Josphat Ndambiri -de Kenia, ¿qué se habían creído ustedes?- es el nuevo gallo de un corralito llamado maratón. El africano, residente en Japón desde hace años, venció ayer cómodamente en la célebre prueba de Fukuoka (2.07:36), que tradicionalmente cierra el circuito otoñal de los 42,195 kilómetros.

Ndambiri, 26 años, nada menos que 26:57.36 en los 10.000 metros, debutaba en una carrera en la que era indiscutible favorito. En el país del Sol Naciente le conocen bien desde que fijara allí su residencia en 2006. Ha participado y vencido en innumerables carreras de pista y ruta, y sólo la increíble abundacia de talentos del Cuerno de África le ha privado de ser más conocido para el público. Encima está muy bien asesorado por los técnicos nipones, que saben dosificar y orientar a sus pupilos -antes lo hicieron con Douglas Wakihuuri o Samuel Wanjiru, éste último mientras se dejó-. Se sabía, además, que estaba en forma: a principios del mes de noviembre, en un relevo de 9,2 kilómetros del Ekiden, le había endosado 32 segundos al campeón mundial de 10.000 metros, el etíope Ibrahim Jeilan, que también cabalga por tierras japonesas.

Así las cosas, y con rivales que nunca habían bajado de 2.07 (el más cualificado era el ucraniano Dmytro Baranovsky con un crono de 2:07:15 hecho en Fukuoka, pero en 2006), no se le podía escapar el triunfo. Ni siquiera podía inquietarle el atractivo estreno del irlandés Alistair Cragg (1.00:49 en media) o la amenaza del funcionario Yuki Sawauchi (2.08:37), famoso porque se resiste a dejar su trabajo en la Prefectura de Saitama pese a ser un deportista de élite.

La media se pasó en 1.03:29, con dos liebres empujando al grupo compuesto por Ndambiri, Baranovsky, Cragg, el keniano Mwangi y los japoneses Imai y Maeda. Sawauchi se había descolgado antes del kilómetro 15, y marchaba voluntariamente rezagado, a su ritmo, oscilando entre el décimo y el décimo segundo puesto provisional.

En el kilómetro 25, retirados ya los pacemakers, Ndambiri descarga un ataque tremendo, con un mil intermedio en 2:46 que desmonta el paquete. Cragg se retira, como ya hiciera en Boston, víctima del hechizo que le impide acabar ningún maratón. Los japoneses aguantan como pueden a 200 metros de distancia. El ucraniano baja su cadencia. Mwangi parece resistir unos metros, pero es un espejismo. El futuro ganador completa un parcial de 14:32 en esos 5.000 metros, y se queda solo al frente de la prueba, con un paso que puede llevarle a correr en 2.06:30, y una ventaja de más de un minuto. Sin embargo, bien por la fatiga, bien porque el triunfo estaba asegurado, se ralentiza a 3:10 por kilómetro, y se limita a presentarse vencedor, bastante fresco por cierto, con 2.07:36. Por detrás, Mwangi llega segundo y Sawauchi recoge cadáveres hasta alzarse con la tercera plaza que le da acceso a los Juegos de Londres.

“No sabía cómo correr mi primer maratón -ha explicado Ndambiri-. Simplemente, quería ganar. En primavera, en cambio, iré a por marca. Correré en Rotterdam, París o Londres para ganarme una plaza en la Olimpiada”. Pues ya puede espabilar este nuevo outsider de la distancia de Filípides, a menos que renuncien los top kenianos, porque para representar a su país en los Juegos habrá que acreditar 2.04:30 ó menos…

Maratón de Fukuoka. 04.12.2011. – 1) Josphat Ndambiri (KEN) 2:07:36; 2) James Mwangi (KEN) 2:08:38; 3) Yuki Kawauchi (JAP) 2:09:57; 4) Masato Imai (JAP) 2:10:32; 5) Dmitri Safronov (RUS) 2:11:29; 6) Kazuhiro Maeda (JAP) 2:11:46; 7) Dmytro Baranovsky (UCR) 2:12:08

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Licenciado en Periodismo y corredor practicante (cada vez más lento) a razón de 4/5 días por semana. Ha desempeñado diversas responsabilidades en instituciones públicas, siempre en el área de comunicación, y ha participado en los equipos de prensa de varias campañas electorales autonómicas, nacionales y europeas. Autor del libro "El Derecho a la Fatiga", un estudio sobre el dopaje en las carreras de fondo y mediofondo.

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