A toro pasado, todos somos Manolete. Pero dicen los que saben, que era metafísicamente imposible que se batiese el récord de maratón de Patrick Makau en primavera. La razón: Londres y Rotterdam, las pruebas con participantes más cualificados, distan sólo 100 días de los Juegos. Y las figuras con afán olímpico se contienen.

Eso explica en parte que auténticos desconocidos en la distancia de Filípides como los etíopes Ayele Abshero (2.04:23, gran corredor de cross junior, pero debutante en estas lides), Yemane Tsegay (2.04:48 y dos maratones en once semanas) o Dino Sefir (vaya usted a saber de dónde sale este chico) hayan rendido mejor que atletas consagrados.

Luego están las lesiones y los intereses no olímpicos. Lesiones como la del tendón de Patrick Makau, que se ha retirado antes de los 20 kilómetros en Londres; la fiebre tifoidea de Emmanuel Mutai, que en la misma carrera se ha ido a 2.08:01; o los calambres estomacales de Geoffrey Mutai, que no acabó en la tórrida prueba de Boston. Sólo ellos y su entorno saben si alguno de esos percances significa que su cabeza, más que pelearse por una romántica plaza olímpica, estaba en los dólares que preparan Berlín, Chicago y Frankfurt (ciudad sede del Banco Central Europeo, para quien dude de sus posibles) por batir el récord mundial entre septiembre y octubre, apenas unas semanas después de los Juegos.

Así las cosas, y finalizada la participación de los favoritos para representar a Kenia en los Juegos de Londres -en Hamburgo no se esperan marcas sub 2.06-, puede afirmarse que las cosas en vez claras, están más oscuras que nunca.

Sólo la seguridad de Wilson Kipsang Kiprotich, vencedor en Londres con 2.04:44 y una ventaja de más de dos minutos, le hace merecedor incuestionable de la visa para representar a Kenia.

Kipsang ha sido avasallador en una carrera extraña donde las liebres no han llegado ni a los 20 kilómetros (59:13), momento en el que ha firmado un parcial de 14:09 para los siguientes 5.000 metros que ha hecho añicos el grupo. Inicialmente le han seguido su compatriota y doble campeón mundial Abel Kirui, y el abisinio Feyisa Lilesa. Pero en el kilómetro 33 ha dicho adiós con un nuevo cambio. La impresión visual es que Wilson no estaba tan en forma como, por ejemplo, en su victoria en Frankfurt-2011 (2.03:42), donde acabó esprintando igual que una fiera. Pero con estar al 95%, le ha bastado para masacrar al resto.

Kirui iba segundo al paso de los 40 kilómetros y ha acabado al trote. Su marca, 2.07:56, ha sido superada en el presente ejercicio por 20 kenianos. Este hombre, salvo morrocuda sorpresa, ya puede despedirse de los Juegos, y eso que es uno de los que mejor leen las pruebas oficiales. Pero habiendo tanta gente que lo ha hecho infinitamente más rápido, con qué cara el seleccionador le sube en agosto al avión con destino a Heathrow…

Para mayor tribulación de los técnicos, hay un tipo llamado Martin Lel, al que muchos daban por acabado, y que se ha subido al podio con 2.06:51 viniendo de atrás adelante.

-Ese 2.06:51 no es una gran marca -dirá alguien.

Ya. Pero Lel es un seguro de vida en las calles de Londres, que es casualmente por donde discurre la final olímpica. Allí ha ganado 3 veces y ha sido segundo otras tres. Sólo se retiró en 2010. Es, por consiguiente, un fijo en el podio año tras año, corra quien corra. Y quizá no gane. Pero encarecería las medallas con su inquietante y sigilosa presencia.

En resumen, el maratón es una prueba muy incierta, y tal vez una retirada o un desfallecimiento no son motivos excluyentes. Pero las sensaciones son importantes, y Geoffrey Mutai, Patrick Makau, Abel Kirui y Emmanuel Mutai no parecían hallarse en plenitud. Como premio de consolación les aguardan contratos pantagruélicos en otoño. Quizá entonces den el do de pecho.

De todas formas, como opinar es gratis y a la vista de la polémica, yo zanjaría la cuestión por marcas, llevándome a Wilson Kipsang (4 victorias de 5 maratones disputados), Jonathan Maiyo (2.04:56 en Dubai, 59:02 en media el mes pasado) y  Stanley Biwott (ganador en París con 2.05:12 y mucho viento en contra); con Moses Mosop (2.05:03) y el mencionado Martin Lel de reservas. Aunque, por supuesto, el seleccionador nos sorprenderá haciendo lo que le dé la gana.

Respecto a Etiopía, me mojaría con Ayele Abshero (2.04:23 en enero, quizá el gran favorito), Dino Sefir (2.04:50) y Getu Feleke (2.04:50). Y descartaría sin duda a Yemane Tsegay, que tiene 2.04:48 y asombró en Rotterdam, pero en Londres disputaría su tercera carrera en 8 meses, si sumamos la que hizo en Dubai en enero.

Un último comentario sobre Zersenay Tadesse. El eritreo mejoró ayer su marca con 2.10:41 (tenía 2.12:03) en la que es su tercera experiencia en los 42,195 kilómetros. Sigue sin digerir en absoluto la distancia, y eso que dosificó mejor que otras veces. Pero, atención. La veteranía es un grado en los Juegos. Si un medallista olímpico de 10.000 metros como él apuesta por el maratón en Londres, rendirá mejor de lo que algunos agoreros piensan.

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Licenciado en Periodismo y corredor practicante (cada vez más lento) a razón de 4/5 días por semana. Ha desempeñado diversas responsabilidades en instituciones públicas, siempre en el área de comunicación, y ha participado en los equipos de prensa de varias campañas electorales autonómicas, nacionales y europeas. Autor del libro "El Derecho a la Fatiga", un estudio sobre el dopaje en las carreras de fondo y mediofondo.

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