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En el Hayward Field de Eugene, Oregon, en pleno icono sagrado del fondo norteamericano, en una tarde de principios del mes de junio y dentro de las finales universitarias americanas (NCAA), la cita gira entorno a la bonita mezcla de velocidad y vallas que se conjuga en los cien metros vallas femeninos, una disciplina a tener muy en cuenta en los próximos mundiales de Moscú. El ambiente que antecedía a la salida de la final universitaria, hacía presagiar uno de esos instantes en los que se dan las grandes marcas del atletismo, y todo el estadio era consciente de que algo grande podía suceder.

Brianna Rollins (18.08.1991), de la Universidad de Clemson, segunda en 2012 y campeona NCAA indoor este año, ya había batido el récord del campeonato en las semifinales (12.47), y la enorme competencia que había en las demás calles, con atletas como Kori Carter o Kendra Harrison, hacía que en el ambiente flotara la certeza de que algo importante se iba a ver en la pista. Rollins, se impuso con 12.39, pulverizando el récord universitario americano, y situándose como mejor marca mundial y una de las mejores americanas de todos los tiempos. Mientras las entendidas gradas del Hayward Field aplaudían de pie, todos los que estaban al otro lado de la televisión tomaban conciencia de que una nueva estrella había nacido.

Dos semanas después, en Des Moines, en el estado de Iowa, la sensación de antesala a un gran momento era aún mayor, y las plazas a repartir en los trials americanos para ir a Moscú se iban a vender muy caras en una de las pruebas con más igualdad de los campeonatos nacionales. Rollins, la campeona universitaria, enseguida se coló entre las favoritas, por si eran ya pocas, y fue mejorando sus apariciones con unos increíbles tiempos de 12.33 en las series y 12.30 en semifinales, ambos ventosos, pero que la colocaban como tercera americana de la historia en cualquier condición, y con marcas por debajo del récord americano con viento legal (12.33 Gail Devers 23.07.2000).

La final resultó un nuevo homenaje a la disciplina, y con viento legal (+1.7), Brianna Rollins se impuso con una gran marca de 12.26, que suponía un nuevo récord nacional y que la ascendía a la tercera posición de las mujeres más rápidas de la historia. Tras la vallista de Miami, Queen Harrison, segunda con 12.43 (su mejor marca personal que la colocaba como sexta americana all-time), y Nia Ali, tercera con 12.48 (también mejor marca personal), ganaban sus plazas para el equipo americano de Moscú, en el que ya estaba la actual campeona mundial Dawn Harper-Nelson, al tiempo que dejaban fuera a una pléyade de estrellas como Lolo Jones, Kellie Wells, Kristi Castlin, o Vashti Thomas. Y es que, el dominio estadounidense de esta distancia, es tan evidente que en el ranking mundial del año, todas las mencionadas se encuentran en las nueve primeras plazas, dónde sólo se cuela la francesa Cindy Billaud en séptima posición.

Lejos del territorio americano, la impecable Sally Pearson, la australiana oro en Londres, plata en Beijing, campeona mundial en Daegu, y atleta del año en 2011, lame las heridas y se recupera de los problemas físicos que le han alejado de las pistas durante toda la temporada. Es junio, y mientras, en Europa comienza a llegar el calor al tiempo que el verano austral apura sus últimas horas, lo que indica que el Campeonato del Mundo del mes de agosto está muy cerca, Pearson, tras una recaída de su lesión aún tiene que esperar otro mes para volver a la competición, lo que eleva la preocupación de si va a llegar en condiciones a la cita.

El imperio USA femenino de las vallas altas sigue a lo suyo. Tras copar los pódiums en las pruebas de la Diamond League de Doha y Roma (con victorias de Harper-Nelson), después de los nacionales americanos que dejaron el camino libre para la victoria de la británica Tiffany Porter en la prueba de Oslo, a finales de junio se produjo el desembarco europeo de todas las grandes americanas de la especialidad, y pese a que Brianna Rollins ha estado al margen de la Diamond League, el dominio americano ha sido incostestable tanto en Birmingham como sobre todo en Lausanne (con victorias en ambas carreras de Dawn Harper-Nelson), así como en Mónaco, dónde se impuso Queen Harrison a Lewis y Wells, quienes volvieron a copar un pódium americano.

Con Brianna Rollins y Dawn Harper a toda velocidad, el camino de Sally Pearson va siendo lento. Debut a finales de junio en Ostrava con 12.67 (su mejor marca de lo que va de temporada hasta este mismo fin de semana), y posiciones poco acostumbradas para ella en las grandes citas de la Diamond League (cuarta en Birmingham, 12.69 en Lausanne que sólo le dio para terminar séptima, y quinta de nuevo en Mónaco). Este fin de semana, en los Sainsbury´s Anniversary Games celebrados en el marco de la Diamond League, en una prueba no puntuable para la liga de diamante y que no contaba con ninguna de las americanas favoritas para Moscú, Pearson ha aprovechado para recuperar sensaciones ganadoras y se ha impuesto con su mejor marca de la temporada (12.65), por delante de la británica Tiffany Porter y la americana Kellie Wells.

La australiana, gen de campeona, espíritu de luchadora, no se esconde. En su blog, en unas entradas muy sinceras, ha reconocido abiertamente que está siendo su campaña más dura, que como campeona tiene que aprender de las derrotas para apreciar más los triunfos, y que pese a que no acepta perder, está intentando llevar todo esto lo mejor posible y levantarse más fuerte. No huye de la competición, y sólo piensa en llegar lo mejor posible al Campeonato del Mundo.

Pearson debería de estar cerca de su mejor marca personal (12.28) para tener alguna garantía frente Rollins y Harper-Nelson, algo que parece difícil en una temporada en la que se encuentra en el número diez del ranking mundial (igualada con Porter), y en la que además sus rivales han crecido hasta llegar a su mejor momento. El velocista Ato Boldon, en el último número de la revista Track and Field News coincide en señalar en que al nivel que están las americanas, Sally Pearson “corriendo en 12.7 a un mes del mundial es muy posible que no tenga medalla”, pero ella, en cada entrevista que concede sigue empecinada en que aún queda tiempo y que no se va a rendir.

Esta es una de las grandezas de este deporte. Brianna Rollins y Dawn Harper-Nelson anuncian una final en Moscú disputadísima. Queen Harrison y Nia Ali aspiran a completar un pleno americano. La británica Tiffany Porter y la francesa Cindy Billaud esperan convertirse en las alternativas a cualquier relajación de las americanas. Pero aquí, nadie debe de olvidar que la actual campeona es la australiana Sally Pearson, y con ese gen de ganadora, pese a estar siendo su campaña más complicada y que lo tiene muy difícil, seguro que su clase y su garra van a llevarla a no dar su brazo a torcer.

Foto | Sports Illustrated

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