Bekele, como “El hombre tranquilo”

Publicado por 04/04/14 - 18:50

Bekele

En una vieja librería del centro de Madrid, en uno de esos bellos rincones que aún quedan entre las prisas de la gran ciudad, una de las mejores libreras de cabecera que podemos encontrar nos confesaba hace poco su remedio para los días más duros, para esos días en los que uno no encuentra consuelo: “llego a casa, desconecto de todo y escucho música un buen rato. Después me siento en el sofá y pongo una vez más la película de ‘El hombre tranquilo’ de John Ford. Esa es mi única terapia para volver a la paz en esos días en los que uno no consigue encontrarse ni a sí mismo”.

Protagonizada por John Wayne, la película de John Ford es un bello homenaje a la melancolía, a la nostalgia. Una preciosa obra de arte escondida entre las obras maestras de Ford, en la que Sean Thornton, un boxeador americano retirado, regresa a su Irlanda natal, al pueblo de Innisfree, en busca de su propio paraíso que le haga olvidar su pasado, que saque de él sólo su yo más tranquilo, y que le deje comenzar una nueva vida, más acorde con sus interior. Allí se enamora de la temperamental Mary Kate Danaher (interpretada por Maureen O’Hara), lo que le hará tenerse que enfrentar a las costumbres locales, y mal que le pese, a la oposición del hermano de su prometida, que por todos los medios intentará hacerle volver al enfrentamiento.

Lejos de la evocadora Irlanda, en Etiopía, entre Sululta y Sendafa, siempre entorno a Addis Abeba y con unas altitudes superiores a los 2.500 metros, Kenenisa Bekele ha vuelto a encontrar su paraíso interior, su vuelta a los orígenes. Su regreso hasta reencontrarse a sí mismo y la paz que se guarda en lo más profundo de cada uno, como ese viaje melancólico, nostálgico, que nos hace olvidar todo el pasado, todas las prisas, y que nos lleva a descubrir lo que realmente somos.

Su viaje, muy interior, muy duro. Tan difícil como es de suponer para un elegido (dominador del fondo mundial desde 2003 hasta 2009: 5 veces campeón del mundo, 3 veces campeón olímpico con doblete en Pekín incluido, actual recordman mundial de cinco mil y diez mil) que de pronto se ve cegado por años consecutivos de lesiones, por la imposibilidad de volver a su nivel en los juegos de Londres, los de sus 30 años, los de su plenitud, y que un año después se ve hasta como un títere del atletismo alejado de los mundiales.

Algo así debe de sentir el gran Kenenisa Bekele, el sucesor de Haile, una vez que parece haber superado sus problemas físicos, y que como el corredor que ha ganado ya todo, que ha vivido ya varias vidas de éxitos y tristezas – con trances personales como la pérdida de su prometida y compañera de entrenamientos -, ahora, a los 31 años vive un proceso de reinvención, una vuelta a los orígenes y sueños recobrados con forma de maratón, como última etapa de un camino en el que ya no hay más distancia más allá.

Y todo envuelto en el silencio que siempre le caracteriza, en su discreción habitual. Y todo envuelto en ese halo de romanticismo que sigue teniendo el atletismo para aquellos que, lejos de la modas del asfalto con Dubai y los más jóvenes como ejemplo, entendemos el maratón como la fase culmen de una trayectoria deportiva, de una carrera de fondo, tal y como nos enseñaron el gran Diego García, Fiz o Antón por poner algunos de los mejores ejemplos que más cerca nos quedan. Dinero aparte (que lo hay y en grandes dosis), Bekele y Farah encarnan ese mismo modelo.

La introducción a estas semanas primaverales, bien merece un vistazo al mes de septiembre pasado, a aquella carrera del lluvioso noreste británico que reunió a Gebrselassie, Mo Farah y el propio Bekele bajo la distancia del medio maratón y al amparo del cartel que anunciaba el mejor encuentro de la historia, antes de convertirse en una de las más bellas carreras que hemos visto últimamente, y que tan bien le vienen a un deporte como el nuestro, tan necesitado de pasiones.

Bajo la lluvia, Kenenisa fingía, y cedía unos metros como el que no va más. Haile, el gran Gebrselassie, tiraba en cabeza mientras todos sonreíamos viendo la pantalla, con Mo Farah a su espalda. Como una partida de ajedrez, Haile se abrió a un lado, y ya cuesta abajo, ya en el decisivo desenlace de la carrera, en esa última milla, Bekele se tiró a tumba abierta, haciendo un hueco entre él y Farah, quién ni en un bellísimo sprint final pudo alcanzar al etíope, que celebraba su victoria. Una victoria quizás menor, pero que en su interior, tan golpeado por esos duros años de tránsito, alcanzaba un gran significado, y que ya ha quedado como uno de los mejores momentos atléticos recientes.

Luego, ya con el invierno de enero, los anuncios de los esperados debut se fueron sucediendo, con Bekele en París (6 de abril), con Farah en Londres dónde Gebrselassie hará de liebre (13 de abril); y ahora ya por fin abrimos el primaveral mes de abril con el mundo del maratón concentrado en unas semanas apasionantes desde París o Londres hasta las mismas raíces de nuestro querido Boston.

No olviden que el maratón vive uno de los momentos más impresionantes, más dorados de su historia, con los Kipsang, los Mutai, Kimetto y compañía; y a eso añadan el ingrediente de ver el paso a la distancia de los dos grandes jerarcas del fondo en pista en los últimos 10 años.

