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El sistema de salidas nulas se inventó, principalmente, para poner un poco de orden y que todos los atletas saliesen de los tacos al mismo tiempo, o al menos que el cronómetro empezase a correr a la vez para todos los participantes. Es decir: para que ganase el más rápido y no el ‘listillo’ de turno. El precio de una salida nula es irse a correr por la calle interior, que es la del vestuario: a lo largo de los años, la norma ha variado y si antes tenías una segunda oportunidad, ahora te vas a la primera.

Cualquiera que haya visto dos competiciones de atletismo sabe que ésta es una norma pensada para los velocistas, pruebas cortas en las que una ventaja al principio puede marcar la diferencia entre caer en semifinales y ser campeón mundial. ¿Qué interés va a tener un fondista en salir dos centésimas antes que sus rivales? Suena el pistoletazo y todos a por la calle uno como locos, ¿no? A veces, si eso, a uno le tiembla un poco el pie y mandan repetir la salida, ¿no? Eso es lo que se preguntan desde hace días Margaret ‘Maggie’ Elaine Montoya y Jesse Garn, después de su intervención en los NCAATF de Estados Unidos: la primera fue descalificada por salida nula en los 3.000 metros lisos. El segundo, lo mismo pero en el 800 masculino. Si pretendían arañar alguna décima al cronómetro, la temeridad les salió bastante cara, pero cuesta creer que esa fuera su intención. Un acusador ‘FS’ (False Start) les enviaba directos a la grada sin ninguna misericordia el pasado fin de semana.

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La normativa es clara: no se puede salir antes de que lo diga el juez de la pistola, y para más señas nadie puede salir con menos de 0,1 segundos de retraso sobre ese disparo en caso de poder medirlo, según dice el artículo 162.6 del reglamento de la IAAF. Con una salvedad: en su nota nº 2, especifica lo que hay que hacer con aquellos atletas que salen de pie y no de tacos (de 800 en adelante): “Dado que los atletas en la salida de una carrera en posición de pie son más propensos a perder el equilibrio, si este movimiento se considera accidental, la salida debería considerarse como inestable”. Vamos, el tembleque de la pierna de toda la vida.

Por tanto, y por mucho que suene a cachondeo quedar eliminado por salida nula en un 3.000 lisos, o incluso en diez kilómetros en pista, es posible, o al menos está sujeto a la interpretación de los jueces. Si el juez interpreta – como suele suceder y es lo común – que el atleta se ha desestabilizado de alguna manera, ya sea por empujón o por no poder controlar el meneo de la pierna de apoyo, se repite la salida y santas pascuas. Si el juez interpreta que sencillamente el atleta tenía mucha prisa por salir, uno puede encontrarse con una tarjeta roja y un palmo de narices. Y ese ha sido el caso de Jesse y Maggie.

¿ME PUEDEN DESCALIFICAR POR SALIDA NULA EN UN MARATÓN?

Has hecho la pregunta del millón, querido runner furibundo, y la respuesta es no, o al menos la IAAF ni se lo ha planteado (ya hay que tener rostro), así que ya puedes respirar tranquilo y seguir haciendo trampas en primera línea de los maratones. Según dice el reglamento de la IAAF, hay normas de la pista aplicables a las carreras de ruta e incluso a las pruebas de marcha sobre asfalto – por ejemplo las relativas a empujar a los otros atletas – pero no dice nada de descalificar por salida nula, dando un voto de confianza a los runners. Sí dice claramente en su artículo 240.6 que las carreras empiezan con el disparo de una pistola, cañón, bocina o similar, y al grito de “¡A sus puestos!” (no hay “listos” en los maratones). Es de entender que si sales antes del disparo te harán repetir la salida, y te mirarán bastante mal por tí@ jeta. Si lo intentas bastantes veces, igual eres tan suertudo que no te dejan volver por allí.

Seguro que a partir de ahora Maggie Montoya, estudiante de biología de 20 años de edad, tiene mucho cuidado de no salir antes de que el olor a pólvora de la pistola le llene las fosas nasales: había realizado un gran invierno con marcas como 4:52.3 minutos en 1.600 metros (sí, esa distancia). Lo mismo puede decirse del estudiante de bioquímica Jesse Garn, que tiene unas marcas de poca broma: 1:48.85 en 800 metros y 3:43.98 en 1.500 metros lisos.

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