de la edición de Londres 2014 (14:22 ese primer parcial, mientras que la cabeza pasó incluso un segundo más rápido que Kipsang).
  • Se observa como en esta edición de 2014 se ha regulado bastante el ritmo en los parciales intermedios en comparación con el año pasado (en 2013 se siguió apretando hasta llegar al mejor tiempo de paso logrado nunca entre las carreras más rápidas en el km 25 con 1h12:59), mientras que el frenazo en 2014 fue evidente, tras un rapidísimo primer parcial y unos siguientes parciales que caen hasta ir pasado el kilómetro 10 siempre por debajo del récord del mundo.
  • Se observa como la segunda parte y el final de la carrera de Kipsang en Londres 2014 y Berlín 2013 fueron casi clavados (en la media maratón de Londres 2014 se pasa con casi un minuto de retraso respecto a Berlín 2013 y esa diferencia se mantiene constante hasta el final, con un parcial desde el kilómetro 30 al 40 exactamente igual), lo que evidencia la poderosísima capacidad de correr de Kipsang.
  • En resumen, Wilson Kipsang ha sido capaz de correr de manera muy parecida la segunda media maratón de Berlín 2013 (61:49) que la de Londres 2014 (61:58), con un final prácticamente igual desde el kilómetro 30. Desde luego, la diferencia radica en ese ritmo muchísimo menos regular de la primera parte, evidenciado en unos primeros 5 kilómetros disparatados, y luego unos parciales más lentos y mucho menos regulares, de lo que la organización londinense, por planteamiento y liebres tiene mucho que reflexionar, pese a que en maratón, dos más dos nunca son cuatro.

Tiempos de paso y parciales cada 5 kilómetros de las carreras de Wilson Kipsang en Londres 2014, de Wilson Kipsang en su WR en Berlín 2013, y de Tsegaye Kebede en su victoria en Londres 2013:

Tiempos de paso maratón Londres y Berlín

3. Edna Kiplagat

Tras los dudosos primeros 5 kilómetros y la posterior valentía por poner la carrera en ritmos en torno a las 2h18, Priscah Jeptoo se mostró perfecta en carrera, sin esconder nada, asumiendo todo, pero una lesión antes del kilómetro 30 hizo que tuviera que retirarse.

Ante la situación, con una gran Dibaba que analizaremos más tarde, las dos Kiplagat se quedaron en cabeza, corriendo a la par toda la parte final hasta llegar a un bonito sprint en la recta final. No fueron capaces de culminar el buen trabajo que se había hecho en cuanto a una grandísima marca (quizás más enfocada por la propia Jeptoo para ella misma), pero cerraron una estupenda carrera.

Edna, más alta, destacaba una zancada más larga. Florence, a la que todos mirábamos con su flamante y reciente récord del mundo de medio maratón (65:12 Barcelona 2014) bajo el brazo, parecía la favorita en un sprint final. Las dos, con un tiempo acreditado en maratón prácticamente igual, llegaban juntas frente a Buckingham Palace, y no quedaba más remedio que la resolución final. La zancada de Edna (34 años) se imponía a la de Florence (27 años), y redondeaba así un gran palmarés al que a dos campeonatos mundiales (Daegu 2011 y Moscú 2013) une una nueva gran carrera “comercial” a su victoria en Nueva York que databa ya desde 2010. Florence Kiplagat llegaba segunda, demostrando el gran nivel de una atleta que, además del récord mundial en medio maratón, tiene dos victorias en Berlín (2011 y 2013).

A través del siguiente cuadro observamos lo que comentábamos al principio, y como tras el extraño paso por el kilómetro 5 en un parcial en el que no hubo entendimiento con unas liebres que marchaban por delante, el ritmo se apretó muchísimo en ese intento descarado de buscar las 2h18:30 de acuerdo a como se ve en las predicciones; y que tras la retirada de la que más puso en el empeño (Priscah Jeptoo que tuvo que detenerse antes del kilómetro 30), la carrera dictó sentencia e hizo que el tiempo quedase en 2h20 pese al buen intento realizado. En ese sentido, las dos de cabeza lograron un ritmo más lento pero muy uniforme una vez pasado el kilómetro 25, marcando ya siempre los parciales sobre 16:55 (3:23 cada kilómetro de media)

Tiempos de paso y parciales cada 5 kilómetros de la carrera femenina en Londres 2014 (Edna Kiplagat 2h20:21):

Tiempos de paso Edna Kiplagat maratón Londres

Nota: en la elaboración de este cuadro se ha tomado el grupo del paso de la cabeza del grupo que abre la carrera. Las predicciones son las ofrecidas por la organización en tiempo real.

