Zabala y entrenador

El mundo del atletismo está lleno de hechos históricos, anécdotas, pequeñas historias, grandes hazañas y muchas curiosidades. Son muchos años de historia, muchas competiciones y muchos atletas. En este artículo relataremos cuatro en los que prima el valor anecdótico.

54 años parar correr un maratón

Kanakuri es el maratoniano que más tiempo tardó en recorrer una maratón: 54 años, 8 meses, 6 día, 5 horas, 32 minutos y 20.3 segundos.

El atleta japonés participó en los JJOO de Estocolmo en 1912 pero se desmayó en el kilómetro 27 debido a las extremas condiciones de la carrera. El atleta portugués Francisco Lázaro falleció, en esa misma maratón, como consecuencia del calor (32ºC) y de que se untó el cuerpo con grasa porque consideraba, equivocadamente, que le protegería del calor. Kanakuri padeció las extremas condiciones de esa maratón de igual manera, pero tuvo mejor suerte y solo se cayó al suelo.

La escena la contemplaron unos vecinos que vieron el desfallecimiento y lo llevaron a sus casas para que se recuperara. Cuando se despertó, fue avergonzado por lo sucedido, desapareció y no notificó a los oficiales su retirada. Regresó a Japón con la idea de preparar los JJOO de Berlín 1916 pero la I Guera Mundial hizo que se suspendieran. Más tarde, acudió a Amberes en 1920 donde fue 16º (2h48:45) y París 1924 donde se retiró.

En 1962, con motivo del cincuentenario de los JJOO, fue localizado por un periodista sueco y unos años más tarde fue invitado por un programa de televisión sueco para completar los metros que le faltaban por recorrer de la maratón olímpica de 1912.

La milla de la cerveza ya se hacía en la Grecia Clásica

La idea que tiene todo el mundo es que el atletismo comenzó en la Grecia Clásica y, en parte, es así. Es imposible entender el atletismo sin esta referencia clásica pero el hombre ya corría, caminaba y lanzaba desde el paleolítico.

También tenemos referencias “atléticas” en otras civilizaciones de la Historia Antigua. Entre ellas destaca la Sumeria porque para muchos fue la primera civilización ya que fueron los primeros en emplear la escritura, los primeros usuarios de vehículos de ruedas, entre los primeros metalúrgicos, etc.

Es también con la primera civilización donde podemos ver pruebas de pseudoatletismo. Los atletas tenían cerveza como parte de la ración que se les administraba. Esto significa que que la Beer Mile (correr una milla tomando 4 cervezas por el medio) no es algo que sea muy novedoso. La cerveza se consideraba básica en la dieta del atleta.

Lo curioso es que el atletismo y pruebas de fuerza formaban parte de los preparativos antes de la boda y tenemos constancia de que existían “corredores militares”. Uno de los hechos más curiosos es que entre los atletas se encontraba la monarquía, así lo refleja un himno sumerio que relata las hazañas de Shulgi (2094-2047 AC) que corrió entre las ciudades de Nippur y Ur (160 km de distancia) por un ritual. Podemos considerar a Shulgi el primer ultramaratoniano conocido de la historia.

Atletas orgullosos de fumar

El atletismo y el tabaco son términos incompatibles, de eso no cabe ninguna duda pero hay alguna anécdota que demuestra que no siempre fue así porque en la historia del atletismo hay algún ejemplo paradigmático.

Gelindo Bordin, campeón olímpico en maratón en Seúl, era fumador. Ahora parece que el vicio ya se ha convertido en crónico pero cuando competía también fumaba, aunque mucho menos (y dejaba de fumar antes de las competiciones). Bordin prefería regenerar su mente después de competir en una maratón así que los dos meses posteriores no se privaba de nada: comía de todo, bebía vino y fumaba 4 o 5 cigarrillos al día. Pero cuando empezaba a entrenar todo cambiaba y sus cuidados eran extremos tanto en la alimentación como en entrenamientos, descanso, etc. Tenía especial cuidado en cuidar sus maltrechos tendones, sobre todo con la elección de las zapatillas y llegó a utilizar terapias con láser antes de la maratón de Boston, en 1990.

