Kenenisa Bekele París Marathon

Hay momentos, lugares o gestos que encierran por sí solos tanto simbolismo que no necesitan más explicación. Uno de ellos es, sin duda, la relación de Kenenisa Bekele con la ciudad de París.

Allí, en el Campeonato del Mundo de 2003, con sólo 21 años, se consagró definitivamente en el escenario internacional (ya había sido campeón del mundo de cross con 19 años), y logró la medalla de oro en los diez mil y la de bronce en los cinco mil, dejando clara su candidatura a ser el sucesor del todopoderoso Haile Gebrselassie (el traspaso formal de poderes se produciría en 2004, con los dos record mundiales y el oro olímpico del propio Bekele).

Ahora, en abril de 2014 y camino de los 32 años, Bekele ha vuelto a la capital parisina para marcar un nuevo punto de inflexión y manifestar su intención de convertirse en el principal referente del maratón en los próximos años con una gran gesta: debut en la distancia con 2h05:03, lo que supone el record de la maratón de París y el sexto mejor debut de toda la historia (sin tener en cuenta Boston).

París, con su salida junto al arco del Triunfo, con la sombra del atleta etíope proyectada por sus calles junto al Sena, con la zancada y la respiración en solitario del gran Bekele en el Bois de Boulogne, ya ha quedado marcada como ciudad clave en la carrera atlética del atleta y como un acontecimiento imprescindible en la propia historia del maratón.

1. La decisión de Bekele

Un principal elemento de análisis del debut de Bekele es la determinante elección del escenario. Como decíamos en nuestra previa, lejos del ruido mediático y el casi insuperable nivel que veremos esta semana en Londres, Bekele optó por la coherencia y la elección del destino más acorde con sus intenciones: carrera enfocada exclusivamente a sus intereses, ritmo a su medida y todo bajo su control, con él como único y gran protagonista.

La profesionalidad del corredor etíope y su entorno ha quedado manifestada en toda la preparación y su posterior puesta en escena, que ha sido perfecta: ritmo constante, mucha protección en el grupo, avituallamientos controladísimos… En definitiva, una carrera por y para Bekele, con algunos factores más desfavorables como el menor nivel de los participantes o el perfil del recorrido, pero que han sido el precio a pagar en contraposición a todo lo demás (también es cierto que suponían una considerable rebaja de la presión inicial).

2. La carrera

Una cosa estaba muy clara en la carrera diseñada por Bekele: ritmo constante sin tirones, ritmo progresivo sin una rápida salida que pusiese en riesgo los kilómetros finales y protección total en el seno del grupo el mayor número de kilómetros posibles.

Atendiendo a las referencias ofrecidas por la televisión en la retransmisión, la idea se confirmó en los primeros parciales: 14:43 en el paso por el kilómetro 5; 29:35 al paso por el 10 (segundo parcial de 5 en 14:52). Analizando 26 carreras sub 2h05:15, sólo en 4 de ellas se ha producido un paso por el kilómetro 10 considerablemente más lento.

Desde ese kilómetro 10 el ritmo se avivó, y los dos siguientes parciales se corrieron en 14:40 y 14:42, siempre como un diapasón en torno a esos 2:56/2:57 minutos por kilómetro (que dan parciales entre 14:40 y 14:45), y que, precisamente, fue el ritmo que fueron clavaron las liebres hasta que se retiraron, cerca del kilómetro 27.

El parcial entre el kilómetro 25 y el 30 fue el más rápido, en 14:39. Las liebres desaparecieron antes del 27, y tras unos cientos de metros sólo, Tola acompañó a Bekele desde pasado el 28 hasta un poco más del 30, cuando empezó la verdadera carrera.

Resumiendo, hasta el kilómetro 30, con ritmo objetivo 2:56/2:57, la carrera fue muy uniforme a pesar de las características del recorrido, con 4 de los 6 parciales de 5 kilómetros clavados entre 14:39 y 14:43. Con las peculiaridades del recorrido parisino, queda clara la intención de un ritmo que pudiese llevar en torno a las 2h04:30, para que luego la carrera dictaminase sentencia sobre la medida exacta del debut.

Entre tanto, la media maratón se pasó en 62:09. 61:40 era el ritmo que se había hablado antes de salir, lo que hace ver que al final se optó por un escenario un poquito más conservador. París es una carrera con una segunda mitad más dura y así quedó demostrado, con una segunda media en 62:57 y con el añadido de la soledad de Bekele más allá de los kilómetros 27 (sin liebres) y del 30 (sin ningún rival).

Los parciales del 30 al 35 y del 35 al 40 (coincidiendo con la parte más dura de la carrera) se fueron a 14:57 y 14:55 (por encima de 2:59 el kilómetro), y en todos ellos se estaba corriendo con 20 segundos de adelanto sobre la marca de Peter Some el año anterior en el mismo circuito (2h05:38), lo que evidenciaba lo cerca que iba a estar de batir el record de la prueba (2h05:12).

