“¡Vamos, vamos, Iván, vamos!”. Con esta frase Milán Matos despertaba cada mañana a su pupilo Iván Pedroso. El cubano es considerado como uno de los mejores entrenadores de la historia en saltos horizontales, maestro junto a Julio Bécquer y a Sigfredo Banderas de la eclosión de los atletas cubanos a partir de la década de los 80. “El poeta de los entrenamientos”, como lo denomina el Doctor Muñiz Sanabria, de la Federación Cubana de Atletismo.

Sus métodos son una creación armoniosa entre lo arquitectónico y lo paisajísitico. Milán entrelaza el punto crítico de la exactitud probada con una cuota mágica de inspiración que le arrebata al tradicionalismo del entrenamiento la alegría oculta para la efectividad de la carga orientada al éxito. Ya en 1972 participó como atleta en los Juegos Olímpicos de Múnich, hecho que repetiría en Montreal cuatro años más tarde. Desde ese momento hasta hoy, cuando sus métodos siguen triunfando en la nueva sangre cubana. No hay que irse lejos para ver que en 2010 fue nombrado mejor entrenador cubano del año.

Para el Dr. Muñiz Sanabria existen cuatro aspectos que resumen lo éxitos del entrenador y que hacen, si cabe, aún más grande su historial deportivo. Los resumimos a continuación.

I. Iniciación, formación y perfeccionamiento

Captó a Iván Pedroso cuando este contaba con tan solo 12 años de edad y desde entonces le enseñó la técnica del salto de longitud. Consiguió que con 15 años empezase a ganar competiciones escolares de la especialidad y en el año 1990 se diese a conocer en el Campeonato del Mundo Júnior de Plovdid, donde con 7.81m quedó en cuarto lugar. En el año 2000 alcanzó la gloria olímpica en Sidney y en 2001 cerró la cifra de ocho mundiales consecutivos ganados.

II. Iván Pedroso gana 9 Campeonatos del Mundo

Fue un trabajo más que admirable, pues el buen manejo de la planificación del entrenamiento para el logro de la forma deportiva de Iván en los eventos fundamentales, hizo que en las temporadas de 1995, 1997, 1999 y 2001 hiciese doblete de triunfos en pista cubierta y al aire libre, llevándose todo lo que tenía delante. Además, en 1993 logró el oro en el Mundial Indoor de Toronto (8.23m), con una marca que repitió en la calificación de Stuttgart en verano, donde realizó tres nulos en la final.

En 1995 se llevó la final del Mundial Indoor en Barcelona con 8,51m (CR), 31 centímetros por delante de Mattias Sunneborn, segundo clasificado. En verano superó al jamaicano Beckford con un magnífico salto de 8.70m. Dos años más tarde, en 1997, volvió a batir el CR bajo techo con 8.51m en París, en un gran concurso donde Sosunov (Rusia) y Greene (EEUU) quedaron segundo y tercero con 8.41m. Más tarde en el periodo estival volvió a triunfar con 8.42m, esta vez en Atenas.

El enfrentamiento contra Yago Lamela en el año 1999 está considerado como uno de los mejores momentos en la historia de los mundiales. En la final de Maebashi (Japón), Pedroso superó solo en dos ocasiones los 8 metros, pero fueron determinantes. El primero fue el 8.46m del intento inicial, con el que se mantuvo al frente hasta que Lamela saltó 8.56m en el último salto, batiendo además el Récord de Europa. El cubano sorprendió a los presentes con 8.62m en el salto que cerraba la competición, logrando la segunda mejor marca de la historia indoor, solo por detrás de Carl Lewis, que hizo 8.74m en 1984. Este duelo se mantuvo hasta el verano, donde Sevilla presenció cómo Pedroso volvía a ganar al español, esta vez con 8.56m, por los 8.40m del español, en un concurso donde cinco atletas superaron los 8.20m.

Sus últimos éxitos fueron en 2001. En Lisboa durante la temporada invernal ganó el Mundial con 8.43, de nuevo con una marca que hoy en día ganaría campeonatos competición tras competición. El octavo mundial consecutivo sería el de Edmonton, donde con 8.40m se alzaría con el título por delante del estadounidense Savante Stringfellow, que le había sacado 33 centímetros en la calificación.

III. Pedroso en la longitud, Savigne en el triple

Al terminar la carrera de Iván Pedroso, la de Milán Matos, por el contrario, ni mucho menos finalizó. En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 ubicó a Wilfredo Martínez (8.19m) en el quinto lugar. Y en esos mismos Juegos, la mujer que representa a los saltos cubanos durante este siglo XXI, Yargeris Savigne, obtuvo la quinta posición en triple salto (15.05m).

Gracias a su constante trayectoria es considerada como una de las líderes universales del triple salto, siempre en las manos de Milán. Ganó el campeonato bajo techo de Valencia en 2008 y al aire libre en Osaka 2007 y Berlín 2008, además de lograr los subcampeonatos de Helsinki 2005 (outdoor) y Doha 2010 (indoor). Y es la sexta saltadora que ha llegado más lejos de la historia, con 15.28m logrados en Osaka.

IV. Oro y plata mundialista en una única prueba

No muchos entrenadores han logrado en la historia poner a dos de sus pupilos en lo más alto del podio, y Milán Matos es uno de ellos. El Dr. Muñiz Sanabria recuerda que en Cuba solamente lograron la hazaña Julio Becquer en el Campeonato Mundial Indoor de París’97, donde Yoel García (17.30m) triunfó y Aliecer Urrutia (17.27m) fue subcampeón; y Ricardo Guadarramas, cuando en el Campeonato del Mundo de Stuttgart (1993), Ioamnet Quintero (1.99 m) y Silvia Costa (1.97 m) fueron campeona y subcampeona en salto de altura. Milán Matos lo consiguió en el evento al aire libre de Berlín 2009 donde Yargeris Savigne se impuso con 14.95 metros y Mabel Gay le secundó con un salto de 14.61 metros.

Milán Matos acumula en total 1 título olímpico (Iván Pedroso) y 12 mundiales (9 de Pedroso y 3 de Savigne), para sumar entre todos los atletas 17 medallas: 12 de oro, 4 de plata y 1 de bronce, algo que no supera nadie en su país.

“Es la magia, la sabia, es virtud que siembra escuela, la formación de campeones con metodología divina” (Dr. Muñiz Sanabria)

Foto Milan Matos | All-Athletics.com

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