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Los atletas europeos han desparecido de la élite mundial del maratón. A falta de un mes para el fin de año, y con casi todo el pescado vendido en los 42,195 kilómetros, el mejor clasificado del Viejo Continente en las listas mundiales es Mo Farah, nada menos que en el puesto 78 con 2h08:21. Como todos los aficionados saben, este británico de origen somalí, multinalureado en 5.000 y 10.000 metros en Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos, ni siquiera es especialista en ruta, y dejó (encima) cierta impresión de espesura en su debut. Así que no parece que vaya a repetir en muchas temporadas, ni a discutir la supremacía keniana y etíope, que apenas deja espacio en los 100 primeros puestos del ránking para algún eritreo, ugandés o catarí-por-supuesto-nacionalizado.

Con este panorama más cruel con los no africanos, incluso, que la clasificación de un mundial de cross, el mejor europeo es el polaco Henryk Szost (2h07:39 en 2013 de MMP y cuatro años seguidos bajando de 2h10), el alemán Arne Gabius (2h09:32 en su debut en Frankfurt y, además, la sólida base de 27:55.35 en 10.000 metros), el italiano y vigente oro continental Daniele Meucci (2h11:08 tan sólo pero muy listo como sus legendarios compatriotas Genildo Bordin y Stefano Baldini), los ucranianos de turno (Vitaly Shafar y Oleksandr Sitkovskyy han tomado el relevo al abuelo Dmytro Baranovsky, que por cierto aún está anunciado en Fukuoka el domingo) y un puñado de rusos que pugnan por bajar de 2h11.

Caso aparte es otro ucraniano, Sergey Lebed, súbitamente resucitado hace un mes en uno de los dos maratones que se celebran en Seúl, donde fue cuarto con 2h08:32. Pero sus 39 años no parecen que vayan a darle para mucho más.

¿El resto? Nacionalizados africanos espress cuya irrupción resulta impredecible, algún otro inglés lastrado por su constitución física (Chris Thompson, no obstante autor de una marca de 2h11:19) y las aborrecibles lesiones de Carles Castillejo, sin las cuales habría bajado de 2h10.

Pero bajar de 2h10 significa estar más allá del puesto 150 del ránking universal; por analogía, un resultado tan inexpresivo en estos momentos como saltar 7,80 metros en longitud.

Así que demos gracias a Dios que no aparezcan en Mundiales o Juegos Olímpicos más de 3 maratonistas por país (en Mundiales se suma además el campeón anterior y a partir de 2015 algún otro por ránking) porque si no en lugar de tripletes habría octopletes, esto es, un barrido con todos los finalistas del mismo país, bien de Kenia o bien de Etiopía. Eso sí, ese guiño del reglamento trae cosas buenas, como ponernos ante la vista a Javi Guerra, quizá el maratonista del mundo que más rentabilidad saca en competición oficial a su crono de 2h12.

Seamos realistas, no obstante: desde mucho tiempo atrás, ningún Europeo gana o se acerca al podio en las Majors: Berlín, Londres, Boston, Nueva York, Tokio o similares. Y los mejores maratonistas europeos tienen más de 25 años, mientras los africanos han demostrado que sí se puede rendir en los 42,195 kilómetros en edad muy temprana, y sin quemar los mejores cartuchos en la pista.

De hecho la zona caliente del maratón mundial se disputa a ritmo de menos de 2h05, y eso es casi 5 segundos por kilómetro más deprisa que ningún europeo contemporáneo. Una selección natural que se explica por:

1) La inagotable cantera africana.

2) La ingente cantidad de dinero que se mueve en la ruta y que los europeos ya no pueden ni rozar porque la pasta gansa se reparte a menos de 2h05, cuando hace sólo diez años estaba 2 ó 3 minutos por encima.

3) El dopaje, que tienta por igual a todos los atletas sin distinción de raza ni procedencia, pero se aprovecha singularmente de aquellos que no dudan en arriesgar para salir de la miseria y encuentran cada fin de semana docenas de carreras con controles deficientes o inexistentes.

4) La crisis de fondo del atletismo europeo: aunque hay miles de corredores aficionados, la élite es cada vez más escasa: ¿falta de patrocinios, cultura de la comodidad?

No obstante, la razón que mejor explica la sequía de maratonistas europeos es que a día de hoy no existe ningún corredor del Viejo Continente con calidad suficiente como para correr en 2h04 ni dopándose. Y para quedarse en 2h07, merece la pena optar a otras especialidades.

Así que o la AMA (Asociación Mundial Antidopaje) embrida el caballo desbocado de la ruta y las carreras vuelven a ganarse en tiempos humanos, o habrá que esperar a la aparición de un Christophe Lemaitre del maratón dispuesto a meterse en el circo aunque reviente.

Foto | RTVE

4 Comentarios

  1. Juan Manuel, no me ha quedado claro si sostienes que en los centros de entrenamiento en Etiopía/Kenia con los chavales o los entrenadores TOP que llevan a las máximas figuras usan el dopaje sistemáticamente. Es una pregunta sin segundas intenciones. Yo no puedo afirmarlo por lo que habrá que respetar el principio de inocencia, pero si es cierto que las marcas de los últimos años causan cierto “recelo”.

  2. Hola, Andresp y Chains, y gracias por vuestros comentarios.

    Andresp: generalizar no es bueno en ningún ámbito y seguro que todos los entrenadores/mánagers/médicos/atletas NO están metidos en el ajo del dopaje; pero es un hecho que un puñado de ellos, sí. Estuve hace un par de meses con Mathew Kisorio (58:46 en media y sancionado por dopaje hasta el pasado mes de agosto) y no quería hablar de dóping, aunque sí lo hizo hace dos años, cuando lo pillaron, y fue muy contundente: “Es una práctica bastante generalizada”, vino a decir. A mí me contestó con un “no comment” y una sonrisa amable. La AMA no tardará en actuar en la ruta…

    Chains: Berlín y Chicago, como bien dices, no tienen controles deficientes. De todas maneras, si en los JJOO algunos atletas se las arreglan para ganar un oro sucio burlando los tests… ¿por qué no iban a trampear para embolsarse 300.000 dólares en alguna de las World Majors?

    Un saludo.

  3. Pues sí, no se puede criminalizar a nadie sin pruebas, pero la verdad es que el principal problema que veo es la falta de infraestructura de la AMA o las respectivas federaciones en los centros de entrenamiento. No creo que haya ni suficiente personal ni los controles y el rigor suficiente en Iten por poner un ejemplo. Y por supuesto si se compara con el nivel de exigencia en materia de dopaje en Europa no hay color.

    En cuanto a lo que dice Chains, tampoco influye tanto el dopaje el día de la carrera e incluso supongo que nadie se arriesga a ir cargado ese día, pero si que influye el hecho de poder traspasar los límites día sí y día también en tu centro de entrenamiento sin que nadie controle nada. Eso marca la diferencia al final.

    ¿Compiten los europeos en igualdad de condiciones? Yo creo que no. Ese nivel constante de marcas sub 2h05′ para mi no es creíble. Una cosa sería una maratón aislada pero es que de unos pocos años atrás (una década, por ejemplo de los primeros años de Gebre) en los que una marca sub 2h05′ era algo excepcional a día de hoy nos encontramos una concentración de marcas, para mí, muy difícil de creer.

    Recomiendo leer el estudio de la revista Runner’s World del mes pasado sobre la evolución del maratón y sus límites. Muy interesante.

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