Contra pronóstico, el cielo de Alcobendas respetó a la multitud que este domingo se ha dado cita en XXXI Cross Internacional de Alcobendas, y nos brindó con un buen día sin lluvia que agradece tanto para la afición como los atletas. Alcobendas acoge con ilusión lo que será el tercer cross clasificatorio para el Campeonato de Europa.

De camino desde el hotel al circuito, en buena compañía con Gema Barrachina e Irene Pelayo, sé que he llenado la mochila con ilusión, ganas y confianza en mí misma. La presión de ser la Campeona de España, de correr en Madrid (donde me siento como en casa como mostoleña que soy), de competir bajo los ánimos de mi familia y amigos, y después del reconocimiento que el día anterior me brindó la organización… esa presión puedo decir sinceramente que no hace más que aligerar el peso de mi mochila pues me hace sentir aún más afortunada.

No importa la experiencia en cross de las atletas, después de reconocer el circuito, el cual es de los más completos del calendario (cuestas, llanos, curvas, zonas duras y otras de hierba…) la pregunta era siempre la misma entre todas: ¿qué clavos poner? Un seis, un tres o “voladoras” (sin clavos). Para mí un tres es suficiente pero para gustos… ¡los colores!

Poco después de dar el pistoletazo de salida y a pesar de las tres vueltas de 2500 metros que nos quedaban por delante, tres atletas ya nos habíamos destacado. La eritrea Nazaret Weldu, quien me arrebató la victoria del Cross de Soria hace una semana con un demoledor final, y la española Alessandra Aguilar, olímpica en maratón. Tras una vuelta titubeante entre las tres, en la segunda vuelta me pongo al frente para intentar avivar todavía más el ritmo, poniendo a prueba a mis rivales y sobretodo intentando menguar las fuerzas de la atleta africana a sabiendas de su poderoso final. A pesar de ello, no consigo mi objetivo.

En mente tengo cambiar la última vuelta para jugar mi última baza pero un viejo compañero de viaje, el flato, empieza a aparecer en mi costado derecho. Así que cambio de estrategia y decido esperar el cambio de la eritrea. No me confundo, a falta de unos 500 metros, la atleta africana lanza un último ataque. Alessandra se descuelga y yo consigo aguantar unos metros más, intentando no perder la estela de la eritrea la cual avanza como una gacela, rematando su final y desprendiendo una belleza propia de las atletas de ébano.

Cruzo en segundo lugar la línea de meta pasando mi test de cara al europeo con muy buena nota y detrás empiezan a llegar las demás atletas españolas (Alessandra, Marta Silvestre, Lidia Rodríguez, Irene Pelayo…) quienes han jugado ya sus últimas cartas para ser seleccionadas en el Campeonato de Europa de Cross que se celebrará el 9 de diciembre en Budapest.

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