Termina la temporada 2011-2012. Tiempo de balance, de recordar los mejores momentos. Y, para gustos, los colores. Todos tenemos más o menos claro que los récords de 800 y 110 metros de David Rudisha y Aries Merritt, respectivamente, o el triple triunfo de Usain Bolt en los Juegos de Londres han sido momentos memorables de la campaña que expira. Sin embargo, la carrera más alucinante de todo el año, a mi modesto entender, pasó inadvertida para el gran público. Tuvo lugar el pasado 5 de febrero, con motivo del Medio Maratón de Marugame (Japón). Ganó con 1.00:02 el keniano Mathew Kisorio quien, por cierto, dio positivo este verano, y reconoció haberse dopado con EPO y otras sustancias, “algo muy extendido en Kenia, igual que las transfusiones”, según declaró en plan colaborador, por aquello de intentar que se redujera su castigo; pero la IAAF no ha picado, como en España.

A lo que íbamos. El tiempo de Kisorio, ese 1.00:02, no es nada impresionante en los tiempos que corren. Cierto. Pero lo impresionante, señoras y señores, vino por detrás.

Apunten:

  • 24 atletas bajaron de 1:02:00
  • 47 descendieron de 1.03:00
  • 76 bajaron de 1.04:00
  • 90 hicieron menos de 1.05:00

Y eso que no había grandes estrellas en liza; que sólo compitió, aparte de Kisorio, un keniano con historial más o menos conocido (Mekubu Mogusu). Por decirlo en otras palabras, únicamente participaron en la prueba 3 de los 40 kenianos o etíopes que entre 2011 y 2012 han bajado de 60 minutos en la distancia. Por supuesto, la cifra de ausentes con PB por debajo de 1.03 es centenaria, incluso bicentenaria. Oséase: no estaban en Marugame, ni por asomo, todos los que son en el panorama internacional de la ruta. Ni rastro de los Mutai, Tadesse, Makau, Kipsang, Mel, Abshero, Kirui, Kimetto, Merga, Kebede, Tsegay, Maiyo, Feleke, Lilesa, etc, etc, etc.

Pues bien, pese a todo, jamás de los jamases ha habido una prueba en asfalto de semejante nivel, con tal densidad. Allistair Cragg, por ejemplo, acreditó 1.03:39 para clasificarse ¡en el puesto 65! Los aficionados pueden imaginarse la cara que puso el irlandés en meta, tras haber corrido 21,097 kilómetros a prácticamente 3 minutos pelados el mil; no daba crédito de que hubiera habido 64 tipos más rápidos que él en la misma carrera. Sencillamente, descorazonador.

-Ahora entiendo porqué tenía la sensación de ir pinchado y de que me pasaba todo el mundo -bromeó, incrédulo.

Hay razones para explicar, al menos en parte, estos resultados técnicos. El Medio Maratón de Marugame, como otras pruebas niponas, exige una marca mínima de participación, en este caso 1.08:00 para hombres en circuito homologado. Para mujeres el baremo es más flexible: piden 1.35:00.

Además, la organización pone liebres para la cabeza de carrera, pero también para bajar de 1.03, 1.04, 1.05 y 1.06. Hay, por tanto, grupos y ritmos a la carta. Con razón el eslogan de la prueba reza: “Mejorar tu récord es posible en Marugame”.

Resumiendo: se trata de una carrera llana, muy bien organizada y concebida para la élite que busca marca, donde los premios se dan por resultado, y no por fijo; una excepción en estos días en que ningún maratonista de prestigio da un paso si no se le garantizan muchos miles de euros.

Aquí dejo el enlace para consultar la clasificación, porque me pasa como a Santo Tomás -y eso que no soy santo-, que si no lo veo no lo creo…

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