pc_historia_1985trabadoLa relación del atletismo español con los mundiales de pista cubierta es parecida a un matrimonio pasado de vueltas: en los inicios fuimos una referencia mundial, pero en la actualidad el nivel medio se nos ha quedado un poco grande. Aunque a los menores de 30 años les pueda parecer mentira, España ha conseguido medallas en pruebas como los 400 metros lisos o los 60 metros vallas, y ha llegado a hacer un doblete en los 800 metros de hombres. En un momento dado, los fondistas africanos se dieron cuenta de que el atletismo bajo techo también existía, los velocistas estadounidenses se pusieron intratables, y el nivel de la élite española en nuestras pruebas fuertes empezó a diluirse entre la élite mundial, y desde entonces España no mira con los mismos ojos a estos campeonatos que siempre pillan de paso a todo el mundo. Han sido 34 medallas, y muy sufridas todas.

PARÍS 1985: CUANDO EL MUNDO NO ERA MUNDO

Todos hemos visto alguna retransmisión de algún campeonato del mundo de cross, y todos hemos escuchado esa frase que parece hablar de épocas pasadas mientras miramos a los africanos copar los veinte primeros puestos de la clasificación: “Mariano Haro sí que corría, ese ponía firme a todos los africanos, me acuerdo yo de…”. Bueno, pues eso también podría pasar en los campeonatos del mundo de pista cubierta.

París, 1985: ni siquiera se llamaba Campeonato del Mundo, se llamaba “Primeros Juegos Mundiales”. El fondo y mediofondo español estaban viviendo su momento de gloria, y París parecía un buen sitio para redimirse: después de varios años cosechando éxitos en las pistas cubiertas, la selección española había vuelto sin una sola medalla de los europeos de Gotemburgo y había que hacer algo. Y vaya si se hizo: cuatro medallas, la segunda cuenta más alta conseguida nunca por España en un mundial de pista cubierta: Colomán Trabado se sacó con alicates la espina que tenía de su retirada en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles por aquel maldito bordillo, y se proclamó campeón mundial en la capital francesa por todo lo alto. Un dominio total y absoluto de la carrera para ser primero con 1:47.42 minutos, medio segundo por delante de otro español, Benjamín González, que después de firmar el espectacular e histórico doblete sólo alcanzó a decir que “Colo es un monstruo”. El rumano Dragoescu, mientras, a verlas venir desde la cuarta plaza cuando era favorito para el título.

Fue un gran estreno que marcó la senda de España en los primeros mundiales de pista cubierta. Además del esplendoroso doblete en 800 metros, sacamos otros dos metales: la trabajada plata de José Luis González en 1.500 y la increíble plata de Javier Moracho en 60 metros vallas que le sacudía de encima años de sinsabores. Los años de Carlos Sala y Ángel Heras. A partir de ahí, España tardó 12 años en apearse del medallero, sacando medallas en todas las ediciones hasta, precisamente, la de París en 1997.

ESPAÑA SACABA MEDALLAS MUNDIALES… ¡EN VELOCIDAD!pc_historia_1991cornet

Después de este primer torneo embrionario, los mundiales empezaron a llamarse mundiales y España siguió cosechando medallas. Después de una tímida edición de Indianápolis en 1987, donde sólo rascamos una plata de la mano de José Manuel Abascal, que estrenaba su bronce olímpico de Los Ángeles en la gran competición, llegamos a un periodo de tiempo en el que España hacía cosas como sacar medallas en velocidad. En esos años Cayetano Cornet sacó dos bronces en Budapest’89 y Sevilla’91. Una prácticamente recién nacionalizada Sandra Myers era subcampeona del mundo de 400 metros en Sevilla, además con récord de España incluido, la primera mujer española en subir a un pódium mundial. Una época en la que Miguel Ángel Gómez Campuzano llegaba a una final mundial de 200 metros lisos, en la que José Luis González seguía haciendo todo lo que se proponía (subcampeón mundial de 3.000 metros en Budapest’89) y en la que algunos de nuestros mejores atletas empezaban a sacar la cabeza: Maite Zúñiga pasó desapercibida por las eliminatorias del 800 en 1989, igual que Tomás de Teresa, pero ya llegaría su momento.