Justo antes del kilómetro 34 los problemas musculares se acercaron a Bekele, a quién se le vio echarse la mano a la parte trasera del muslo izquierdo, y que tras la carrera confesaba que se asustó por los calambres, pero que al final le dejaron terminar la carrera sin mayores contratiempos.

Desde el kilómetro 40, cuando las fuerzas generalmente ya han desaparecido por completo, Bekele apretó como sólo los más grandes saben hacerlo y pese a no poder bajar de las 2h05 por unos segundos, sí consiguió establecer un nuevo récord de la prueba con los mencionados 2h05:03.

Kenenisa Bekele – Maratón de París 2014 (CR 2h05:03)

Kenenisa Bekele maratón París

Nota:el tiempo final es el oficial que aparece en la página web del Maratón de París en el momento de escribir este artículo. Los tiempos intermedios no son los oficiales, al haberse obtenido de la retransmisión televisiva.

3. La soledad del corredor de fondo

Los aficionados al atletismo estábamos deseosos de ver de nuevo al gran Bekele, y desde luego en la carrera parisina hemos tenido una gran ración del corredor etíope. Tanto, que en soledad, hemos podido verle y analizar cada movimiento suyo, cada zancada, sin ninguna interferencia.

Pasado el kilómetro 26, ya sin liebres, Bekele asumió el mando de la carrera, y desde el paso por el 27 ya le teníamos corriendo en solitario en cabeza. Tamirat Tola (23 años, cuarto en Dubai este año y 2h06:17 de marca personal) consiguió seguirle tras unas dudas iniciales y le acompañó desde el kilómetro 28 hasta pasado el 30. Desde ahí, únicamente soledad para Bekele.

Los aficionados disfrutábamos con la posibilidad de poder tener ojos solamente para el etíope, pero sin duda se quedó solo excesivamente pronto. Las liebres no llegaron al 30, y luego se echó de menos un grupo, por pequeño que fuera, que pudiese acompañarlo unos kilómetros más. Como decíamos, la situación era previsible dadas las características de la prueba y Bekele reconocía al terminar la carrera que ir solo había sido “muy duro”. Un poco de apoyo le hubiese venido muy bien, pero no deja de ser el precio a pagar por el debut que se había diseñado. Carreras habrá para encontrar una situación más favorable y, de momento, Bekele ya ha demostrado su capacidad para superar esa adversidad y, aún así, terminar en el tiempo previsto.

4. Las pocas “bondades” de París

Al igual que el nivel del resto de corredores, la decisión de Bekele por París tenía otro gran handicap en el propio diseño de un recorrido menos favorable para grandes marcas. A priori, esto quitaba algo más de presión sobre la marca de Bekele. En la práctica, la mayor dureza de la segunda mitad de la carrera, las curvas, el perfil más sinuoso con varias entradas y salidas por túneles, y la soledad final del parque de Boulogne eran otros de los precios a pagar.

Para demostrar que Bekele pasó con nota el examen basta recordar que sus 2h05:03 son record de la prueba (anterior 2h05:12 de Stanley Biwott en 2012). Además, muy cerca estuvo de conseguir bajar de 2h05, algo que sólo 7 carreras incluyendo a la no homologable Boston pueden decirlo (Berlín, Frankfurt, Chicago, Dubai, Rotterdam, Londres y la citada Boston). Con la rebaja de la marca, París ha conseguido adelantar a Nueva York en cuanto a mejor marca de la prueba, convirtiéndose la octava carrera del planeta más rápida en este aspecto (incluyendo también a Boston).

5. En el nombre del padre

Inevitablemente, las referencias sobre Bekele se nos van a Haile Gebrselassie, el mito más inmediato a él, y quién por trayectoria y relevancia mejor parecido admite con el propio Bekele.

En un debut totalmente distinto, Gebrselassie terminó en 2h06:35 en Londres 2002, en una carrera en la que fue tercero y dónde Khalid Khannouchi batió el record del mundo. Haile, ambicioso, pagó en la parte final el ritmo que se puso, en una carrera que a priori recuerda más a la de Farah este domingo. De momento, Bekele ya le ha aventajado en 1:32 en el tiempo realizado en la primera toma de contacto con la distancia (Gebrselassie llegó luego hasta los 2h03:59 en su record mundial de Berlín en 2008).

Estableciendo más diferencias, Gebrselassie tenía 29 años cuando debutó en maratón, y su carrera aún tenía recorrido en pista. Bekele ha debutado con 31 años (con un debut mejor que el de “Gebre”, que el de Tergat, que el de Wanjiru…), y cuesta imaginarle ya dentro del tartán.

6. La zancada de Bekele

Mucho se está hablando en el paso del atleta etíope al maratón de las peculiaridades de su zancada, tan redonda, tan fluida. Tan exquisitamente deliciosa. La zancada de Bekele resaltaba en el grupo principal, y se apreciaba perfectamente por comparación cuando se quedó a solas con Tola o cuando ya en solitario la cámara brindaba cualquier cambio de enfoque.

