Málaga inauguró el VII Circuito Carrera de la Mujer Central Lechera Asturiana. El día amaneció gris, pero a partir de las diez de la mañana la ciudad se transformó en un color rosa intenso. Era el color de las camisetas, felpas y pañuelos que lucieron las 7.500 inscritas en la Carrera de la Mujer, que se celebró por quinto año consecutivo en Málaga, con la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad.

Este evento deportivo-solidario, promovido por Central Lechera Asturiana, contribuye a la lucha contra el cáncer de mama y fomenta la práctica del deporte femenino como hábito saludable. Además, tiene un componente reivindicativo en defensa de la igualdad de la mujer.

A las diez se dio la salida en el paseo de los Curas y la caravana a pie femenina enfiló la avenida de Manuel Agustín Heredia, el paseo marítimo Antonio Machado y la calle Pacífico hasta la rotonda con la avenida de Molière. En este punto se giró para volver a la calle Pacífico hasta la meta, situada a la altura de la playa de la Misericordia. Aunque la carrera no era competitiva, hubo algunas participantes, atletas, que se tomaron en serio el evento y cubrieron el recorrido en apenas media hora.

La concejala de Economía y portavoz del equipo de gobierno, Carolina España, y la directora del Área de la Mujer, Gema del Corral, cubrieron el trayecto en tres cuartos de hora, mejorando los registros de años anteriores. «Inscritas ha habido 7.500, pero creemos que la cifra de participantes se ha elevado hasta más de 8.000», señaló Del Corral.

La mitad de los tres euros que costaba la inscripción era para la Asociación Malagueña de Mujeres Mastectomizadas (Asamma), la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer (AECC) y la Fundación Malagueña de Asistencia a Enfermos de Cáncer (Fmaec), cuyas representantes participaron en la prueba, así como un grupo de pacientes de la Clínica Oncológica Croasa.

«No he faltado ningún año. Me parece estupendo que hagan esta carrera», señaló Nieves Parra, una mujer que hizo el recorrido «cerca de una hora» con la compañía de su marido, Carlos del Corral. En el evento participaron mujeres de todas las edades; algunas afectadas por la enfermedad, que cubrían sus cabezas con pañuelos rosas.

La meta fue una fiesta en la playa de la Misericordia. Se lanzaron globos de color rosa y hubo un festival de aeróbic y música, además de un pequeño concierto del joven malagueño Pablo Alborán, un auténtico ídolo que reunió a una enorme multitud en torno al camión escenario que se instaló en la misma playa. Familias enteras y mujeres de todas las edades disfrutaron de una jornada festiva, que tiñó de rosa un día que amaneció gris.

Más info | Ficha de la carrera

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