SEVILLA 1991: LLEGA FERMÍN CACHO

Sevilla fue un punto de inflexión para el atletismo español bajo techo. No fue la edición con más medallas, los nuestros sacaron cuatro metales, pero salieron a la palestra los atletas a darnos las mayores alegrías durante los próximos años: el mediofondo español exhibía poderío con una plata de Fermín Cacho en 1.500 metros, un año antes de ser campeón olímpico, Tomás de Teresa saca una plata en 800, Sandra Myers y Cayetano Cornet suben al pódium en 400 metros y España, en definitiva, vive un momento dulce: medallas mundiales, muchos atletas y encima, echan el atletismo por la tele y genera afición. ¿Qué más se podía pedir?

Pero empieza la década de los noventa y empiezan años difíciles. Los africanos no han llegado todavía a la élite mundial del mediofondo, o al menos no se han enterado de que hay mundiales indoor, pero a España le empieza a costar esta competición incómoda. Ya no es que no saquemos medallas, es que hay ediciones como en la de Toronto’93 en la que, en plena resaca olímpica, no tenemos atletas en 800 ni 1500 salvando, como siempre, a Zúñiga y a algún esporádico Anacleto Jiménez. Este campeonato nos empieza a venir mal, los fondistas prefieren preparar el cross y los grandes campeonatos de aire libre, Sala y Moracho ya no están en la cresta de la ola y nuestros mejores saltadores (Arturo Ortiz, Javier García Chico) no consiguen plantar un pie en el pódium. Son años feos en los que la relación entre nuestro país y los mundiales de pista cubierta empieza a tensarse. En París’97 no sacamos ni una cochina medalla. Ya no es lo mismo, tenemos que hablar, no eres tú, pues seré yo. Yo que sé.

Pero esta década de sequía también sembró la semilla de nuestro atletismo moderno: no fueron, sin duda, nuestros mejores años, pero algún nombre que le sonará a los más jóvenes ya empezó a despuntar. En Barcelona’95, París’97 y Maebashi’99 nuestro Manolo Martínez fue quinto y cuarto clasificado, amenazando con atacar el pódium. Una joven Marta Domínguez se acercaba poco a poco a los pódiums de 3.000 metros, rompiendo barreras en cada carrera y batiendo récords de España como churros en Barcelona y París. Los mismos que nos han estado representando hasta hace muy poco en el estamento internacional.

MAEBASHI’99: RESURGIMOS DE NUESTRAS CENIZAS

Fue en la edición de Maebashi donde empezamos a recuperar el color. Andrés Díaz, el mejor corredor de 1500 indoor de la historia de nuestro país, sacaba un valioso bronce en una final imposiblemente rápida ganada por nada menos que Haile Gebreselassie. Los africanos ya estaban aquí: por detrás de Gebre, el keniata Laban Kiprotich y por detrás de Andrés, otro keniata, William Tanui. Triplete africano en el 3.000, con Haile Gebreselassie nuevamente a la cabeza: tiempos difíciles para el fondo y el mediofondo. Pero en medio de la maraña de triunfos africanos y norteamericanos, surgió una media melena que tuvo a los españoles en vilo y que consiguió acabar con la voz del locutor: el asturiano Yago Lamela dejaba para el recuerdo su pelea por Iván Pedroso por ser campeón mundial de salto de longitud. Un penúltimo salto estratosférico de 8.56 metros le llevaba a la primera plaza, récord de España vigente hoy en día, pero el cubano se recomponía y nos birlaba el bronce con un último intento desesperado de 8.62 metros. Sin duda, uno de los momentos más emocionantes del atletismo español en los mundiales indoor.

LLEGA EL FESTIVAL: LISBOA 2001 Y BIRMINGHAM 2003

Después del pequeño tropezón que fue la década de los noventa, cogimos impulso en el trampolín de Maebashi, aunque resignados por el poderío intratable de los africanos. Lisboa 2001 fue la primera vez en que Manolo Martínez subió a un pódium mundial indoor, bronce, mientras que Reyes Estévez sacaba una buena plata en un 1500 extraordinariamente lento. Además, Niurka Montalvo hacía de tripas corazón y arañaba un bonito bronce en el salto de longitud. Marta Domínguez seguía a lo suyo y, aunque amargamente, quedaba cuarta en 3.000 metros con un nuevo récord de España.  Lisboa fue también el primer mundial indoor para Ruth Beitia y para Mayte Martínez, nada menos.

