Atletismo curioso (XXVIII)

Publicado por 10/06/14 - 6:11

Frase de la semana

“Este año se batirá el récord del mundo de altura”

Yevgeniy Zagorulko, uno de los entrenadores más prestigiosos del mundo (entrenó entre otros a Silnov, Chicherova, Slesarenko, Voronin, Yelesina, etc.)

Vídeo de la semana

https://www.youtube.com/watch?v=OAvPq2xcnqo

4×110 metros vallas en los Drake Relays, una prueba poco común en el calendario

El calvario de Eliud Magut y la polémica después de la maratón de Padua

eliud-magut

Hace un mes se disputó el maratón de Padua (Padova en italiano). En los metros finales el keniano Eliud Magut intentaba desesperadamente alcanzar la meta y las imágenes de su figura fantasmal dieron la vuelta al mundo. A falta de 300 metros intentó llegar por todos sus medios a meta,  tambaleante, autodestruyéndose, chocando contra las vallas…

El primer elemento que debemos destacar, y el más importante, es que el atleta se encuentra ya plenamente recuperado. Fue dado de alta sin secuelas y el comunicado médico señaló que fue consecuencia de una “crisis hipoglucémica (bajo nivel de azúcar en sangre) y deshidratación”.

Estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para llegar a meta en tercera posición. Unos minutos antes habían cruzado la meta su compatriota Pharis Kimani (2h12:03) y Franck Caldeira (2h12:04), atleta brasileño que tuvo una participación destacada en los JJ.OO. de Londres, en los que llegó a comandar la prueba durante varios kilómetros, antes del ataque de Wilson Kipsang. El siguiente en entrar a meta fue el italiano Fabio Mella muy alejado de los dos primeros (2h26:42).

El debate se abrió de inmediato al ver el vídeo de los momentos angustiosos que pasa Magut en los metros finales de la prueba. Faltaban 300 metros y estaba luchando por un tercer puesto que reportaba 600 € de premio. Se puede comprobar en el vídeo que dos personas lo acompañaban, una en bicicleta que según informaciones de la prensa keniana, es su representante y un voluntario de la organización que no era personal médico, ya que estos aparecen en la parte final del vídeo y llevan parte del uniforme de color rojo.

La persona que más críticas ha recibido ha sido el supuesto mánager del atleta, que es el que en todo momento lo está instando a continuar y le llega a decir “finish”, indicándole que tiene que llegar como sea. Las palabras parecen más de ánimo que de imposición pero el atleta en ese momento se rige por automatismos, no por razonamientos lógicos. Los atletas, es evidente que, por instinto siempre quieren llegar a meta. En muchos casos, con condiciones extremas, los propios atletas reconocen, con posterioridad, que no eran conscientes de lo que estaba sucediendo. En un caso de hipoglucemia no es el atleta la mejor persona para tomar la decisión de si debe o no continuar. Tendría que ser un médico el que tomara esa decisión.

Si se le preguntara a un boxeador noqueado si quiere continuar la pelea, contestaría afirmativamente en casi el 100% de los casos, aunque su estado no fuera el mejor para pelear. Por eso hay un árbitro y un médico que pueden parar la pelea e incluso su propio entrenador decidir parar el combate. En el atletismo nadie tira la toalla y parece casi una obligación que el atleta tenga que llevar su esfuerzo hasta límites inhumanos. En ciclismo hemos visto a los médicos atendiendo a los ciclistas y evaluando su condición.

La organización emitió un comunicado posterior en el que defendían su actitud: “como se puede ver en el vídeo, tan pronto como demostró signos de crisis, el atleta fue acompañado por un voluntario de protección civil. El voluntario estaba dispuesto a ayudar a Magut y pidió en repetidas ocasiones que se detuviera. El momento de adopción de medidas es en el momento oportuno y se lleva al corredor a una ambulancia. Magut quería continuar, incluso después de ser rescatado, pero se le impidió continuar”.

