Elecciones RFEA, el mayor espectáculo del mundo

Publicado por 20/08/12 - 8:44

Tiempo de elegir al presidente de la Real Federación Española de Atletismo. Ya saben, la cantinela del estás conmigo o contra mí. Retiemblan los despachos. Momento de pasar revista a las lealtades. De decepciones, temores, despechos. Y de llamadas, muchas llamadas. Aparecen correveidiles debajo de las piedras. Y listillos. Y medradores que van de amigos, pero sólo buscan su provecho. También gente honrada, evidentemente. Y todos los días, el mismo runrún: fulanito está con éste, menganito con aquél. Y miedo a fallar la quiniela del caballo ganador, a descararse antes de hora. Vaya otoño nos espera.

Ocurre como en política, como en los Colegios de Profesionales, como en las Cámaras de Comercio. Docenas de familias comen con el presidente reinante, con José María Odrizola, y, si gana otro, la mayoría teme quedarse fuera del proyecto y buscarse el pan en otro lado. Más con la que está cayendo.

Pensemos juntos. Hasta ahora, sólo existen dos opciones serias: la del propio Odriozola y la de Vicente Añó. No parece que haya futuro para la candidatura bicéfala de Fermín Cacho y Martín Fiz, dos grandes campeones, dos iconos de la década de los noventa. El soriano y el vasco están en su derecho de presentarse, faltaría más. Seguro que lo hacen con buena voluntad, para echar una mano. Pero por memorables que fueran sus gestas, por mediáticos que suenen sus nombres, resulta preocupante que personas tan admiradas en nuestro deporte piensen que su perfil se ajusta a lo que el atletismo español necesita en estos momentos; que no son conejos de la chistera, precisamente. También José Luis González y Sandra Myers lo intentaron en su día y descubrieron que las medallas son casi tan difíciles como la fontanería electoral.

Vamos, pues, a la Realpolitik, como dijo Otto von Bismarck.

Odriozola tiene mando en plaza desde enero de 1989 y, si tira para adelante, lleva las de ganar porque domina el aparato federativo. La mayoría de atletas, incluidos muchos veteranos, no han conocido a otro presidente porque ningún adversario, hasta hoy, ha sido capaz de reunir suficientes apoyos como para mirarle de igual a igual.  No ha aclarado oficialmente si continúa o no, aunque cabe interpretarlo cuando afirma en Marca aquéllo de que “no es hora de abandonar el barco”.

Pero he aquí que en las últimas semanas ha surgido una moda. Cada vez hay más voces, mayormente sin derecho a voto, que dicen que Odrio tiene que irse. Unos lo hacen con delicadeza, como Abel Antón (“Si ama el atletismo, debe marcharse”). Otros, en cambio, como Jesús Ángel García Bragado, construyen titulares sobre la salud o la edad de Odriozola -no digamos la desafortunada comparación con Gadafi en As- que producen el efecto contrario, y seguramente predisponen más al presidente a quedarse y plantar cara, que a coger la puerta.

Y es que Odriozola es un hombre de carácter especial. A vista de pájaro, se diría que no le achantan los órdagos. Hasta sus más acérrimos detractores tienen que admitir que bajo su mandato el atletismo español ha obtenido los mejores resultados deportivos y económicos de la historia. Sólo por hablar de su bagaje en Juegos Olímpicos, se han logrado 9 medallas (que podrían ser 11, tras las últimas revelaciones de dopaje en Atenas-2004 y Pekín-2008) y nada menos que 35 finalistas. En Mundiales y Europeos, los resultados son incluso superiores. Lo mismo en cross, marcha, ruta o en competiciones juniors. Uno, que ya es mayor, puede asegurar que en los años ochenta resultaba impensable que el atletismo nacional lograra jamás un botín semejante de podios y diplomas. Guste o no, cualquier comparación que se haga en el futuro tendrá que medirse a los éxitos de Odriozola.

Quizá por eso, ahora que desde 2008 los resultados ya no acompañan; ahora que generan rechazo las decisiones de la RFEA sobre los casos de dopaje, maniatadas en parte por la blandura legal; ahora que el modelo que se aplicaba hace unos años ya no sirve para sacar licencias; ahora que los clubes están enfadados, y que la Federación no atina en el abordaje de fenómenos como las carreras en ruta… ahora que vienen mal dadas y encima no hay un duro, precisamente, habría que dejar un margen a José María Odriozola para que se marche sin recibir empujones. Su hoja de servicios reclama que sea él mismo quien rompa su lanza. Un hombre con fuerte personalidad no se irá porque se lo digan los periodistas o porque un foro de internet, plagado de nicks anónimos, clame contra él. Al contrario, cuanto más le griten, más se quedará. Insultar a un presidente que ha trabajado bien durante muchos años, incluso acusándole de cosas de las que no es responsable, no es el medio de promover una sucesión tranquila. Ni siquiera de urdir una estrategia electoral inteligente.