Un buen resultado que prologaba lo que sería, hasta la fecha, el mejor mundial de pista cubierta para los españoles: Birmingham 2003. Precedido por un anuncio de Televisión Española a día de hoy no superado en el mundo de la publicidad:

Allí, rodeados de gente con un acento inglés cerradísimo, íbamos sobrados. Y fue, de hecho, la edición donde más medallas hemos conseguido: seis metales de la mano del propio Yago Lamela, Alberto García, Marta Domínguez (¡por fin!), Maite Martínez, Glory Alozie y, por supuesto, Manolo. El leonés pegaba un grito descomunal que desviaba el vuelo de las aves migratorias que sobrevolaban en esos momentos las islas británicas, y se proclamaba campeón mundial de lanzamiento de peso. A John Godina, que se quedó sin el oro por un centímetro, se le quedó una cara de tonto digna del título que se estaba disputando, y el universo fue justo con nuestro Manolo, que después de muchos años amenazando, después de mucho cuarto puesto, se proclamó campeón mundial por delante de los mejores. Quince efectivos de Televisión Española consiguieron que ese lanzamiento fuera algo inolvidable para los españoles, y no una repetición emitida después de una semifinal de 800 como pasa ahora.

pc_historia_1995zunigaLA INCANSABLE MAITE ZÚÑIGA

Antes de seguir dando tumbos por la historia de los mundiales y ponernos a hablar de años muy buenos, es de justicia hacer un alto en el camino para acordarse de una mujer que supo seguir la estela triunfal de Sandra Myers, nuestra primera mujer en un pódium mundial, aunque sin hacer planear sobre sí misma la sospecha del dopaje diciendo que “los atletas no somos santos”: Maite Zúñiga sí lo era. Además de su extenso historial al aire libre, la eibarrense puede presumir de muchas cosas: después de Ruth Beita, es la española con más participaciones (5) en mundiales de pista cubierta, y es una de las nueve mujeres de nuestra selección en sacar una medalla en esta competición, siempre en su predilecto ‘milqui’, salvo en la primera edición. Fue 5ª en Toronto’93, bronce en Barcelona’95 y undécima en París’97. Aunque parezca que Marta Domínguez fue la primera fondista española en destacar a nivel internacional, antes existió una eibarrense que triunfaba en la élite, y los mundiales de pista cubierta fueron uno de sus principales escaparates.

MANOLO I EL CONQUISTADOR

Llegados a este punto, también es importante destacar una figura cuyo extenso currículum atlético está ligado a los mundiales de pista cubierta. La razón por la que a los españoles les gusta ver esta competición tiene nombre y apellidos: Manolo Martínez. En puridad, nuestro único campeón mundial, sin duda el más carismático y, encima, uno que no es fondista: de repente, España era campeona del mundo en lanzamiento de peso. Birmingham’03 fue sin duda un punto de inflexión en su carrera: tenía medallas de todos los colores en Europa, había sido sexto en unos Juegos Olímpicos, cuartos y quintos puestos mundiales para coleccionar pero nuestro Manolo nunca había sido campeón del mundo. Y fue allí donde con un berrido aterrador mandó al banquillo a todo un John Godina y se dio la vuelta de honor llevando una bandera que parecía una servilleta de cumpleaños infantil. No lo sabría hasta diez años después, pero en el verano siguiente iba a ser bronce olímpico. A partir de Birmingham, todo el mundo respetaba a Manolo, y se convirtió en el Abascal de la década de los 2000. A partir de esos años, de repente en España el lanzamiento de peso empezó a resurgir.

