Las grandes diferencias del modelo etíope y keniano

Publicado por 06/07/15 - 14:39

Diferencias atletas etiopes y kenianos

Etiopía y Kenia son los dos centros del fondo mundial. Esta aseveración no tiene ninguna duda pero tienen muchas diferencias tanto políticas, como sociales y deportivas. A simple vista pueden parecer similares pero cuando uno rasca un poco se percata que sus modelos difieren mucho.

En kenia, los atletas son funcionarios

El vecino del sur proviene de un sistema colonial, en concreto del modelo colonial británico. El Imperio Británico se extendió por medio mundo y este país se adueñó de buena parte de África, entre cuyos países estaba la actual Kenia. La herencia británica aparece constantemente en el país: su estructura, su política, sus costumbres sociales, etc. Obviamente, el deporte no es ajeno a esa influencia. En muchos aspectos, el influjo británico llega a tener más preponderancia en esta parcela que en otros campos de la sociedad. Una simple mirada a los deportes que se practican en Kenia sirve para darse cuenta de que la mano británica está por todas partes: fútbol, rugby, criquet y golf son algunos ejemplos.

Pero esta influencia también se trasladó al terreno de la estructura deportiva. Kenia es poderoso en el mundo del medio-fondo y fondo mundial por varias causas pero una de ellas es su estructura deportiva. Obviamente, Kenia es un país pobre que no tiene la infraestructura en la base que puede tener EEUU pero tiene dos elementos heredados de los británicos que apoyan el surgimiento de talentos.

Una de esas piezas es la escuela, que es el primer centro de captación de jóvenes atletas. La seguda es el apoyo estatal a los atletas ya consolidados a través de institutiones públicas. Casi todos los atletas de élite kenianos son funcionarios. No deja de ser paradójico que un país que supuestamente es del tercer mundo tiene a todos sus atletas en plantilla y con la ventaja para los atletas de que una vez acabada su carrera deportiva tienen un futuro laboral asegurado. Es un modelo que no estaría de más exportar. Sobre todo teniendo en cuenta que buena parte de la élite española no cotiza ni a la Seguridad Social, por lo que su carrera deportiva, además de efímera, crea una inseguridad en cuanto a derechos sociales que tienen el resto de trabajadores.

Este sistema de hacer funcionarios a los deportitas de élite se emplea en muchos países de nuestro entorno. Storl es policía, Spotakova militar, Isinbaeva militar, etc. En Italia, el Fiamme Oro es el grupo deportivo de la policía italiana y en sus filas pasaron Danielle Greco, Michael Tumi, Livio Berruti, Chesani, etc.

En Kenia hay tres secciones principales donde trabajan los atletas: Polica, Fuerzas Armadas y Funcionarios de Prisiones. En el primer cuerpo están: Asbel Kiprop, Silas Kiplagat, Geoffrey Kamworor, Mathew Kisorio, Mercy Cherono, Vivian Cheruiyot, Florence Kiplagat, Geoffrey Mutai , Agustine Choge, etc.

Ante semejante plantel de atletas siempre se hace la broma de que si te persigue un policía corriendo, reza para que no sea en Kenia. El segundo gran grupo procede de las Fuerzas Armadas, forman parte de este grupo: Hellen Obiri, Geoffrey Kirui, Mark Kiptoo, Gladys Cherono, Joseph Ebuya, Jemina Jelagat, Sharon Cherop, etc. Finalmente, está el grupo de funcionarios de prisiones al que pertenecen, entre otros: Thomas Longosiwa, Timothy Kiptoo, John Mwangangi, etc.

Además del apoyo público, hay varios campos de entrenamiento, muchos de ellos financiados por los mánagers. También hay clubs como el Mfae, basado en Nyahururu (de este pueblo salió destino a Wanjiru) y Kiptenden cuyo centro de operaciones está en Kericho.

La inclusión del deporte en las instituciones públicas también es una influencia de los británicos que gobernaron y estructuraron el país.

Otro componente destacado en el atletismo keniano es la constante presencia de mánagers y entrenadores extranjeros. Las grandes compañías de representación pusieron los ojos en el talento de los atletas kenianos y desde los años 90. Antes de la llegada de mánagers, la presencia de atletas kenianos en las maratones internacionales era casi anecdótica. En 1981, año de celebración de la primera edición de la maratón de Londres, no había ningún atleta keniano entre los 100 primeros del ránking mundial. En 1990, el número tampoco había crecido mucho ya que había tres atletas kenianos en el Top 100 mundial. El primer campeón olímpico keniano en maratón fue Sammy Wanjiru en Pekín 2008. En la actualidad dominan, junto con los atletas etíopes, el panorama mundial de los 42195m. Copan los primeros puestos en todas las grandes maratones y sería impensable ver un “major” sin atletas kenianos, algo que era habitual hace unas décadas.

Además, su fondo de armario es inagotable. No hay maratón del mundo, de cierto nivel, donde no haya maratonianos kenianos en los primeros puestos.

Colm O’Connell, entrenador de Rudisha, comenta que se percataron de que allí había algo especial cuando acudieron al primer Campeonato del Mundo júnior disputado en Atenas. Antes habían conseguido medallas en grandes Campeonatos. En el recuerdo estaban los éxitos de Kip Keino, Ben Jipcho, etc. Atenas fue un pequeño punto de inflexión ya que llevaban un equipo pequeño de atletas y todos de la misma area geográfica. En el medallero quedaron cuartos con nueve medallas, de las cuales 4 fueron de oro.