A estas alturas de la película, no se le escapa a nadie que tiene que haber un cambio de presidente en la RFEA. Una persona como Odriozola, con tantos frentes abiertos en su gestión, no puede eternizarse en el cargo. Él mismo, de habérsele preguntado hace veinte años, con menos cicatrices y enojos, habría estado de acuerdo. Pero las formas son importantes. No se le puede enterrar como si fuera un difunto incómodo.

Vicente Añó representa la evolución natural de las cosas. Posee los medios para pilotar una transición tranquila, con pocos heridos. Antiguo compañero de Junta del propio Odriozola, vicepresidente suyo en los años 90, catedrático del INEF, gerente de Mundiales, Europeos y Juegos Mediterráneos, se ha convertido en la persona más cualificada para coger los trastos. Anduvo en la gestación de los triunfos que hoy nos producen añoranza. Ha estado permanentemente conectado al mundo del atletismo desde hace más de 30 años, incluso en los periodos en que no ha desempeñado ningún cargo institucional. Tiene suficiente pericia política y deportiva como para llevar a cabo las reformas que Odriozola ya no puede hacer sin sentir que se rectifica a sí mismo.

Algunos de sus colaboradores, no obstante, tienen pavor al cambio. Es un miedo que puede olerse desde más allá del Mississipi, y eso que hay mucha gente valiosa y trabajadora en el equipo actual que no debiera sentir la menor inquietud aunque presida Añó; otros sí porque su labor, cada vez menos alegre, debe quedar en manos ávidas de hacer cosas nuevas, habida cuenta que las Federaciones no pueden ser un sacerdocio ni un cuerpo de funcionariado.

En cualquier caso, cada uno vende su verdad. No hay una bola de cristal, sólo se intuye lo que va a ocurrir sin saberlo a ciencia cierta. Incluso hay quien dice, pásmense ustedes, que en los próximos días surgirá de la nada una nueva e inesperada candidatura, un plan B por si Odriozola entrega pacíficamente las llaves del castillo, y con objeto de defender a sus cortesanos.

Sentémonos, pues, con una bolsa de pipas para contemplar la función. Al fin y al cabo, concernidos o no por el desenlace de las elecciones, los aficionados no se pueden quejar. El sábado que viene, cuando comiencen en Pamplona los Campeonatos de España, habrá más interés que nunca aunque por vez primera en 23 años, no será por lo que ocurra en la pista.

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2 comentarios

  1. liam
    (20-Ago-2012 | 19:04)

    ¿Quién será el supuesto candidato de última hora?

  2. JBerto
    (20-Ago-2012 | 20:35)

    Quizás me voy a salir un poco del “argumento” general de las elecciones, pero antes de pensar en quién dirige la federación me gustaría lanzar al aire una reflexión: ¿Cuál es (o debería ser) el principal objetivo de la Federación: Conseguir atletas de élite, o fomentar el deporte base y popular?

    Pregunto ésto porque aunque las críticas a Odriozola vienen de lejos, lo cierto es que parece que la puntilla ha sido el fracaso absoluto y sin paliativos de nuestros atletas en las Olimpiadas. Yo tampoco estoy a favor de éste personaje, que creo que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer en la federación y debería haber un cambio, una renovación, pero tampoco creo que se deba medir a una Federación por las medallas de la Élite, y menos en atletismo.

    Cada día hay mas gente que salimos a correr por mero placer (los “atletas populares”, vamos), y que participamos en carreras populares simplemente por mejorar nuestras propias marcas, y a mi modo de ver, el objetivo fundamental de la Federación y por lo que se le debería medir es precisamente por eso, por fomentar el deporte “de base” (los niños) y el deporte “popular” (el que prácticamos el 99% de los que entramos a este foro, por ejemplo), ayundando a los organizadores de carreras, organizando carreras populares, apoyando el deporte en los colegios, etc…

    Para mí eso es muchísimo mas importante que conseguir 10 medallas en atletismo en una olimpiada o dedicar mas becas a un puñado de atletas de élite.

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