Bekele, hombre tranquilo, ha guardado mucho silencio durante su preparación, recluido en sus bosques etíopes. Ha sido el más grande, de eso no puede esconderse. Quieren que pelee, y va a hacerlo. No es de los que se esconden.

Bekele y Mo Farah son los últimos grandes dominadores del fondo en pista, y el maratón parece ser lugar el ring sobre el que ambos van a poder enfrentarse. De momento, la vista de ambos debe de estar en el medio plazo, pero la coincidencia de ambos debut, sólo separados por una semana y tras la negativa de Bekele de apuntarse a Londres, hace que las dos actuaciones vayan a estar observadas con lupa.

Al contrario que Farah, todo marketing y ruido por detrás, Bekele, más silencioso, ha optado por otro tipo de debut, incluso ignorando provocaciones de Farah por su ausencia en Londres, que lo ha llegado a tachar prácticamente de cobarde. Cierto que se alegan criterios económicos para justificar su ausencia en la capital londinense, pero desde luego, existen ciertos elementos de mucha coherencia que justifican su meditada decisión: París tiene mucho menos volumen mediático que Londres; el recorrido, sin ser muy duro, es más complicado para lograr marcas estratosféricas, lo que ya rebaja la presión en grandes dosis; y el perfil del resto de participantes, bueno pero no excelente (esto se concentra en Londres en gran medida), rebaja también la excitación. Bekele va a pelear (nunca ha sido sospechoso de bravuconadas, y ya dejó caer que se ve entre 2h03 y 2h06). Todos queremos creer que se va a reencontrar, y lo va a hacer, pero él sabe que aún no es el momento, que la guerra no se libra aún en esta batalla importante pero no decisiva, y que como tal entiende como una parte más del nuevo camino que sólo él elige como afrontar.

Como muestra, otro botón. A través de medios de comunicación y redes sociales muchas imágenes nos han llegado de los meses de Farah en Kenia, con inauguraciones de pistas deportivas y vuelos exprés de ida y vuelta (de dudosa conveniencia) a la media maratón de Nueva York incluidos. Nada o casi nada sabemos de Bekele, perdido en el silencio, en la tranquilidad de su vida de siempre en la altitud de Addis Abeba.

Dos estilos distintos, que poco a poco no van a tener más remedio que encontrarse. Quizás con los Juegos de Río en mente. Seguro que con el maratón como escenario, una vez que comprobemos si ambos pueden adaptarse a la distancia con garantías.

Esperemos que problemas físicos ya olvidados, Bekele haya regresado definitivamente a su paraíso de kilómetros y hermosas zancadas a la carrera dónde no existe más que el sudor y el horizonte inalcanzable.

Como a Sean Thornton, el personaje que encarna Wayne en la película de John Ford, a Kenenisa Bekele, tras regresar a su pequeño paraíso (y reencontrarse consigo mismo) después de unas lesiones que nos han impedido disfrutar de él en los últimos años, no le va a quedar más remedio que salir de su tranquilo rincón y volver a pelear, sin más opción que hacer de su pasado una parte más de su presente, en esa lucha que los atletas más grandes extienden no sólo con los rivales que tienen al lado, sino con los que les precedieron y con los que vendrán.

Mientras, los aficionados nos frotamos los ojos, cruzamos los dedos, y soñamos de nuevo con esos kilómetros recobrados que este domingo en París tienen una cita ineludible.

38º Maratón de París (6 de abril / 08:45h)

Web oficial: http://www.schneiderelectricparismarathon.com/index_us.html.

Cobertura televisiva: Eurosport desde 08:30h.

Record prueba: 2h05:11 Stanley Biwott KEN (2012); 2h21:06 Boru Tadese ETH (2013).

Principales inscritos (Fuente web IAAF):

Hombres:

  • Abdullah Shami ETH (2h05:42).
  • Mark Kiptoo KEN (2h06:16)
  • Getachew Negari Terfa ETH (2h07:32)
  • Limenih Getachew ETH (2h07:35)
  • Gezahagn Girma ETH (2h07:41)
  • Luka Kanda KEN (2h08:04)
  • Gideon Kipketer KEN (2h08:14)
  • Mike Kigen KEN (2h08:24)
  • Simon Munyutu FRA (2h09:24)
  • Gregoriy Andreyev RUS (2h10:25)
  • Kenenisa Bekele ETH (debut)
  • Behailu Ketema ETH (debut)
  • Mule Wasihun ETH (debut)

Mujeres:

  • Valentine Kipketer KEN (2h23:05)
  • Flomena Cheyech KEN (2h24:34)
  • Meskerem Assefa ETH (2h25:17)
  • Martha Komu FRA (2h25:33)
  • Zemzem Ahmed ETH (2h27:12)
  • Sarah Chepchirchir KEN (debut)

FOTOGRAFÍA | Kenenisa Bekele, Addis Abeba 18.05.2007 (LIFE).

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2 comentarios

  1. Frau W
    (4-Abr-2014 | 22:10)

    Lo enlazo a mi blog, porque Bekele y yo compartimos esa afición por la película genial de Ford, ¡Homérico Bekele! (el que haya visto la peli, sabe a qué me refiero).

  2. ChemaBZ
    (5-Abr-2014 | 15:29)

    Ha cambiado ligeramente la lista de participantes. Dejo un enlace con los definitivos:

    http://netstorage.lequipe.fr/ASO/egp/marathon-de-paris/2014/elites/Elites_MIP_2014.pdf

    Sensacional artículo, con las emociones a flor de piel, siendo conscientes de que nos enfrentamos ante lo que puede ser un momento histórico de nuestro deporte. Grande Miguel!!! 😉

    http://www.soy-cobarde.blogspot.com

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