La prensa keniana se hizo eco del incidente y se mostró muy preocupada. Recordaron el fallecimiento del atleta keniano Barnabas Kipkoech en una prueba de 10 kilómetros en Brasil en el año 2008.  Algunos periodistas han llegado a tachar la escena de racismo y hasta se llegó a hablar de esclavitud del siglo XXI. Se ha llegado a mencionar el trato vejatorio que, supuestamente, ciertos managers tienen con los atletas africanos, pero la historia del atletismo nos muestra escenas similares a la vivida en Padua con otros atletas, y en su mayoría eran atletas de raza blanca, por lo que no parece que fuera una cuestión de racismo.

Las pruebas atléticas de resistencia están llenas de momentos épicos y en muchos casos inspiradores. Las imágenes de atletas intentando llegar a meta sin ninguna fuerza pero con todo su empeño hacen grande este deporte pero hay que distinguir entre lo que es esfuerzo y la pérdida de control absoluto, como fue el caso de Magut en Padua. En estos casos no puede haber dilaciones ni contemplaciones, debe partir de la propia organización la retirada inmediata del atleta.

La historia olímpica tiene varios casos de llegadas agonísticas. Dorando Pietri en 1908 fue descalificado después de haber llegado primero a meta en los JJ.OO. de Londres de 1908. El corredor italiano llegó al estadio tan exhausto que se equivocó del sentido que tenía que correr en la pista. Fue descalificado por la ayuda que recibió pero este hecho le hizo alcanzar más gloria que el vencedor, el norteamericano Hayes.

http://www.youtube.com/watch?v=0avvyz00sgc

En 1912 se produciría la primera muerte olímpica cuando el atleta portugués Francisco Lázaro fallecía posiblemente debido a las altas temperaturas (30º C) que afectaron a los corredores y sobre todo a que se cubrió todo el cuerpo con una especie de grasa, pensando que eso le ayudaría a protegerse del calor. Esta crema con la que cubrió su cuerpo tendría fatales consecuencias, ya que no le dejaba transpirar, y acabaría con su vida.

Las casualidades hicieron que casi se repitiera lo acontecido en Londres 1908, en la maratón olímpica de esa misma ciudad en 1948. En esa ocasión fue Etienne Gailly, atleta que Franco tuvo preso en España durante 6 meses, el que entró en el estadio vacilante y acabó cruzando la meta en tercer lugar. El corredor belga tuvo que ver, impotente, como le pasaban dentro del mismo estadio Cabrera y Richards.

http://www.youtube.com/watch?v=62W4s0MpETc

El destino hizo que en México 1968 se contemplara otro de los momentos inspiradores del mundo del atletismo. El tanzano John Stephen Akhwari se caía en mitad de la prueba debido a su falta de entrenamiento en altitud. Fue golpeado en el kilómetro 19 y fruto de ello se produjo una caída que le causó heridas en la rodilla y le dislocó el hombro. Logró continuar a duras penas y alcanzaba entrar en meta en 3h25:27, más de una hora después de la entrada del vencedor, Mamo Wolde (2h20:25). Suya fue la mítica frase de “Mi país no me envió a 5000 millas de distancia para que comenzase la carrera. Me enviaron a 5000 millas para terminarla”.

Otro episodio olímpico con llegada dramática fue el de Gaby Andersen en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. La atleta suiza llegó al estadio en unas condiciones muy similares a las que hemos visto a Magut en Padua. Pero Gaby Andersen, a diferencia de Magut, lograba alcanzar la meta en la que era la primera maratón femenina de la historia. Entraba en el puesto 37 de 44 y lograba ganarse el corazón de todo el estadio, pero el hecho de permitirla llegar en tales condiciones también acarreó críticas en su día, entre otras cosas porque el presidente de la delegación suiza, Hansjorg Wirz, actual presidente de la E.A.A. , intentó infructuosamente acceder a la pista para socorrerla y no le dejaron.

