El dominio del continente africano en prácticamente cualquier distancia de fondo es un hecho absolutamente innegable, y en la mayoría de ocasiones centra el combate entre las dos grandes potencias de Kenia y Etiopía, con esporádicas incursiones de países como Eritrea o Uganda. Pero si hay un caso especialmente sangrante de hegemonía histórica es el que protagoniza Kenia con la distancia de los diez kilómetros en ruta: de las cincuenta primeras marcas de todos los tiempos, cuarenta y una pertenecen a atletas keniatas, con Leonard Patrick Komon encabezando el abuso.

El ránking de los diez kilómetros en ruta es, con diferencia, el que menos discusiones admite en cuanto al dominio keniata de la distancia. Exceptuando la presencia de un etíope en el tercer puesto all-time de la distancia, un tal Haile Gebreselassie, el ránking histórico de diez kilómetros sobre asfalto es un auténtico ejército de banderas negras, rojas y verdes, con pequeñas excepciones que se remontan a demasiados años atrás. Y si cuesta encontrar un caso de hegemonía tan claro de un país en una prueba, cuesta también encontrar un récord tan inalcanzable como el que de Leonard Patrick Komon: 26.44 minutos, tiempo al alcance de muy pocos en pista y con zapatillas de clavos, fue lo que invirtió el keniata en recorrer las callesde Utrech hace dos años, convirtiéndose en el primer hombre en romper la barrera de los veintisiete minutos, y no por poco precisamente. No era su primer asalto al récord mundial que ostentaba desde el año anterior su compatriota Micah Kogo, que a su vez había conseguido rebajar en un segundo la anterior plusmarca, en poder del etíope Haile Gebreselassie desde 2002 en Doha.

Haile Gebreselassie tiene, entre otros muchos, el honor de ser el punto negro del historial keniata sobre los diez kilómetros en ruta. Si queremos buscar otro, tenemos que remontarnos nada menos que a 1984, a aquella carrera sobre los diez kilómetros de Nueva Orleans donde el estadounidense Mark Nenow destrozó todos los cronómetros presentes para vencer con 27.23 minutos, por delante del keniata Mysyoki y el británico Nick Rose. Una carrera, valga el símil atlético, adelantada a su tiempo, con los tres primeros atletas reventando el récord del mundo y corriendo por debajo de 27:40 minutos. Nenow apenas consiguió bajar esa marca en pista unos pocos segundos.

Entre ese mágico día por las calles estadounidenses y la espectacular cabalgada de Komon por el asfalto de Utrech, muchos han entrado en el hall de la fama de los diez kilómetros en ruta, y todos han sido keniatas, exceptuando nuevamente al eterno Haile Gebreselassie. En esta lista de nombres encontramos al malogrado Samuel Wanjiru, al campeón mundial de cross Joseph Ebuya. ¿El punto en común de todos estos atletas? Todos han conseguido grandes registros en la distancia de los diez kilómetros en ruta, pero la mayoría han sido desterrados de la pista: exceptuando quizás el caso de Micah Kogo, bronce en los diez kilómetros de Pekín, muy pocos de estos atletas pueden siquiera presumir de haber sido internacionales con Kenia en pruebas de pista. El flamante recordman mundial Leonard Komon ha centrado sus internacionalidades en el campo a través y no ha vestido la elástica de su país ni una vez en la pista. Un destino que les ha sido reservado, en mayor medida, a etíopes como Haile Gebreselassie o Kenenisa Bekele.

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