Portuguesa de nacimiento, tuvo que aguantar el racismo ibérico cuando, con 18 años, se nacionalizó española después de vivir aquí toda su vida. La milla le gusta, porque allí el cronómetro no pinta nada, y por eso acaba de proclamarse campeona de España por cuarta vez consecutiva. Este invierno se proclamó campeona de 1.500 por delante de toda una Isabel Macías, y busca lo que le falta para dar el salto a la escena internacional: confianza, una buena carrera, dejar los nervios tan atrás como a sus rivales. Se llama Solange Andreia Pereira, y por ahora no es olímpica, pero ya le ha ganado un sprint importante a la vida.

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¿Cómo se ganan cuatro campeonatos consecutivos de la milla?

Pues no sé, acudiendo a todos e intentando ganar. A los primeros que se hicieron no pude ir, pero en estos últimos logré la victoria.

Se supone que eres una atleta de ‘milqui’, pero pareces más una ‘millera’…

Soy mediofondista, preparo sólo el 1.500 aunque hago distintas pruebas desde el 800 hasta el 10.000 en ruta, pero las millas me gustan mucho, es una distancia en la que me encuentro genial. No sé si es por el ambiente… y la presión que tengo en la pista con los tiempos y el reloj no la tengo en las millas. Sólo pienso en ganarlas y en llegar en primera posición. No me estreso tanto y disfruto más de la competición.

¿Qué te dijo tu entrenador cuando llegaste con tu cuarto título de campeona de milla?

Él más o menos se lo esperaba, se me dan bastante bien las carreras tácticas. Estamos entrenando muy bien para el 1.500 y viendo las listas de salida lo veía factible. Aunque hasta que no llegas a meta no te puedes dar por vencedora, claro.

Después de un gran invierno, llega el mundial de Pekín…

Para Pekín piden 4:06.50 minutos, y es una mínima muy jodida por decirlo así, y es una marca importante, es prácticamente hacer mínima para los Juegos Olímpicos de Río. Yo tengo 4:11 de mejor marca, y estos últimos años he tenido poca fortuna en tiempos y carreras en que he participado, pero yo creo que por entrenamientos podría estar por debajo de 4:10. Puede que no me acerque a esa marca pero por debajo de 4:10 si estaré.

¿Qué te ha faltado hasta ahora para dar el salto?

Encontrar una carrera. Por ejemplo este invierno tenía muy factible el europeo de pista cubierta, la mínima estaba muy bien, me pedían mejorar un segundo, pero no ha habido carreras. No he participado en mítines internacionales en los que se pudiera correr rápido, y en los que pudiera participar. Fui a uno en el que no había chicha (risas), y yo prefiero ir detrás de un grupo y que me lleven a ritmos elevados, así es como me salen las marcas, con quedarte a cola de grupo te metes en una marca buena. Pero me vi muy adelante y tirando yo prácticamente de la carrera, a veces me siento como la liebre y digo “Jolín, vengo a por una marca para mí y acabo haciendo una marca para los demás”. Creo que no hemos tenido, y me refiero a Isa y las demás chicas, muchas carreras a nivel internacional con ese nivel.

El año pasado yo intenté con todas mis fuerzas hacer la mínima para Zurich, me quedé a un segundo y la Federación no me llevó, no quiso abrir un poco la mano pero lo entiendo, sentaría un precedente. Lo luché y no salió. Yo creo que también lo que me falta es un poco de confianza en mí misma, muchas veces estoy bien y tengo una carrera buena en la que puedo hacer marca y a lo mejor los nervios me juegan una mala pasada, o no sé controlar la carrera según la táctica de las demás. A lo mejor me falta ese puntito de confianza, pero estoy trabajando para poder afrontar mejor las competiciones y a ver si hay suerte y puedo acercarme a las mínimas, no es imposible pero sí complicado.

¿Qué se siente al ganar a una rival como Isabel Macías?

Para mí ser campeona de España ha sido increíble, desde niña siempre he visto a Isa y a Natalia… son unas superatletas. Este año en pista cubierta sí que me veía con grandes posibilidades de poder ganar. Isa igual este invierno no ha estado al nivel que estuvo cuando fue subcampeona de Europa por problemas físicos, pero este año me veo bastante fuerte y viendo las millas y carreras en que participamos las dos me vi con grandes opciones. Y ya no sólo a Isa, también a Laura Méndez y otras chicas.

¿Cómo viviste la retirada y arrepentimiento de Natalia Rodríguez?

