geoffrey-kipsang-kamworor

Geoffrey Kipsang Kamworor -siendo Kamworor el apellido- puede convertirse en el mejor maratonista del mundo en 2013. Hombre, esto de hacer pronósticos en atletismo es tan relativo como el tarot; quién sabe qué diablos deparará el futuro, por muchas cartas que eches de madrugada en un canal de TDT. Pero hay algo especial en este keniano cuyo nombre de pila parece un metafórico cruce entre dos de los fondistas más fuertes entre 2011 y 2012, Geoffrey Mutai y Wilson Kipsang.  Por lo pronto, el muchacho está en su momentum deportivo. La frontera del 2.04:50, que distingue a los buenos de los mejores, amenaza a su paso con saltar por los aires.

La primera razón para apostar por él es genealógica: nació en 1992 y pertenece a una generación de corredores completamente nueva, mucho más joven que Tsegay Kebede (1987), Moses Mosop (1985), Patrick Makau (1985), Dennis Kimetto (1984), incluso Lelisa Desisa y Ayele Abshero (ambos de 1990 y bastante más trabajaditos) y ya no digamos Geoffrey Mutai (1981) o Wilson Kipsang (1982).

La segunda es que el tipo resulta competitivo, todoterreno, versátil. Nunca se había oído hablar de él antes del Mundial de Cross de Punta Umbría, en 2011. Situémonos en la prueba junior. Cuando se dio el pistoletazo de salida, en la mente de los aficionados sólo había un favorito: Isaiah Koech, ese adolescente nacido en 1993 que días antes había corrido los 5.000 metros en pista cubierta en 12:53.29. Pero Geoffrey Kipsang, que no había hecho nada mejor que 7:54.15 en 3.000 metros, no le tuvo miedo a nadie. Tomó el mando mediada la carrera, se puso a tirar como un poseso, estiró el grupo, maduró a la gente rápida, aburrió al personal, y se apropió del oro transmitiendo autoridad. Semanas más tarde, debutó en los 10.000 metros con 27:06.35 (pista) y en medio maratón (59:31), demostrando que le daba igual campo a través, sintético o asfalto, porque lo hacía todo bien a los 19 años.

La tercera razón para seguirle es que las cosas, últimamente, le salen de fábula. Hizo de liebre hasta el kilómetro 30 en el último maratón de Rotterdam, y si el grupo de cabeza no hubiera mostrado síntomas de debilidad, lo habría llevado a ritmo de récord. Después en septiembre debutó en los 42,195 kilómetros con 2.06:12, casi dos minutos detrás de Mutai y Kimetto, pero plenamente consciente de que no quería arriesgar en su estreno.

Encima el pasado 19 de enero venció en los Campeonatos de Cross de Policía de Kenia con casi un minuto de ventaja -54 segundos exactamente- sobre el mencionado Mutai y media docena de atletas potencial o efectivamente acreditados por debajo de 27 en 10.000 metros. Y, por fin, hace dos semanas, se cargó a las espaldas la responsabilidad de llevar el ritmo en el Medio Maratón de Ras Al-Khaimah, importándole un comino que respirasen en su cogote Stanley Biwott (otro maratonista que va a correr en 2.04 más pronto que tarde), Feyisa Lelisa o el sempiterno Geoffrey Mutai. Tras pasar los 10 kilómetros en 28:12, hizo a continuación un parcial de 27:51, y los últimos 1.097 metros en 2:51 (o sea, a ritmo de 2:45), para vencer en 58:54. Y, conviene insistir, tirando él solito toda la segunda parte de la carrera.

Pero el cuarto motivo para vigilar a este muchacho es, tal vez, el que más pistas proporciona. Y es que Geoffrey Kipsang ha renunciado inicialmente a competir en los Mundiales de Cross para centrarse en un maratón de primavera, con el objetivo más o menos disimulado de asaltar el récord del mundo. En la Federación de Kenia se rasgan las vestiduras y le han ofrecido una plaza aunque no haya competido en los Trials de selección, habida cuenta de la insultante superioridad que mostró en los Campeonatos de Policía, que vienen a ser el sancta satorum del campo a través africano, así pues, del campo a través mundial. Pero Kipsang se está resistiendo.  El cross no es incompatible con los récords en asfalto (recordemos a Carlos Lopes en 1985), pero su manager negocia una cantidad estratosférica por su concurso en Londres o Rotterdam y además le tienta Boston, aunque en este caso las plusmarca no sería homologada. Vamos, que hay demasiado dinero en juego como para quemarse en salvas. Ya veremos qué depara su pulso con la Federación.

En cualquier caso, vaya o no al Mundial de Cross, es la hora de Kamworor. Quizá nunca más alcance este estado de forma. “Ahora mismo vale entre 2.02:45 y 2:03:15”, dicen que avisa su representante. Pues bien, pasemos de las pronósticos al mundo real. La verdad nos aguarda esta primavera.

Escribir respuesta

Notificarme los nuevos comentarios por Email. También puedes suscribirte sin comentar.