El Comité Olímpico Británico ha redactado un contrato para las próximas Olimpiadas, que todo atleta deberá firmar si no quiere perderse el evento, en el que obligan a sus atletas a no hacer ningún tipo de propaganda política durante las mismas.

Las críticas no se han hecho esperar y acusan frontalmente a este organismo de querer evitar a la cuestionada política china sobre los derechos humanos. Este tipo de contrato no es novedad, los integrantes del equipo olímpico británico están obligados a aceptar acuerdos similares antes de acudir a los Juegos desde hace 20 años.

El contrato para Pekín 2008 es un extenso documento que recoge todos los aspectos de la participación de los británicos en las Olimpiadas. Se incluye un recordatorio de la Sección 51 de la Carta del Comité Olímpico Internacional que estipula que los participantes no pueden hacer ningún tipo de demostración política ni propagandas raciales o religiosas en los recintos olímpicos.

Entre las declaraciones de los atletas destaca la del medallista de oro olímpico, el nadador Duncan Goodhew, que afirmó que la mayoría de los deportistas solo piensan en la competición y no en cuestiones políticas. El también medallista de oro olímpico, Darren Campbell declaró que no le hubiese gustado participar en unas Olimpiadas preocupado por lo que pudiera decir.

Cabe recordar que el Comité Olímpico Británico rechazo el pasado agosto la petición de Edward McMillan-Scott, vicepresidente del Parlamento Europeo, de boicotear Pekín 2008 por el incumplimiento de los derechos humanos por parte de China.

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