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En los últimos meses, las nacionalizaciones de atletas han entrado de lleno en el centro de la polémica: ante la reciente incorporación del ya excubano Yidiel Contreras al equipo español, los vallistas iniciaron una campaña para solicitar el final de las denominadas “nacionalizaciones express”. Protestas que en ocasiones, como es este caso, se centran en lo deportivo, pero que en otros casos juegan a la comba con el racismo. Esa no es la historia de Aisha Praugh, una jamaicana de nuevo cuño que ha recorrido un camino largo desde Estados Unidos para vestir la camiseta de su nueva selección en Pekín… y también para encontrarse a sí misma.

El final de la historia de Aisha Praught (Wisconsin, 1989) ha llegado hace unas horas en la primera serie clasificatoria de los 3.000 obstáculos del mundial, donde ha sido descalificada. Pero su viaje hasta la ciudad china empezó mucho antes: tenía siete años y vivía con sus padres en Illinois cuando nació su hermano Spencer. Rubio platino y con los ojos azules – calcado a sus padres – fue su llegada la que obligó al matrimonio a explicar a la pequeña Aisha, de piel, pelo y ojos oscuros, que su verdadero padre no era quien ella creía. Empieza aquí el viaje de vuelta de Aisha Praugh hacia la isla.

La joven fue felizmente adoptada por su nuevo padre, y ahí acabó el embrollo legal de esta historia. Pero Aisha empezó a tirar del hilo, y doce años después descubrió su verdadera historia: su madre había emigrado a Estados Unidos desde Jamaica para que la niña naciese en la tierra de las oportunidades, y los problemas burocráticos habían atrapado a su padre biológico dentro de la isla, una separación tan prolongada que terminó en un divorcio. Su padre se llamaba Joseph Grant, y en ese momento estaba distribuyendo música reggae por Europa: mientras su hija biológica se graduaba en la Moline High School de Iowa y empezaba a despuntar en los obstáculos, quedando undécima en los trials.

En declaraciones a Sports Ilustrated, Praught reconoce que en el año 2012 le empezó a picar la curiosidad sobre la identidad de su padre biológico, y que también empezó a explorar la posibilidad de adquirir la nacionalidad jamaicana. “Escuchas muchas historias terribles sobre gente adoptada que ha conocido a sus padres biológicos, muchas veces desean no haberlo hecho”, afirmó. Pero un día se decidió y llamó a Joseph Grant, y terminaron viéndose en Berlín, en un restaurante etíope de la capital alemana.

Una terraza en la que comenzó el idilio de Aisha con Jamaica, un idilio que ha terminado felizmente en este mundial de Pekín: la joven aprendió a cocinar platos jamaicanos, e incluso cogió el gusto por la música reggae que producía su padre. Se enteró, entre otras cosas, de que tenía diez hermanastros en la isla.

Fue en junio de este año, según informó el portal Runnerspace, cuando Praught anunció de forma oficial su decisión: adquiría la nacionalidad jamaicana y representaría a la selección jamaicana en el mundial de Pekín. “Fue muy duro, y fue muy difícil no estar en los trials de Estados Unidos este año por estar corriendo los jamaicanos. Tengo grandes amigos en la selección de USA y ahora tengo que cultivar esas mismas relaciones en Jamaica. Es distinto”, aseguró en declaraciones a Sports Ilustrated.

Decidió finalmente correr los 1.500 metros en los trials jamaicanos, prueba que ganó con 4:15.92 minutos entre la euforia de la parroquia jamaicana. Entre las figuras del atletismo de la isla que le han dado una calurosa bienvenida está el propio Usain Bolt. Su novio – Will Leer, el millero barbudo – le convenció para presentarse en la Diamond League de Nueva York.

Varias decenas de jamaicanos entregados a la causa aplaudieron a Aisha Praugh cuando cruzó la línea de meta en la séptima serie clasificatoria de los 3.000 obstáculos en Pekín. Varias decenas de jamaicanos protestaron enérgicamente desde la grada cuando el videomarcador informó de la descalificación de Aisha Praught en virtud del artículo 163.3-B del reglamento IAAF por pisar por fuera de la pista en una de las curvas.

Aisha Praught es jamaicana, y ha estrenado su nueva bandera con una descalificación. Con una descalificación, aplausos, y una vida nueva. Aisha Praught se ha encontrado a sí misma a través de una nacionalización. Express como la que más. Con más historia que ninguna.

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