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La Maratón de Berlín de 2016 pasará a la historia como una de las más emocionantes, por lo menos si nos referimos a la carrera masculina.

El duelo entre Wilson Kipsang y Kenenisa Bekele del pasado domingo nos recordó mucho al enfrentamiento entre Sammy Wanjiru y Tsegaye Kebede en la maratón de Chicago de 2010.

En esa ocasión, Wanjiru parecía que tiraba la toalla en varias ocasiones pero al final se supo sobreponer y logró la victoria. En Berlín, tuvimos a Bekele en el papel de Wanjiru, ya que en el kilómetro 29 llegó a perder 30 metros en menos de un minuto y, como todos sabemos, acabó venciendo.

Bekele se convirtió, a sus 34 años, en el segundo hombre más rápido de la historia en la distancia al correr en 2h03:03. Sólo seis segundos lo separaron del récord del mundo de Dennis Kimetto (2h02:57 en Berlín 2014), es decir, 14 centésimas de segundo por kilómetro.

La prueba femenina no tuvo tanta tensión y Aberu Kebede se hizo con una cómoda victoria con un tiempo de 2h20:45. La diferencia con la segunda, Birhane Dibaba, fue de más de tres minutos, algo que es casi imposible que acontezca en la prueba masculina a día de hoy.

Bekele suma puntos para ser el mejor fondista de la historia

Kenenisa Bekele es el atleta que ostenta los records del mundo de 5000 metros, 10000 metros y, ahora, está segundo en la lista de mejores marcas de siempre en maratón. Ningún atleta de la historia ha llegado a tener los tres récords a la vez. Además, es el atleta que más tiempo ha tenido en sus manos el récord del mundo de 5000 metros (12 años, desde Hengelo en 2004).

A Mo Farah, para algunos el mejor fondista del momento (por lo menos en las pruebas que hay dentro de un estadio), le faltarían aún 100 metros dentro del anillo en un hipotético duelo tomando la referencia de su mejor marca personal y la de Bekele.

Y la comparación con Haile Gebrselassie es inevitable.

Pero Bekele ya no tiene la regularidad que tenía en su época de juventud. Esto se debe, fundamentalmente, a las lesiones, sobre todo por su maltrecho tendón de Aquiles. Pero es evidente que cuando su salud es buena, nos lleva a su mejor versión.

Ya en 2013 demostró en la Great North Run que su potencial en ruta era grande. En esa ocasión derrotó, en un duelo memorable, a Mo Farah.

En 2014 empezó, en París, su andadura en la maratón. Esa primera carrera en la mítica distancia fue una exhibición (2h05:04) y una clara muestra de su potencial en los 42.195 metros.  Pero desde entonces no había logrado brillar en una maratón a ese mismo nivel. Chicago y Londres fueron buenas aproximaciones pero no era el mejor Bekele. En Chicago acabó cuarto y en Londres fue tercero. Por medio tuvo una retirada en la maratón de Dubái en enero de 2015.

Desde Chicago 2014 hasta Dubái 2015 estuvo entrenando con Renato Canova, pero fue una época de constantes problemas físicos en los gemelos y el tendón. Después de estar parado durante 11 meses consiguió, con solo dos meses de entrenamiento específico, realizar 2h06 en la maratón de Londres, con un parcial de 1h27:23 al paso por los 30 km.

Parte del mérito radica en el trabajo de los médicos y fisioterapeutas de la Universidad de Glasgow, bajo la guía de Yannis Piitsiladis. El trabajo de rehabilitación y fortalecimiento lo han vuelto a colocar en lo más alto. Son los científicos que han lanzado el proyecto que busca las dos horas en maratón.

¿Por qué no se batió el récord del mundo?

La primera causa puede ser achacada a los parciales, algunos desproporcionados, sobre todo el primer kilómetro, que se corrió en 2:41. El kilómetro más lento fue en 3:02, lo que lleva a una diferencia de 21 segundos entre el kilómetro más rápido y el más lento, demasiado para una prueba como la maratón, en la que se tiene que buscar un ritmo lo más uniforme posible.

Además, el mayor gasto energético se produce en los primeros kilómetros debido a que son en los que ponemos el motor a funcionar. Pasamos de estar parados y con pocas pulsaciones a tener muchas más en muy pocos minutos.

A ello hay que sumar el parcial de 61:11 en el paso por la media maratón, demasiado rápido para lo que eran las previsiones iniciales. Con un parcial más cercano a los 61:30, el récord del mundo podría estar ahora en otras manos.

El tramo final fue una de las partes más rápidas de la prueba. Bekele acabó en 6:09 los últimos 2.195 metros y en 32 segundos los últimos 195 metros. Kimetto también hizo un parcial muy rápido el día del récord del mundo y fue de 6:28.

