La medalla de bronce, única para la selección nacional, que Juan Carlos Higuero consiguió en el 1.500 metros masculinos ha evitado que España firmara un desastre absoluto en casa, de las mismas proporciones del que se dio en el Mundial de Budapest 2004, en el que nuestra selección no consiguió ni un solo metal.

De todas formas, mirando solamente el medallero, el Mundial de Valencia ha sido una decepción con mayúsculas. España ha igualado su segunda peor actuación en unos Mundiales de atletismo en pista cubierta (Indianápolis 1987). Hay que recordar que un prudente José María Odriozola, presidente de la Real Federación Española de Atletismo, pronosticaba 2 o 3 metales, mientras que nuestros principales atletas auguraban hasta 5 medallas.

Las cuartas plazas de Arturo Casado, en 1.500 metros, Ruth Beitia, en altura, y Mayte Martínez, en 800 metros, hacen un poco más dolorosa la que se podría denominar derrota nacional.

Escribir respuesta

Notificarme los nuevos comentarios por Email. También puedes suscribirte sin comentar.