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La Diamond League celebrada en el Letzigtund de Zurich – donde el año pasado tuvieran lugar los europeos de aire libre – supuso un punto y seguido en mayor parte del mundial de Pekín, con marcas algo más discretas que las conseguidas en el Nido del Pájaro pero preservando a los campeones en su sitio. Sin duda la carrera más esperada de la tarde en la ciudad suiza era la de 3.000 metros femeninos: la plusmarquista mundial de 1.500 metros Genzebe Dibaba volvió a caer derrotada a manos de su compatriota Almaz Ayana.

Y parece que la etíope, campeona mundial de 5.000 metros hace unos días, ha encontrado la fórmula mágica para derrotar a Genzebe Dibaba fuera de su terreno, es decir en distancias superiores a los 1.500 metros: una vez retiradas las liebres, que les llevaban más lentas de lo que ellas buscaban, Ayana repitió y a falta de tres vueltas se puso a tirar enloquecida para descolgar a Dibaba. El resultado: neutralizar, como en Pekín, el potente sprint de la mujer más rápida de todos los tiempos en los 1.500 metros. A falta de media vuelta Dibaba iba en la reserva y no fue capaz de contestar al ataque final de Ayana.

El tiempo conseguido por la ganadora (8:22.22) dejó con ganas de más a los espectadores: sigue siendo dos segundos más lento que el parcial que marcó en los últimos tres kilómetros del 5.000 de Pekín, cuando impuso un ritmo endiablado para ganar a Dibaba. Es probable que en algún momento veamos a estas dos atletas atacar el récord mundial de la china Junxia Wang (8:06.11) conseguido hace veintidós años. El consuelo mayor, en cualquier caso, se lo llevó la etíope de atlética familia: el triunfo en el global de la Diamond League y 40.000 dólares de premio.

LA VENGAZA DE LOS SEGUNDONES

No estuvieron a la altura del oro en Pekín pero aprovecharon la oportunidad de la Diamond League en Zurich para poder cerrar la temporada con buen sabor de boca. En una carrera bastante menos marciana que la del Nido del Pájaro, el estadounidense Lashawn Merritt (44.18) se impuso a Kirani James y al campeón mundial Van Niekerk. Lejos de su espectacular registro de Pekín, el sudafricano se mostró algo desfondado en el Letzigrund, sucumbiendo ante sus dos acompañantes del podio con unos discretos 44.35 segundos.

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Otro que consumó su pequeña venganza en la penúltima parada de la Diamond fue el qatarí Barshim en el salto de altura: después de haberse quedado sin medalla en Pekín con una actuación bastante pobre, Barshim flotó sobre 2.32 metros (menos de lo que saltó en el Nido) para imponerse al ucraniano Bondarenko.

Y otra segundona de Pekín que hizo valer sus galones en Zurich, un poco demasiado tarde para reclamar una medalla: Ivana Spanovich, la campeona de Europa de pista cubierta, se impuso con unos 7.02 metros de relumbrón a la campeona de Pekín Tianna Bartoletta y a la británica Shara Proctor. Un registro que además supone un nuevo récord nacional serbio que poseía ella misma desde Pekín. Desde Polonia, Adam Kszczot se dio el gustazo de ganar con autoridad al campeón David Rudisha en los ochocientos metros.

En una imagen casi inédita, el keniata Ezekiel Kemboi, cuatro veces campeón mundial, fue cuarto en la carrera de 3.000 obstáculos.

CAMPEONES A LA ALTURA DE LA DIAMOND

En el resto de pruebas, los campeones de Pekín estuvieron a la altura de sus propias medallas de oro. La jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce no tuvo ningún problema en volver a derrotar (10.93) a la nigeriana Okagbare y a la estadounidense Tori Bowie, de la misma manera en que Asbel Kiprop ganó los 1.500 metros. El ruso Shubenkov, sorprendente campeón mundial de 110 metros vallas en el Nido del Pájaro, volvió a imponerse a David Oliver en las vallas cortas.

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