Los tres kilómetros más rápidos fueron el primero (2:41) el 42º (2:48) y el 15º (2:47). Sumando los tres tiempos nos da un registro de 8:15 en 3000 metros, marca que está al alcance de muy pocos atletas en España a día de hoy en una prueba de solo esa distancia.

Comparativa de los distintos pasos de la edición de Berlín de este año con la edición del récord del mundo de Kimetto

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Fuente: http://trackandfieldnews.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3050

Bekele a por título olímpico en Tokio 2020 y a por el récord del mundo

Jos Hermens, mánager de Bekele, dijo claramente que Bekele podría llegar a Tokio y disputar ahí la maratón olímpica. Declaró que tiene dos objetivos en mente: el título olímpico y el récord del mundo. No son objetivos fáciles pero, a la vista de lo acontecido en Berlín, los dos pueden estar a su alcance, sobre todo el segundo.

En los años 50, John Landy y Roger Bannister luchaban por ser el primer hombre en bajar de los 4 minutos en la milla. Parecía claro que cualquiera de los dos estaba en posición de lograr la hazaña.  Finalmente, fue Bannister el se llevó los honores y el australiano se tuvo que conformar con ser el segundo en lograrlo.

En la maratón masculina sucede algo parecido. Estamos ante al menos dos hombres (Eliud Kipchoge y Kenenisa Bekele) que han demostrado sobradamente que están en condiciones de batirlo. Ahora falta encontrar la oportunidad de hacerlo. Porque el problema es que, a diferencia de lo que sucedió en la milla, no hay tantas oportunidades. El dinero está en las Majors y, entre todas,  Berlín tiene ventaja sobre el resto en cuanto a calidad del recorrido y condiciones meteorológicas.

Las bolsas que mueven las “Majors” no lo mueven Róterdam, Ámsterdam, Fráncfort o Valencia, por dar ejemplos de maratones con buen trazado. Fuera de las Majors, la única que podría hacer algo de sombra es Dubái, que tiene posiblemente el mejor circuito del mundo (plano y sin curvas), pero tienen la política de no dar fijos a los atletas por correrla. El año pasado pudimos ver a Bekele allí, pero se paró por lesión. Por todo lo comentado, parece que la ventaja para atacar el récord del mundo la tendrá aquel que sea elegido por la maratón de Berlín para competir en la edición del próximo año.

Kipchoge hizo una auténtica exhibición en el pasado Maratón de Londres y es la marca, junto a la de Geoffrey Mutai en Nueva York, que más valor tiene a día de hoy. Si el día de Londres, en vez de estar allí, hubiera estado en Berlín, el récord del mundo estaría ahora cerca de la frontera de las 2h02:00. Es evidente que el récord lo tiene a su alcance pero tendrá que esperar a encontrar el lugar para batirlo.

Eso sí, aún estamos lejos de la quimera de las 2 horas, entre otras cosas porque Bekele nunca ha bajado de la hora en media maratón y Kipchoge tiene 59:25. Pero sí que se puede decir que estamos cerca de una marca cercana al 2h02, registro que no parece imposible cuando hablamos de Bekele o Kipchoge.

Para ver la magnitud de lo que supondría bajar de las 2 horas, una marca de 1h59:53 en maratón equivaldría a:

  • Media maratón: 57:13
  • 15K: 39:52
  • 10K: 26:03
  • 5K: 12:30
  • 3K: 7:10
  • Milla: 3:38
  • 1500 metros: 3:22

Kipsang merece todos los respectos

Wilson Kipsang corrió su primera carrera con 14 años en el colegio. Se trataba de un cross escolar de 10 km (en Kenia no se andan con paños menores a la hora de programar pruebas para sus jóvenes) en la que salió atrás y empezó a remontar puestos hasta que se encontró en segunda posición. La prueba fue tan brutal que no hubo tercero, todos habían abandonado debido al fuerte ritmo impuesto desde el principio.

Wilson Kipsang demostró el pasado domingo ser, otra vez, un valiente. Su osadía le costó no ser campeón olímpico en Londres. En la capital inglesa se equivocó de táctica al atacar cuando todavía quedaba un tercio de carrera, pero ese día dijo que aprendió la lección y que no volvería a cometer ese error, que esperaría siempre a atacar a partir del 30.

En esta ocasión utilizó a su compañero Geofrrey Ronoh de liebre, más que nada porque las liebres oficiales fallaron y porque el ritmo impuesto (61:11 en la media maratón) no está al alcance de muchas liebres en el mundo. Ronoh, además, fue la liebre de Kimetto cuando hizo el récord del mundo. En la edición de este año, después terminar con su labor de liebre, continuó en carrera y logró bajar de las 2h10.

