Está aquí. Ni el volcán de nombre impronunciable (Eyjafjallajokull), ni las cenizas que cancelaron tantos vuelos los últimos días, harán que el etíope Haile Gebrselassie se pierda la cita que tenía con los 10k de Madrid. Una prueba que convivirá este año con la prueba grande: la maratón. Una maratón de Madrid que busca cada año desprenderse de la etiqueta de ‘popular’ para irse haciendo cada vez más internacional.

Sin duda los más de 10.000 inscritos en la prueba de los 42,195 km. hacen de esta competición una de las más importantes que se celebran en nuestro país. No habrá grandes marcas porque ni los atletas que compiten son de primer orden mundial (eso queda aún para maratones como la de Londres, por ejemplo) y porque la altura de la ciudad (650 metros) y la orografía del circuito (subidas y bajadas) hacen imposible la consecución de una gran marca.

Pero esto no será óbice para que se hable de Madrid en todo el mundo. La sola presencia de Gebre hace que la capital española se convierta en el epicentro atlético del día. Él, y su sonrisa, han cautivado en la mañana del sábado a todos los presentes en la Feria del Corredor en el pabellón de la Pipa de la Casa de Campo. Ha sido una bonita simbiosis entre atletismo popular y de élite. Seguro que no es la última.

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