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Qué pena o qué decepción, según se mire. El triatlon era quizás una de las pruebas más esperadas para nuestra representación, sobre todo porque contábamos en nuestras filas con un Javier Gómez Noya que este año se había mostrado intratable, y llegaba aquí a Pekín como el máximo favorito de la prueba. Junto a él, un Iván Raña que, si bien en Atenas estaba entre los favoritos, en esta ocasión acudía a la sombra de Gómez Noya.

Pero no pudo ser. Tras una carrera en la que nuestros españoles se mantuvieron en cabeza en todo momento, los últimos kilómetros fueron fundamentales. Iván Raña se cayó del quinteto de arriba a falta de 4 kilómetros. En ese cuarteto quedaba Gómez Noya, quien, en un principio, no partía como favorito, debido al mejor final de sus rivales. A poco más de un kilómetro para el final de la prueba, el canadiense Whitfield hace un cambio de ritmo muy fuerte, al que no puede responder Gómez Noya, que se descuelga de la cabeza.

El canadiense Whitfield y el alemán Frodeno se disputan el oro en un sprint en el que fue el alemán el que se llevó el gato al agua. Tras ellos entró el neozelandés Docherty, y pocos segundos después, nuestros dos representantes, Gómez Noya cuarto e Iván Raña quinto.

No ha podido ser. Una nueva decepción del atletismo español.

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