4. El debut de Mo Farah

Catalogar el debut de Mo Farah, después de todo el ruido mediático que ha habido alrededor, es cuestión complicada para no caer en el uso equivocado de algunos calificativos que podrían salir a bote pronto. En todo caso, sí se aprenden algunas valoraciones que deben de destacarse: lo sobrevalorado del asunto, lo difícil que es el maratón y, sobre todo, la bestialidad que significa el debut de Bekele hace una semana en 2h05:03 en un circuito tan complicado como París y corriendo absolutamente solo desde el kilómetro 30 (sin liebres desde pasado el 27).

El planteamiento inicial de que Farah arriesgaba más que Bekele por los ritmos de Londres no es del todo correcto. Dentro de la locura que se había organizado en la capital londinense, Mo Farah tenía su propia carrera: liebre casi personal, su ritmo elegido, máxima atención… Una carrera dentro de otra, donde la lucha de cabeza nada tenía que ver con él. Bien es cierto que tanta atención mediática no es lo más aconsejable, con la consiguiente presión añadida, pero eso viene del mismo entorno del corredor, por lo que no hay excusa que valga. También es cierto, que limpiando todo, el panorama era hasta un poco más favorable, en tanto que Farah siempre iba a tener compañía y referencias por todas partes, al contrario que Bekele.

La segunda valoración viene entorno a catalogar el resultado final del debut. Como hemos analizado aquí, hasta en palabras de Haile, Mo Farah no pasaba al maratón en el mejor momento, con mucho recorrido aún en pista. Desde este punto de vista, sus 2h08:21 no creemos que sea un mal resultado, sino que las pretensiones iniciales estaban sobrevaloradas.

En todo caso, el resultado debe valorarse de acuerdo a las pretensiones que había, y en ese sentido es cierto es que no andar en 2h06/2h07 es un mal resultado de acuerdo a las valoraciones más realistas que teníamos, incluso al hecho de no batir el récord británico que nadie se había atrevido a discutir como algo ya hecho, y que el propio Farah recordaba como un objetivo para quitarse presión.

También, no hay que olvidarse que cierto es que Farah no es Bekele, que es un corredor que, como decía el propio Haile, ha corrido hace meses en 3:28 los 1.500 metros, que el maratón, dónde sólo hay realidad, pone todo en su sitio, y que Mo debe seguir su propio camino en pista, dónde si ha demostrado mucha rapidez, pero con una experiencia aprendida que veremos si le sirve en un próximo maratón dónde las incertidumbres del estreno ya no existen.

Y sobre todo, debemos de recordar algo que generalmente parece que hemos venido olvidando este tiempo, y es que nos encontrábamos ante solamente un debut en una distancia muy complicada. Bekele, el otro día, ha hecho fallar aún más las predicciones haciendo parecer fácil lo que había logrado. No es que fuera fácil sino que la lectura, como decíamos, debe de ser de catalogar lo de Bekele como la verdadera bestialidad que fue.

Como vemos en el siguiente cuadro comparativo, se observa el desinflamiento de Farah, con un ritmo muy poco uniforme frente a la gran regularidad de Bekele. El etíope llegó al kilómetro 30 con 4 de los 6 parciales en el estrecho margen de 14:39/14:43, y en ningún momento se descompuso en la parte final, de forma que desde el kilómetro 30 su ritmo no cayó nunca por encima de 3 minutos el kilómetro de acuerdo a la media por parcial (14:56 de media). En cambio, Farah, siempre con pasos cada vez más lentos que Bekele (sólo el parcial del 20 al 25 fue más rápido), fue hundiendo sus parciales, con una clarísima tendencia negativa desde el kilómetro 20 (14:52, 15:18, 15:36 y 15:52).