Geoffrey Ronoh era guardia forestal hasta que empezó a correr hace menos de 5 años y fue acogido por el grupo de Kipsang. El ritmo que marcó Ronoh hasta que finalizó su tarea era para entrar en meta por debajo de 2h02:30. Y esa orden procedía de Kipsang, que en los días previos había anunciado que estaba en gran estado de forma, como así lo demostró en la carrera.

Pero más allá del trabajo de su “liebre personal” y compañero de entrenamiento, hay que destacar que el trabajo de Kipsang fue impagable desde el kilómetro 27 hasta que, en la frontera de las dos horas de carrera, Bekele decidió atacar. Kipsang fue generoso en su esfuerzo, seguramente pensando que Bekele no aguantaría. De hecho, Bekele pasó un par de kilómetros contra las cuerdas, sobre todo entre el kilómetro 29, que se despegó, y el kilómetro 31. Kipsang, al igual que cuando corrió su primer cross o cuando fue olímpico, no negocia el esfuerzo, simplemente lo da todo sin importarle el que lleva pegado a sus talones.

Mejor pocos y buenos

Estamos acostumbrados a que maratones como Londres tengan unas listas de salida de enorme calidad pero, al final, no logran registros como los de Berlín. Los motivos son varios.

El primero es el circuito, que es más favorable en la capital alemana. El segundo es que Berlín opta por llevar a pocos atletas de máxima calidad pero buscan los mejores, mientras que otras maratones como Londres buscan listas con gran profundidad.

Esta táctica de los organizadores alemanes tiene dos ventajas, la primera es que permite que cuando llegan al kilómetro 30, con las liebres retiradas, no haya tanta dilación a la hora de tirar. Si llegan dos “gallos”, como en Berlín, es más fácil que uno tome la iniciativa. Con muchos atletas de primer nivel después del kilómetro 30, se quedan mirando entre ellos a ver quién toma el mando, suelen producirse tirones y al final la posibilidad de récord del mundo se desvanece.

Berlín quiere records del mundo a toda costa

Berlín quiere records y no reparan en llevar a los mejores atletas, excelentes liebres y hacen todo lo posible para que se acabe consiguiendo una buena marca. Y en más de una ocasión hemos visto que la normativa atlética está a punto de ser vulnerada.

Ya pasó en ediciones pasadas y el pasado domingo se volvió a apreciar alguna bicicleta tirando del grupo de cabeza en el momento que se quedaron sin liebre.

La furgoneta que lleva la cámara de televisión tenía un panel luminoso que iba indicando a la cabeza de carrera el ritmo que llevaban en cada kilómetro y la marca que proyectaba la carrera en cada momento.

https://twitter.com/gabyandersengz/status/780509152607105024/

En el afán de conceder todo al atleta, también se pudo comprobar que Hermens, mánager de Bekele, fue el que le ofreció el avituallamiento en el kilómetro 20 y 40.

La carrera femenina, siempre ensombrecida por la masculina

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Los motivos son varios. De entrada, el plantel femenino en Berlín no llega al nivel de Londres. La profundidad de atletas de nivel es escasa y no hay posibilidad de acercarse al récord del mundo. Lo normal ya es quedarse a 5 minutos del descomunal récord del mundo de Paula Radcliffe (2h15:25). Estos cinco minutos suponen unos 1500 metros de diferencia, algo que se escapa a toda lógica.

La sensación al ver la maratón femenina es parecida a lo que acontece con los 400 metros. Allyson Felix y Sanya Richards-Ross han hecho carreras majestuosas, pero si corren en una marca  de dos segundos por encima del récord del mundo, ya es todo un logro. Acercarse al récord de maratón femenino, al igual que pasa con el de 400, parece algo imposible a día de hoy.

A ello hay que sumar que las retransmisiones televisivas se olvidan, en muchas ocasiones, de emitir imágenes de la prueba femenina.

Aberu Kebede, la vencedora, lleva 5 maratones en Alemania (4 en Berlín) y ha vencido en 4 y ha quedado segunda en otra. Parece que la maratón de otoño siempre la corre mejor que en  maratones disputadas en  otras épocas del año. Además, siempre ha sido muy regular en sus participaciones en la maratón de Berlín. En sus tres últimas participaciones ha hecho tiempos muy similares.

  • 2010 (1ª) 2:23:58
  • 2012 (1ª) 2:20:30
  • 2015 (2ª) 2:20:48
  • 2016 (1ª) 2:20:45

4 Comentarios

  1. @Radagast Exactamente serian records del mundo por que a lo que se refiere el articulo es una comparativa de lo que significaria bajar de las 2 hrs la maraton respecto a las demas distancias y no como serian los parciales.

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