Los éxitos deportivos no fueron ajenos a los ojos de los mánagers que vislumbraron la posibilidad de desarrollar el atletismo de manera masiva en una zona donde la tradición atlética era todavía muy excasa. El “dottore” Gabriele Rosa fue uno de los precursores de estos nuevos proyectos que hicieron cambiar el rumbo del atletismo en el este de África. A finales de los 90 inició su trabajo allí y perdura hasta el día de hoy, aunque en estos momentos está sancionada, al igual que la compañía de Volare Sport (Kipsang, Kimetto, G. Mutai, etc.), de manera cautelar durante 6 meses por los casos de dopaje que salpicaron a alguno de sus atletas.

Muy vinculado a la empresa de representación de Rossa está el técnico Claudio Berardelli (James Kwambai, Duncan Kibet, Alfred Kirwa Yego, Janeth Jepkosgei, etc). La escuela italiana tiene, trabajando en África, al reconocido y prestigioso Renato Canova (actual entrenador de Kenenisa Bekele). Canova empezó a entrenar en Kenia a finales del siglo pasado y por sus manos pasaron atletas del nivel de Stephen Cherono (Saaeed Saif Saheen), Abel Kirui, Moses Mosop, Florence Kiplagat, Wilson Kiprop, etc.

La expansión de mánagers extranjeros en Kenia llegó hasta España. Juan Pineda, representante de varios atletas nacionales, entre ellos Kevin López , lleva años trabajando con atletas kenianos. Matthew Kisorio, Titus Mbishei y Ronald Kwemoi son algunos de los atletas que estaban bajo la tutela de este representante español.

Otro fundamento vital en el desarrollo del atletismo keniano es el papel que juega la escuela a la hora de captar atletas. St. Patrick’s High School en Iten, la escuela de Colm O’Connell (entrenador de Rudisha) es un claro ejemplo. Por esta escuela han pasado: David Rudisha, William Chirchir, Matthew Birir, Wilson Boit Kpketer, Wilson Kipketer, Peter Rono, etc. Este modelo también es heredado de los británicos.

En etiopía, los atletas se autoentrenan

El atletismo etíope tiene muchas diferencias con el keniano. La primera es que, a diferencia de sus vecinos del sur, ellos están tremendamente centralizados. La herencia histórica es muy distinta. Etiopía nunca fue una colonia y, salvo la invasión italiana de Mussolini, la influencia extranjera nunca fue tan fuerte. Además, la presencia italiana fue una masacre con bombardeos indiscriminados a la población civil. Durante buena parte del siglo XX, Etiopía fue dirigida por Haile Selassie, un “sátrapa ilustrado” que centralizó todo el poder en sus manos. Ese centralismo perdura en muchos aspectos de la vida cotidiana, incluyendo el atletismo.

En Kenia hay decenas de campos de entrenamiento del máximo nivel, mientras que en Etiopía la gran mayoría de grupos de entrenaminentos están en la capital (Adís Abeba). Los atletas son captados y reclutados por la federación, pero una vez alcanzan un nivel se van a la capital. El caso más paradigmático es el Bekoji, un pequeño pueblo de 16000 habitantes de donde proceden los hermanos Bekele (Kenenisa y Tariku) y las hermanas Dibaba (Tiruesh, Genzebe y Ejegayehu), Derartu Tulu, Mestawet Tufa ,etc.

Pero una vez son captados por la Federación de Etiopía pasan a entrenar a las órdenes de los entrenadores nacionales. No deja de ser curioso porque en Kenia hay muchos entrenadores de extranjeros, mientras que los atletas etíopes son, en su mayoría, entrenados por técnicos nacionales. En Kenia también se da mucho la figura del atleta que se autoentrena, ese es el caso de D. Kimetto, G. Mutai, W. Kipsang, etc.

En Etiopía la organización de los técnicos es muy jerárquica. El “Head Coach”, máximo responsable, es Yilma Berta. Todo el atletismo etíope depende de su figura. Es una organización jerárquica en la que los entrenadores de los clubs son los que hacen el trabajo a pie de pista pero no hay tantos campos de entrenamiento como en Kenia ni tampoco presencia de técnicos extranjeros.

No deja de ser curioso ya que el primer gran entrenador etíope fue Onni Niskanen, un entrenador sueco-finlandés contratado en su día por Selassie para llevar la preparación física de la “guardia real” del propio Selassie y que acabó siendo el descubridor de Abebe Bikila. Él fue el que lo llevó a la cumbre e igual trabajo hizo con la primera generación de atletas etíopes. Niskanen, sin saber las ventajas que conlleva, se convirtió en el primer entrenador del mundo que empleó el entrenamiento en altitud.

El papel de las escuelas en Etiopía no es tan preponderante, como en Kenia, a la hora de sacar jóvenes talentos.

Diferencias en los procesos de selección

Otra de las grandes diferencias entre ambos países son los procesos de selección para los grandes campeonatos (Campeonatos del Mundo y JJOO).

Los kenianos tienen el sistema de “Trials”. Esto significa que se juegan en los “Trials” kenianos. De allí sale, mayoritariamente, la selección que luego acuda al Campeonato del Mundo o JJOO.

Los etíopes no hacen ese tipo de selección y en la mayor parte de los casos la hacen por marcas. Deciden llevar a aquellos atletas que tienen mejor marca. Este año hicieron, en la ciudad neerlandesa de Hengelo, Trials en la prueba de 10.000 (ambos sexos) pero habitualmente no lo hacen en el resto de pruebas.

En definitiva, Kenia y Etiopía son dos modelos distintos pero con el éxito garantizado a la hora de sacar atletas de talento porque la “materia prima” es de enorme calidad.

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