Análisis comparativo diferencias entre los debuts Mo Farah (Londres 2014) y Kenenisa Bekele (París 2014):

Tiempos de paso Farah Bekele

5. El debut de Tirunesh Dibaba

Frente a lo comentado respecto al estreno en la distancia de Mo Farah, el debut de Tirunesh Dibaba sí puede valorarse como excelente. Muy valiente, y muy bien ejecutado.

La etíope que no ha cumplido aún los 29 años, y que como comentaba ella misma tras acabar la carrera tiene aún mucho recorrido en la pista, a la que va a volver, pero regresando al maratón, desplegó en Londres toda su clase y calidad que se le presupone, y que hace que estemos muy ilusionados ante lo que ha sido la puesta de largo de una atleta que va a marcar una época en el futuro de esta distancia.

Dos datos hablan por si solos. En primer lugar, en Londres hemos asistido, como ya hemos comentado, a un intento en toda regla de atacar las 2h18 (sólo en tres veces se ha bajado de ese registro, todas ellas de Paula Radcliffe) y Tirunesh no se ha acobardado, corriendo siempre muy protegida en el grupo principal detrás de las imponentes kenianas. En segundo lugar, Dibaba ha terminado en una más que meritoria tercera posición, y sobre todo con un registro de 2h20:35 que suponen el tercer mejor debut de toda la historia, sólo mejorado por los 2h18:56 de Paula Radcliffe en Londres 2002 y los 2h19:34 de Lucy Kabuu en Dubai 2012.

Tras la retirada de Jeptoo, Dibaba permanecía en el trío de cabeza, y la imagen de verla parar en el avituallamiento del kilómetro 30 ya ha quedado como una de las imágenes de la carrera. Al caer la botella y parar a recogerla, parte de culpa de la falta de experiencia, Dibaba perdió el ritmo y cedió unos metros con las dos Kiplagat que ya nunca pudo recuperar.

Cierto es que viendo la resolución final dicho incidente parece definitivo, pero cierto es también que coincidió con la parte de la carrera que más atrancada se pudo a ver a Tirunesh, como si atravesase su muro particular en esos kilómetros. Falta de experiencia pudo haber en el error, pero también una pérdida de reflejos por cansancio, que parece que es lo que acusó en esa parte de la carrera.

Tirunesh se recompuso rápidamente de ese bache, y sin descomponer su elegante zancada aguantó la referencia visual con las dos de cabeza, incluso pareciendo que en la parte final corría cada vez más suelta.

El kilómetro 35 lo pasó a 12 segundos de las dos de cabeza, el 40 a 17 segundos, y al final, pese al gran sprint entre Edna y Florence Kiplagat jugándose la carrera, fue capaz de recortar 3 segundos en esos poco más de dos kilómetros finales, llegando a meta con solo 14 segundos de pérdida.

Tanto el grandísimo tiempo final (2h20:35) como esa capacidad de acabar tan entera y rápida hace que el esperado debut haya confirmado plenamente lo que todos imaginábamos: estamos ilusionados deseando ver a Tirunesh de nuevo sobre los cuarenta y dos kilómetros.

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4 Comentarios

  1. una vez mas, me ha encantado tu cronica. Enorme Dibaba, aunque tambien la vi muy forzada justo antes del accidente-error, el hecho de que se recuperara como se recuperó nos indica qué tipo de atleta es, dentro de poco creo que dará el pasito que le queda para llegar a lo mas alto.
    Tambien pienso que el ganador de la Maraton de Londres, junto a un fortisimo e imbatible Wilson Kipsang, fue Kenenisa Bekele. Aunque le queda el mismo pasito que a su compatriota Dibaba (¡faltaria mas, acaban de llegar!), creo que en breve será el unico corredor capaz de plantar cara al recordman mundial

  2. Buenas,

    La segunda media de Wilson Kipsang y, en concreto, su regularidad en los parciales de los kilómetros 30 al 40,… es para algo más que quitarse el sombrero.

    Saludos.

  3. “p@m@t@ti”: “La segunda media de Wilson Kipsang y, en concreto, su regularidad en los parciales de los kilómetros 30 al 40 …”.

    En esos 10 km Wilson Kipsang solo se despegó un segundo de Stanley Biwott, que en los 2 maratones del año pasado (Londres y Nueva York) pinchó en el km 30 y algo, y ahora lo hace en el 40, ¿cuándo no pinche? …

    Un saludo

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