En ocasiones, se menciona mucho sobre la inconveniencia de una zancada así en las carreras de gran kilometraje en carretera, con demasiada elevación del talón al glúteo, mucha amplitud y menor frecuencia. Gebrselassie, tras su periodo de adaptación al maratón, demostró de lo que era posible con una zancada similar. Para Bekele, tanta clase, tanta calidad, estamos convencidos que esto no será ningún problema, sino todo lo contrario, un placer para los ojos de los aficionados.

7. Infinito Bekele

Las debilidades, los atisbos de humanidad de los considerados como mitos, es algo que les hace aún más grandes y a Kenenisa Bekele también le vimos sufrir en esa parte final de la carrera.

Al tiempo de quedarse solo, antes del kilómetro 34, los problemas musculares hicieron presencia. Desde ahí, los miedos del atleta, las dudas. París es una carrera complicada, y el difícil final fue marcando su ley (recordamos los 2:59 de media en la última parte de la carrera).

Bekele, con su exquisita zancada, exteriorizaba muy poco el sufrimiento, pero ahí estaba. En esos calambres, en su manera de soltar los brazos, en el ligerísimo cabeceo que parecía asomar en su rostro. La soledad del Bois de Boulogne acompañaba en esa sensación.

Como decíamos, el ritmo parece que estaba fijado sobre las 2h04:30 y luego el maratón pondría la última palabra. Tantos kilómetros en soledad, la primera batalla con la distancia y el perfil final hicieron que el tiempo se fuese un poco más allá.

Pero entre todo ese sufrimiento, entre esas perspectivas cumplidas dentro de lo que fue un dignísimo y extraordinario debut, Bekele fue capaz de sufrir, de sobreponerse. Incluso de mantener un sprint como sólo los elegidos, los dotados de ese punto especial saben hacer. Eso hace que los aficionados nos ilusionemos aún más, y que sigamos pensando que, afortunadamente, Bekele es infinito.

8. El futuro

Si hablamos del futuro de Kenenisa Bekele en el maratón, la cita pasa ineludiblemente por una ambición acorde a un corredor de su categoría: el record del mundo.

De salida, Bekele parece que va a optar por un perfil, digamos, menos comercial que Haile Gebrselassie (también es cierto que económicamente la ruta vive un momento tal que no va a tener que preocuparse por eso), y como ya hemos dicho repetidamente, sus decisiones se pueden definir de varias maneras: muy meditadas, coherentes y altamente profesionales, de forma que es un gran conocedor de sus necesidades, de sus ambiciones y de que el camino para lograrlo pasa únicamente por él. Su gran debut y la clase que atesora dejan bien claro que nos encontramos ante un corredor que puede marcar una nueva etapa.

En las pocas entrevistas que hemos leído de él durante estos meses, el miedo a las lesiones pasadas y el trabajo por evitarlas han sido un elemento diferencial. ¿Correrá Bekele en Berlín este año? A estas alturas, no creo que ni él lo sepa aún (salvo que a priori ya tuviese decidido que no estará), al menos hasta que no vaya viendo cómo evoluciona su cuerpo en las próximas semanas. Analizando todo, tampoco me extrañaría que siguiese con un lento y progresivo camino, dónde estoy seguro que las prisas no van a entrar nunca. El récord mundial está en su cabeza, pero las precipitaciones no.

En ese horizonte a medio y largo plazo, inevitablemente entran por medio los Juegos Olímpicos de Río. Con la demostración que ha hecho en París de cómo (y a qué ritmo) puede correr solo, y el sprint final que le caracteriza (recuérdese en asfalto la Great North Run del pasado septiembre), cuesta imaginar que un Bekele en forma sea superable en una carrera más táctica, tal y como es una final mundial u olímpica.

Gebrselassie no logró una cosa: igualar el oro olímpico en maratón de su admirado Abebe Bikila. Bekele parece en clara disposición de regalarnos a todos los aficionados un momento así, con lo que el camino que se ha iniciado en París es, cuando menos, muy ilusionante.

Más en Foroatletismo | Bekele, como el “hombre tranquilo”.

5 Comentarios

  1. Muy buen artículo.

    He leído en algún sitio una entrevista (traducida) después de la carrera en la que afirmaba que sigue teniendo interés en continuar en pista.

    Cómo hará, con esa cadencia tan relativamente baja, para pegar esas zancadas de 1.90 metros ?

  2. Exacto Northern. Ha dicho que su salto al maratón no es definitivo, que su mayor aspiración sigue siendo batir su propio récord mundial de 10.000m. Creo que se trata más del orgullo del campeón que se resiste a abandonar por completo sus ansias de tartán que de un anhelo y posibilidad serias. Obviamente, su futuro está abocado a la ruta. El domingo nos lo mostró.

    http://www.soy-cobarde.blogspot.com

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