El lanzamiento de martillo es una de las disciplinas que han ido recuperando el buen color en los últimos años dentro del atletismo femenino. Dos atletas, Berta Castells y Laura Redondo, se disputan la corona del lanzamiento de martillo en una pelea que sólo nos ha traído récords y duelos vibrantes en una disciplina que sube como la espuma: el último, los 69.59 metros de Berta en julio, tres días después de que Laura llegara hasta 69.15. ¿Quién se llevará el gato al agua esta temporada?

Berta Castells podría definirse como el ejemplo vivo de la precocidad del atletismo, pero también de la constancia y la mejora. Comenzó en el atletismo desde muy joven, y rápidamente destacó en la disciplina del lanzamiento de martillo, consiguiendo desde edades muy tempranas unas marcas que asustaban a las mejores españolas del momento. A los catorce años ya había mandado el martillo de dos kilos a unos espeluznantes 65.29 metros, en un año en que la lucha por el récord de España absoluto estaba entre Dolores Pedrares y Susana Regüela… varios metros por debajo. Poco afectaron a las marcas de Berta la subida de peso del martillo, siempre establecida por encima de los sesenta metros y presentándose como mesías de una disciplina con muy poco recorrido en el atletismo femenino español. En cuanto tuvo edad para ser internacional llegaron las medallas y los récords de España. El primero, en 2001, cuando logró la proeza de llegar hasta 63.11 metros y proclamarse subcampeona mundial juvenil en Debrecen y conseguir también el bronce en el Campeonato de Europa junior de Grosseto. Tenía diecisiete años.

Comenzaba aquí una larga lista de éxitos para la joven Berta, que rápidamente sacó de los círculos a Dolores Pedrares y se estableció como presente y futuro del lanzamiento de martillo femenino español. Internacional una infinidad de veces con la malla roja, y sin ánimos de simplificar su historial, diremos que ha participado en tres Juegos Olímpicos consecutivos, cinco campeonatos mundiales, cuatro europeos y ha batido catorce veces el récord de España. La última vez, en Manresa el pasado mes de julio, donde lo dejó en 69.59 metros. Pero si bien Berta Castells ha seguido mejorando tanto a nivel de marcas como de rendimiento en la alta competición durante la última década, no se puede negar tampoco que su meteórica progresión se ha visto frenada en los últimos años, años en los que se ha resistido a caer la barrera de los setenta metros. Al menos, hasta que llegó Laura Redondo.

LA COMPETENCIA MÁS SANA PARA EL MARTILLO ESPAÑOL

El caso de Laura Redondo es el diametralmente opuesto al de Berta Castells. Comenzó a cosechar éxitos a nivel nacional en el lanzamiento de disco y martillo, alternando las dos disciplinas sin conseguir marcas estratosféricas en ninguna de las dos. No fue hasta categoría junior donde comenzó a destacar especialmente en los círculos de martillo, teniendo como punto claro de inflexión un campeonato de España junior en julio de 2007 donde mandó el artefacto a 59.39 metros. En categoría promesa se instauró con comodidad por encima de los sesenta metros y fue el año pasado cuando se decidió a plantar cara a la hegemonía de Berta Castells, llegando a unos más que interesantes 69.15, tres días antes de que Berta batiera por última vez el récord nacional.

Esta lucha deportiva ha sido una fuente de beneficios tan inagotable como para el nivel de nuestras dos lanzadoras como para el nivel medio de la prueba de lanzamiento de martillo en España, que ha subido como la espuma en los últimos cinco años. Si bien hasta ahora la balanza de las marcas y los títulos se ha seguido decantando con claridad del lado de Berta Castells, la catalana ha tenido que aplicarse a fondo para no verse superada por las marcas y progresión de Laura Redondo, con más récords en los últimos años y una mejora indudable de su capacidad competitiva que le ha llevado a ser finalista en los dos últimos Campeonatos de Europa en Helsinki y Barcelona. Por su parte, Laura Redondo ya sabe lo que es ganar a Berta en competición directa, si bien no ha sido capaz de arrebatarle una corona de campeona de España en aire libre, que lleva ganando de forma ininterrumpida desde 2003. Desde el año pasado las dos entrenan a las órdenes del maestro Llorenç Cassi. Pero la barrera de los setenta metros tiembla, y con razón, desde que estas dos bailarinas de los círculos de martillo se han propuesto ser la mejor de España.

La lucha atlética de estas dos lanzadoras no sólo ha beneficiado en la mejora del récord de España y de las peleas por el título nacional, sino también al nivel medio de la disciplina. De la misma manera en que Manuel Martínez consiguió él sólo rescatar el lanzamiento de peso del fango que era por aquel entonces todo lo que no fueran las carreras de largo aliento, Berta Castells puede colgarse la medalla, con la inestimable labor de Dolores Pedrares antes que ella y el extremeño Javier Cienfuegos, de haber resucitado una disciplina como el lanzamiento de martillo femenino que se encontraba en estado catatónico. Sólo en la pasada temporada, siete atletas incrustaron sus nombres en el top-20 de la disciplina de todos los tiempos en España. Entre ellas, además de las dos mencionadas, se encuentran jóvenes valores de la disciplina como Jennifer Nevado, Lidia Gómez, Irene Ramos o María Barbaño, la mayoría en categoría junior o sub-23, que se van acercando cada vez más a los sesenta metros y van paseando la camiseta de la selección española por más campeonatos internacionales. Sólo hace falta echarle un vistazo a los ránkines nacionales por edades de esta disciplina para saber que es una historia en la que cada vez hay más actrices, y cada vez más jóvenes.

La pelea por el récord nacional sigue abierta esta temporada, y cada vez más lejos. Quién sabe si en marcas que lleven a nuestro lanzamiento de martillo bien arriba en los ránkines internacionales.

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