La expansión de carreras en lugares recónditos

Publicado por 21/05/15 - 15:43

La historia contemporánea del atletismo está en constante evolución. No tanto el programa atlético olímpico que, en hombres, lleva décadas sin cambios pero sí en otras actividades paralelas, sobre todo en lo que se ha venido a llamar del “mundo del running”.

En el siglo XIX, cuando todavía no existía el atletismo reglado, lo que se buscaban eran las largas caminadas o pruebas de exhibición. Había atletas que se dedicaban a hacer marchas de grandes kilómetros, otros que iban por los pueblos buscando una apuesta con algún vecino, caballo, velocípedos, etc.

Con la llegada del atletismo “federado”, en pista, esta parte de deporte se perdió pero es curioso comprobar como esa de “deporte aventura” regresa cada vez con más fuerza. Antes, los “andarines” -así se llamaban- cubrían grandes distancias andando o corriendo. Ahora tenemos ultras, trails y pruebas de resistencia por todas partes.

Entre las pruebas de la actualidad hay muchas que buscan ese componente de riesgo que va más allá de una competición meramente deportiva. Hay pruebas en todos lados: montañas del Himalaya, Amazonas, Polo Norte,etc. No hay lugar en el mundo que se escape a una prueba de ruta o montaña.

Muchas tienen un riesgo inherente al medio donde se disputan. El organizador de la maratón del Polo Norte, Richard Donovan, comentaba en The Telegraph: “En nuestro caso, la temperatura en el día de la carrera será entre -25ºC y -40ºC. Además, el circuito tiende a moverse debajo de los corredores durante la carrera así que, al final, la línea de meta no está donde estaba al principio. Y tengo a un par de chicos en la patrulla con armas de fuego. Hay que ser precavido por los osos polares”.

La cuota de inscripción en este tipo de pruebas se dispara. En el caso de la del Polo Norte alcanza 11.900€ (incluye desplazamiento y alojamiento). Evidentemente, es una inscripción muy cara pero sería barata si lo que uno quiere es una visita turística al Polo Norte. En este tipo de pruebas, la participación es muy pequeña debido a ese alto coste. En el último año participaron 45 atletas. El curioso récord en esta prueba es de 3h36’10 para los hombres y 4h52’45 para las mujeres. El curso de la prueba se va variando, de un año a otro, en función de las condiciones.

Los lugares escogidos para organizar pruebas son de lo más variados:

  • En la Antártica hay una maratón, Ice Marathon.
  • El Volcano Maratón se disputa en el desierto de Atacama.
  • En el Camino Inca recorre el sendero que lleva al Machu Picchu con el esfuerzo añadido de hacerse en altitud.
  • El Marathon Des Sables es uno de los más conocidos ya que fue de los pioneros en este tipo y se disputa en el Sahara.
  • En el Amazonas hay una prueba denominada Jungle Marathon que tiene unas condiciones extremas en cuanto a condiciones.

La Barkley Marathon: desniveles del 40%

Pero la prueba más dura, si tomamos el porcentaje de atletas que acaban, es Barkley Marathon. Solo el uno por ciento de los participantes logró terminarla. Es una prueba en las montañas de Tennessee, en concreto en Brushy Mountain (Frozen Head State Park), en la que se salvan desniveles que alcanzan el 40%: se llegan a salvar 600 metros de desnivel en una milla (1609 m).

El origen de la prueba no puede ser más curiosa ya que revive la huída que hicieron 8 presos de la prisión estatal de Brushy Mountain en 1977. Uno de los presos fugados fue James Earl Ray, el supuesto asesino de Martin Luther King. Digo supuesto porque la propia familia del reverendo norteamericano defendió la idea que Ray era una cabeza de turco y llegaron a defender que lo volvieran a juzgar al considerar que los culpables eran otros. A Ray lo detuvieron 54 horas después de de su huída de prisión pero, en su caso, la distancia que recorrió fue de 8 km. Aquí el reto son 100 millas (160,9 km) por la montaña en menos de 60 horas. Estos son los atletas que lo han conseguido hasta la fecha: The Barkley Marathons. El dato es elocuente, en 30 años de competición solo lograron terminar la prueba 16 de 1100 participantes.

La prueba es tremendamente atípica ya que, para empezar, la inscripción es de solo 1.60 dólares. Se pide una comunicación escrita del corredor en el que diga que ellos mismos son los responsables de su bienestar. Para participar hay que remitir un escrito indicando cuáles son los motivos que llevaron al corredor a querer participar en la prueba.

A los participantes solo se les deja llevar un mapa y una brújula. No hay avituallamientos ni ayuda por el camino.

“Yo no conozco a ninguna otra carrera con 1 por ciento”, comentó el organizador: “es un truco para conseguir un 1 por ciento. Tiene que ser lo suficientemente duro como para que el 99 por ciento vaya a fracasar y, sin embargo, no tanto como para que el 1 por ciento que sea factible. La gente quiere ser parte de ese 1 por ciento”.

¿Atletismo o running?

La pregunta está en el aire: ¿estas pruebas son de atletismo? Para muchos es otra cosa, “running” es el término que más se emplea. Ambas actividades tenen puntos de divergencia y otros en común.

En la maratón de Londres, por poner un ejemplo, están los mejores del mundo que practican atletismo (fondo) y miles de corredores populares. Todos ellos compitiendo en el mismo circuito, con el mismo ambiente, etc. Este es un fenómeno que se extiende desde los 80 pero más novedosa es la expansión de las competiciones en montaña donde los grandes del atletismo no compiten con los atletas populares, algo que sí sucede en la maratón.

Muchas son las voces que no consideran los trails o carreras de montaña como atletismo. La novedad del fenómeno hace que este sea el primer año que la RFEA incorpora a su calendario Campeonato de España. Sin embargo, Kilian Jornet arremetió contra la FFA. (Federación francesa de atletismo) cuando esta intentó, por medio del estado, cobrar a los organizadores que tienen pruebas que están fuera del ámbito de la FFA. Jornet primero dijo, refiriéndose a la FFA, que estaba “harto de los corderos que no quieren el bien del deporte y solo llenarse los bolsillos”.

El ataque de Jornet vino como consecuencia de este artículo en el que se comentaba un supuesto intento de controlar todas las pruebas la FFA.

Las redes sociales también se lanzaron en contra de la propuesta de Amsalem, presidente de la F.F.A.  Llegaron a recoger casi diez mil firmas.

Bernard Amsalem, presidente de la FFA desde 2001, matizó sus declaraciones afirmando que no tenían medios ni poder y que en todo caso sería el estado el que crearía ese impuesto, no ellos y que esa no era la dirección que quería tomar.

Jornet dijo claramente que ellos no hacen atletismo y, consecuentemente, su actividad no debe ser reglada por una federación. Jornet, en alguna ocasión, se equiparó con montañeros. Su referente es Walter Bonatti, un auténtico mito del alpinismo. Para muchos, el más grande de todos los tiempos.

“En este sentido, uno de mis referentes es el explorador italiano Walter Bonatti. Bonatti demostró que era posible hacer escalada alpina, libre, con muy pocos medios técnicos. En las últimas décadas, muchos grandes alpinistas se han inspirado en esta nueva manera de ir a la montaña”, declaró el deportista catalán.

Lo que no cuenta Jornet es que Bonatti no entendía la montaña como una competición en la que uno llega primero. Bonatti siempre arremetió, duramente, contra los que ven la montaña como una carrera por ser el primero. El alpinista italiano entendía la montaña como un reto personal, no una lucha contra los demás por ser el primero.

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