Pero no es la maratón, dentro de las disciplinas atléticas, el mejor ejemplo para buscar fumadores. Destrozar los pulmones con el tabaco y correr una prueba de resistencia son términos antagónicos pero en concursos no afecta tanto. En salto de altura hay varios ejemplos. Hestrie Cloete reconoció que fue medalla de plata en los JJOO de Atenas después de 10 años fumando una cajetilla al día: “Yo salto con las piernas, no con los pulmones” era la respuesta de la saltadora sudafricana cuando le preguntaban por su adicción al tabaco y la incompatibilidad con el deporte. Su carrera fue tan exitosa como efímera. Con 26 años se retiró.

Patrick Sjoeberg era un fumador inveterado y en alguna crónica declaró que fumaba entre salto y salto. Una vez retirado tomó otro tipo de sustancias estupefacientes.

La lista de atletas fumadores se puede alargar con Thierry Vigneron, Brian Olfield, Okkert Brits, Christ Chataway, Herb Elliot, Willie Davenport, Guy Drut, etc.

A nivel nacional el atleta fumador destacado pudo ser “Pipe” Areta. El atleta vasco brilló como saltador de longitud y triplista. Fue sexto en los JJOO de Tokio, hecho histórico para el atletismo español en esa época. En una entrevista al entrenador y estadístico Juan Ignacio Sampedro reconoce que se puso a fumar en la misma pista después de la competición en esos JJOO en Tokio.

Saneyev, triple campeón olímpico y una vez subcampeón olímpico, también era fumador y, compitiendo en los JJOO de México 1968 le dijo a Areta, entre bromas, que sacara el cigarrillo.

Una bandera como arma arrojadiza

El argentino Juan Carlos Zabala, apodado “El ñandú criollo”, es el primer campeón olímpico hispanohablante. Zabala no era ningún desconocido en los JJOO de 1932 ya que llegó después de vencer la maratón de Kosice (la más antigua de Europa) y tenía el récord del mundo de los 30 kilómetros. Nurmi, uno de los grandes favoritos, era excluido de la competición unos días antes al ser considerado profesional por un dinero que supuestamente cobró en una gira. El 7 de agosto de 1932 Zabala logró la victoria en la maratón de Los Ángeles ’32 por un margen de 19 segundos sobre el británico Sam Ferris.

Después de su triunfo fue sostenido por su entrenador Alexander Stirling, la imagen es imborrable para el atletismo argentino.  Todo el mundo pensó que estaba tambaleante fruto del esfuerzo pero en realidad su entrenador fue a ayudarlo por otro motivo. Lo que no había conseguido doblegar el calor y los 42195 metros, lo había hecho su compatriota Carmelo Robledo. Se trataba de un boxeador, medalla de oro en el peso plumas, que no tuvo mejor ocurrencia que lanzar una bandera argentina a Zabala con un mástil de hierro incorporado. La puntería de este boxeador argentino fue plena ya que impactó la bandera con el mástil de hierro en toda la cabeza de Zabala. Este es motivo de que Stirling, el entrenador, sostenga a su moribundo pupilo. A pesar el golpe y del dolor posterior, no soltó la bandera argentina.

Zabala

Zabala contaba con 19 años (aunque en su pasaporte lo hicieron pasar por 20 años) cuando se proclamó campeón olímpico por lo que es el campeón olímpico en maratón más joven de la historia. “El ñandú criollo” también participó en los JJOO de Berlín donde fue sexto en el 10000 y se retiró en la maratón. Su carrera como maratoniano fue corta ya que solo participó en 5 maratones de los cuales venció en dos: Kosice y los JJOO de 1932.

Después de su oro olímpico no volvió a acabar una maratón. Delfo Cabrera, otro argentino, se convirtió en campeón olímpico de maratón un 7 de agosto de de 1948 (Londres). Curiosamente el mismo día que Zabalita. Por ese motivo, en Argentina se festeja el “día del maratonista argentino” el 7 de agosto.

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