MOSCÚ Y VALENCIA: NO ARRANCAMOSpc_historia_2008higuero

Después de esta borrachera de medallas en Birmingham, vuelta a la cruda realidad: los mundiales están llenos de africanos, los estadounidenses, jamaicanos y bahameños se dan de tortas para ir a los mundiales y de repente los españoles nos volvemos pequeñitos. En Moscú las chicas tuvieron que salir al rescate: Ruth Beitia sacaba un bronce y Concha Montaner otro, aunque de éste otro no nos enteraríamos hasta siete años más tarde, y Glorie Alozie se hace con una estupenda plata. Nuestros mediofondistas lo intentan todo pero el asunto está complicado: Juande Jurado es 5º en los 800 metros y Sergio Gallardo lo mismo en ‘milqui’. Naroa Agirre no hace más que batir récords de España en pértiga, pero sigue sin ser suficiente para acercarse a las medallas. Y más de lo mismo en Valencia’08: con una selección estupendamente numerosa, nos quedamos con un bronce de Juan Carlos Higuero en 1500, y con Arturo Casado lamiendo las medallas mientras los jueces decidían si descalificaban o no al campeón. Ruth Beitia y Maite Martínez sacaban dos amargos aunque meritorios cuartos puestos y Josephine Onyia se estampaba en la final antes de su primer positivo (de muchos). Premonitorio, un hasta entonces desconocido Sergio Sánchez se colaba en la final de 3.000 metros.

DOHA 2010: ¿VOLVEMOS AL PASADO?

En Doha, todos los españoles tuvieron una especie de deja vu, de repente todo se puso en blanco y negro y las mallas de los corredores de velocidad se convirtieron en pantalonetas. Natalia Rodríguez hacía estallar su rabia de Berlín y sacaba una maravillosa plata en 1500, mientras que Sergio Sánchez culminaba un invierno increíble para hacer lo propio en 3000 metros, con todo aquello lleno de africanos. Por si fuera poco, Ruth Beitia hacía lo suyo y era segunda en el salto de altura. Pero esta racha acababa en Estambul’12, donde nos íbamos de vacío. Ahora, el foco está puesto en la localidad polaca de Sopot: el reto será sacar al menos una medalla que mejore la actuación de Estambul, pero nuevamente estamos ante un campeonato que nos pilla entre el Mundial de Moscú  y el próximo europeo de Zurich. ¿Y si vamos a cenar a nuestro sitio favorito? Tú sí que sabes…

 

EFEMÉRIDES ESPAÑOLAS DE LOS MUNDIALES

 

En Sevilla’91, Conchi Paredes participó en la prueba de triple salto, la primera vez que se celebraba en unos mundiales, como “exhibición”, eso sí. Fue décima con 12.73 metros. A lo largo de su carrera, Paredes terminó participando en cuatro mundiales de pista cubierta entre 1991 y 1997, siendo su mejor puesto su sexta plaza de Toronto’93. Allí, para meterse en la final, saltó 13.96 metros, que en ese momento eran récord de España

La edición de 1993 en Toronto fue la última en la que el programa de los mundiales indoor incluyó pruebas de 3 y 5 kilómetros marcha para mujeres y hombres respectivamente. España nunca consiguió una medalla de marcha mundial bajo techo, siendo el cuarto puesto de Miguel Ángel Prieto en Sevilla’91 la mejor actuación española en esta prueba. Hizo 18:53.83 minutos, récord de España del momento por delante de Valentí Massana. En ocasiones había incluso eliminatorias de marcha.

En la edición de París’85, la primera, España no tuvo representación femenina y casi todas las pruebas de mujeres fueron por final directa, salvo las de velocidad y vallas.

En Moscú’06, Concha Montaner terminó la competición en cuarta posición. Tatyana Kotova, ganadora de la prueba, dio positivo por dopaje durante el mundial de 2005 y la sanción fue hecha efectiva a finales de 2013, momento en que a la valenciana le fue entregado el bronce que por derecho le pertenece, convirtiéndose en la segunda española en subir al pódium en esta prueba después de Niurka Montalvo.

Nuestra selección ha batido 24 récords de España durante los mundiales de pista cubierta, con Marta Domínguez batiendo hasta tres veces la plusmarca nacional. En Birmingham’03, Maite Martínez batió el récord de España de 800 en la semifinal (1:59.82) y en la final (1:59.53), donde fue tercera. En ese mismo campeonato, Naroa Agirre batió el de pértiga en la clasificación (4.50) y lo igualó en la final, donde fue sexta. En Maebashi’99, Yago Lamela batió tres veces el de longitud.

Los españoles hemos ganado 15 medallas de chocolate (cuartos puestos) en la historia de los mundiales de pista cubierta. Marta Domínguez y Sandra Myers han sido cuartas dos veces.