Yo me alegro de que recapacitase, yo creo que todas las atletas del 1.500 le tenemos un cariño tremendo y todavía le queda mucho por dar. Por condiciones y por carácter compitiendo es una atleta excepcional. Si le respetan las lesiones, que ha tenido una mala racha, es una atleta que puede estar a un nivel increíble. Para mí sería una rival más, y cuanto más nivel haya en el 1.500 más nos hace crecer a las demás. Eso también es algo nuevo para nuestra prueba.

Tu vida atlética es una vida de cambios…

Yo soy una mujer de mundo (risas). Nací en Portugal y a las 9 años mi familia encontró trabajo en Canarias y nos fuimos allí a vivir, y allí conocí el atletismo, en las escuelas de Fuerteventura. Poquito a poco fui aprendiendo, pero en ningún momento me veía como una atleta profesional, ni que me fuera a dedicar a ello. Pero en el 2006 empecé a tener muchas motivaciones, de junior fui mejorando, no entrenaba como ahora pero iba todos los días y me dedicaba un poquito más aunque siempre con los estudios. Después en 2007 decidí cursar la universidad en Pontevedra y mi entrenador Umberto Martínez me aconsejó que fuese con Carlos Landín, y desde entonces llevó con él. Y con él he dado el salto de calidad, con el grupo que tiene. Me tuve que poner las pilas a entrenar y a hacerlo bien. Fue a partir de ahí cuando me puse en serio con esto.

¿Qué te parece el racismo que hay hacia los atletas nacionalizados en España?

Cuando yo me nacionalicé en 2007 tuve que escuchar comentarios despectivos. Cada caso es un mundo: yo no tuve ayuda de nadie, pedí la nacionalidad yo misma y me busqué la vida para conseguir los papeles, es un dinero que he gastado, he tenido que ir a Portugal a por los papeles para poder solicitarla. Me he dejado dinero, entre mi novio y yo nos hemos buscado la vida desde que decidí dar el paso: llevaba toda mi vida viviendo aquí y no pintaba nada en Portugal. Tengo mi familia allí, y les quiero un montón, pero yo me sentía totalmente española y lo decidí, dí el paso. Iba al Campeonato de España, estaba en el pódium y no optaba a medalla, nunca podía optar a ninguna internacionalidad. No era ir con Portugal, yo no pintaba nada en Portugal.

Me busqué la vida, tuve que esperar dos años a que me llegara la carta. No fue a dedo, lo mío no fue a dedo. Cada caso es un mundo, hay gente que lleva toda la vida viviendo aquí… depende también del país del que provengas. En Portugal, con dos años que lleves residiendo ya puedes pedirla. Yo renuncié a mi nacionalidad portuguesa. Otros han sido elegidos a dedo pero son niños muy buenos que se han formado en España. Luego los que ni siquiera se han formado aquí pues ya es otro tema, cada caso es un mundo, hay gente que llega y se siente más española que nadie. Otros hacen su vida en otro país y se sienten de otro país pero aquí están en mejores condiciones. Yo he crecido aquí, vivo aquí y mi familia es portuguesa pero yo me considero española 100% y ya hasta me cuesta hablar portugués cuando veo a mi familia.

Parece que no, pero hay mucha gente que es muy racista y esas cosas hacen mucho daño. Yo lo viví un poco. Cuando me nacionalicé era una niña, tenía 18 años y escuché y leí comentarios… decían que ni hablaba español, y no habían hablado conmigo, era criticar por criticar, yo hablo bastante bien español. La gente ya se embala y no piensa lo que dice ni lo que escribe.

¿Cómo te quedaste con el positivo de Marhoum?

La verdad es que cuando te encuentras con un caso de estos, y ya son unos cuantos, te da un poco de tristeza porque es mierda en mi deporte, es echar mierda en mi deporte, pero por otro lado me siento supercontenta y es algo positivo, y la gente que hace trampas cae. Son sentimientos un poco encontrados: por un lado dices “¡Qué pena!, nos van a machacar más” y de hecho es la única manera de que salgan noticias en portada. Pero por otro lado dices “Bien, uno menos”, y bueno, pues me alegro pero te sientes un poco triste.

Quedan dos años para los Juegos de Río de Janeiro…

Ojalá… todo va a depender también de este año, está muy cerca y las mínimas empiezan a contar. Yo lo voy a intentar, voy a luchar con todas mis fuerzas, aunque es una mínima muy difícil pero son unos Juegos Olímpicos, tiene que ser así. Yo lo voy a luchar y ojalá pudiera hacerla, sería lo máximo. Todo dependerá de cómo haga este verano y la temporada de invierno de la temporada siguiente. Mi entrenador y yo lo estamos intentando para acercarnos lo máximo posible, llevo unos cuantos años en progresión y a ver si por fin le doy el mordisco que necesito a mi marca y acercarme lo máximo posible.

 

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