Los efectos de la maratón, o en pruebas de resistencia, no sólo ha estado presente en los JJ.OO. En los Campeonatos del Mundo hemos visto a Eva Sanz llegando a gatas en la maratón del Campeonato del Mundo de Edmonton en 2001.

Las competiciones de marcha han tenido momentos muy duros también, quizás la más destacada fue la prueba de 10 kilómetros marcha femeninos del Campeonato del Mundo de Roma en 1987, prueba auténticamente dantesca, con varias corredoras cayendo simultáneamente en la pista. Reyes Sobrino y Mari Cruz Díaz salieron en ayuda de Emilia Cano, que iba dando tumbos de un lado a otro de la pista y que casi choca contra una valla.

Y en los maratones comerciales también se han producido llegadas agonísticas como es el caso de Kayoko Fukushi en la maratón de Osaka en 2008.

En la mayoría de los casos que hemos visto los atletas lograron alcanzar la meta, excluyendo el caso fatídico de Francisco Lázaro en Estocolmo y el caso de Jim Peters en los Juegos de la Commonwealth de Vancouver en 1954. Peters se había convertido en el primer hombre en bajar de las 2h20 en la maratón, hazaña que había coincidido en el tiempo con la de Roger Bannister, primer hombre en bajar de los 4 minutos en la milla y de la que hemos estado de celebración hace poco por su 60º aniversario. Peters lo logró en 1953 y Bannister en 1954.

Esta coincidencia temporal llevó a comparaciones que perduraron durante un tiempo. En Vancouver estarían los dos, Peters y Bannister, disputando la milla contra Landy, que le había arrebatado el récord al mes siguiente de batirlo él. Bannister acabaría venciendo en la que se denominó “Miracle Mile”. Peters corrió la maratón y llegó con 17 minutos de ventaja al estadio pero se caía una vez entraba en la pista. Le faltaba por completar una vuelta pero fue incapaz de lograrlo. Llegó a levantarse exhausto y recorrió 200 metros en 11 minutos pero no logró llegar a meta. El masajista de la selección inglesa pidió que lo retiraran en camilla. Lo ingresaron en un hospital y cuando recobró la consciencia creía que había llegado a meta y que había sido el ganador. Peters nunca más volvería a correr. “Tuve mucha suerte de no morir ese día”, comentó más tarde el corredor británico.

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Un comentario

  1. ChemaBZ
    (10-Jun-2014 | 14:56)

    Magnífico artículo Óscar.
    Conocía bien diferentes casos que relatas, en los que tuve que indagar para poder contar sus historias y elaborar artículos, y son historias que han quedado, para bien o para mal, para el recuerdo. Los casos de Pietri o Gailly (con su curiosa coincidencia, con 40 años de diferencia, en el mismo escenario, Londres), o el de Gaby Andersen, ya forman parte del imaginario atlético colectivo.

    En el caso de Magut, desconozco si el alentador “finish!!!” que se escucha varias veces viene de un ánimo para que el kenyano busque un último esfuerzo, o de una petición para que abandone. Entiendo que se trata de lo primero, pero puede dar lugar a confusión, y posiblemente, pueda ser uno de los gérmenes del debate que planteas.
    Creo que hay casos y casos. Y el caso de Magut, con su lenguaje gestual y corporal, delata claramente la inconsciencia de un hombre que se mueve sin saber hacia dónde va, como bien dices, como un autómata, y sin ser consciente en absoluto del estado en el que se encuentra. Sus caídas repetidas contra las vallas, y sobretodo su caída final, evidencian muy bien una situación que creo que nunca debió producirse.
    Sin embargo, es muy difícil trazar una línea en aras de separar el momento de actuar o no. A toro pasado, es muy sencillo, pero “en directo” es una situación complicadísima de gestionar.

    http://www.soycobarde.com

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