Arturo Casado fue cuarto en Valencia’08, pero estuvo a punto de ser bronce. Los jueces descalificaron al ganador, el etíope Mejonnen, pero finalmente el Jurado de Apelación le devolvió la medalla y Casado se quedó en la cuarta plaza.

El primer español en participar en pruebas combinadas en un mundial fue Álvaro Burrell en Toronto’93, cuando se celebró como prueba de exhibición. Abandonó después de hacer un cero en la pértiga. El mejor español ha sido Francisco Javier Benet, sexto en Barcelona’95.

Marta Domínguez tenía 20 años cuando participó en su primer mundial de pista cubierta. Fue en Barcelona’95, quedó sexta en los 3.000 metros con 9:01.79 minutos, récord nacional de la época. En sus cinco participaciones, la palentina batió tres veces la plusmarca nacional.

La única española que ha hecho tres ‘bolos’ (nulos) en un concurso ha sido Patricia Sarrapio en la clasificación del triple en Estambul’12.

Siete españoles han sido descalificados a lo largo de la historia de los mundiales: Felipe Vivancos, María Reyes Sobrino (marcha), y los integrantes del relevo 4×400 en Birmingham’03.

 

LO QUE SIEMPRE QUISISTE SABER DE LOS MUNDIALES INDOOR

 

¿Quién es el español con más participaciones?

Pues quién va a ser. Manolo. Con ocho participaciones, ha tomado parte en todos los campeonatos del mundo que se han celebrado entre 1995 y 2008, ahí es nada. En mujeres, lidera la clasificación Ruth Beitia con siete veces, un número que puede cambiar muy rápido en Sopot si no pasa nada extraño.

¿Cuántas medallas tiene España en los mundiales de pista cubierta?

Treinta y cuatro, una detrás de otra. 2 de oro, 20 de plata y 12 de bronce.

¿En qué prueba hemos conseguido más medallas?

En 1500, qué te habías pensado, un clasicazo. Nueve medallas han sacado los nuestros en esta distancia: Abascal, José Luis González, Cacho, Cañellas, Estévez, Andrés Díaz, Higuero, Zúñiga y Natalia Rodríguez. Una medalla más de las conseguidas en 3.000 metros. Un dato: todas las medallas que hemos conseguido en peso y altura son de las mismas personas, Manolo Martínez y Ruth Beitia.

¿Hay alguna prueba en la que nunca hayamos tenido participantes?

Menuda idea tienes de tu país, pues claro que no. Todas las pruebas, tanto en hombres como mujeres, han tenido al menos un representante español desde París’85.

¿Cuál ha sido nuestra selección más numerosa?

La de Sevilla’91, que para algo jugábamos en casa. Allí tuvimos 37 participantes (25 hombres y 12 mujeres). Por cierto, la única vez en que hemos tenido más mujeres que hombres ha sido Budapest’04.

¿Cuál ha sido nuestro peor año?

España ha pasado por tres mundiales indoor sin sacar medalla: París’97, Budapest’04 y Estambul’12. A nivel de finalistas, la peor de las tres fue la de París, con cuatro. En ese aspecto, el antecedente de Estambul hace relativamente fácil superar esa edición. A nivel de finalistas, el peor año fue Indianápolis’87 con 3 finalistas, mientras que el año con más finalistas fue Sevilla’91.

¿Quién ha sido el español más laureado?

Hay muchos empatados con dos medallas, pero Manolo Martínez se lleva el premio por haber conseguido el oro en Birmingham. Por detrás: Ruth Beitia, José Luis González, Cayetano Cornet, Alberto García y Yago Lamela. Si Beitia saca una medalla en Sopot, se convertirá en la atleta más laureada de nuestra historia en esta competición.

Fotos y vídeos | RFEA | TVE | Canal + |

1 Comentario

  1. La prueba en la que más medallas hemos sacado ha sido el 1.500m, efectivamente. Pero no han sido ocho medallas. Han sido nueve:
    1- González, plata en París ’85.
    2- Abascal, plata en Indianapolis ’87.
    3- Cacho, plata en Sevilla ’91.
    4- Cañellas, plata en Barcelona ’95.
    5- Zúñiga, bronce en Barcelona ’95.
    6- Díaz, bronce en Maebashi ’99.
    7- Reyes, plata en Lisboa ’01.
    8- Higuero, bronce en Valencia ’08.
    9- Natalia, plata en Doha ’10.

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