Las nueve coronas europeas de Sergiy Lebid

Publicado por 10/12/12 - 8:50

Hay atletas que han ganado medallas “de todos los colores”, pero Sergiy Lebid no es un de ellos: él sólo gana medallas de oro. La historia de los Campeonatos de Europa de Campo a Través se ha escrito con su sudor, con una capacidad inigualable de competición que le ha llevado a ganar nueve títulos de Campeón de Europa de cross, además de haber participado en las dieciocho ediciones del campeonato. El pasado domingo, con treinta y siete años, no pudo pasar de la decimoquinta plaza en el ocaso de su carrera. Vamos a repasar las nueve coronas europeas de Sergiy Lebid.

FERRARA 1998: LEBID ABRE LA LATA DE LAS MEDALLAS

La quinta edición de los Campeonatos de Europa de Campo a Través en Ferrara (Italia), con su actual formato, fue la primera que vio entrar ganador a un por aquel entonces joven Sergiy Lebid. No se puede decir, sin embargo, que el ucraniano no viniera avisando de antes: tras su undécimo puesto de 1995 y su bronce de 1997 en Oeiras (Portugal), el descarado Lebid hizo su primera gran exhibición, asentando lo que más tarde sería conocido como el “estilo Lebid”. Esperó buena parte de la carrera a que el vigente campeón, el danés Carsten Jörgensen, jugara sus cartas para deshacerse de los favoritos, el belga Mohammed Mourhit y el francés Driss el Himer. Fue en el último kilómetro cuando Sergiy Lebid decidió deshacerse de sus contrincantes y marchó en pos de la victoria en un largo pero sólido sprint, abriendo un repentino hueco de quince metros y manteniéndolo hasta el final. A los veintitrés años, Lebid consiguió su primer oro continental, delante de consagrados fondistas europeos de la época, y colocando el cartel de “Cuidado con el perro” en la valla de los Campeonatos de Europa de Cross.

THUN 2001 – TILBURG 2005: ¿QUIÉN TEME AL LOBO FEROZ?

Tras su primer éxito de Ferrara en 1998, Sergiy Lebid tuvo que digerir unas pequeñas dosis de humildad, suministradas por el portugués Paulo Guerra. El luso, que ganó las dos primeras ediciones del campeonato de manera consecutiva en 1994 y 1995, volvió a conseguir un doblete en las ediciones de 1999 y 2000, en este último caso relegando a Lebid a la segunda plaza. Ni el mejor final de Sergiy Lebid sirvió para doblegar a un pletórico Guerra, que le dio un poco de su propia medicina con un ataque largo en los últimos dos kilómetros. El luso echó el cierre a su carrera con cuatro títulos continentales que, por aquel entonces, parecían completamente inalcanzables.

Salvado este pequeño bache de dos años, llegamos a la etapa de mayor esplendor de Lebid: cinco títulos consecutivos entre 2001 y 2005, convirtiéndose en una auténtica pesadilla para los fondistas europeos. Sergiy Lebid no era un gran corredor de pista: rara vez aparecía por los primeros puestos de los campeonatos europeos, y sus marcas poco se correspondían con su palmarés internacional. Pero Sergiy Lebid corría como un demonio sobre el barro, una especie de espíritu llegado del este de Europa para castigar a los vanidosos atletas del viejo continente: daba igual lo rápido que fuera uno en la pista o la ruta, porque Sergiy Lebid siempre iba a estar ahí para pegar un hachazo descomunal en el momento menos esperado, sacarle los colores y arrancarle las pegatinas.

La localidad suiza de Thun fue el primer escalón en este quinteto de títulos, en 2001 y medio año después de que Lebid se proclamara subcampeón mundial de cross en Oostende. En esta ocasión, el ucraniano se limitó a seguir la estela del holandés Maase para, una vez cruzado el ecuador de la prueba, lanzarse en pos de la victoria sin nadie que osara toserle de lejos. Su próximas víctimas fueron, en 2002 en la localidad croata de Medulin, el francés Mustapha Essaïd y nuestro Fabián Roncero, que nada pudieron hacer nuevamente ante el ataque final de Lebid y tuvieron que dejarse los cuernos peleando por la plata mientras el ucraniano entraba con sus ya famosos cinco segundos de ventaja en meta. El año siguiente, en la ciudad escocesa de Edimburgo y con su primera medalla en pista (bronce en los 5.000 metros de 2002), fue Tete de la Ossa quien no pudo con el final asesino de Lebid, que entró con una superioridad inquietante en la línea de meta, el mismo año en que la leyenda viva de Paula Radcliffe conseguía su corona europea sobre el
barro. No contento con haber relegado a Juan Carlos de la Ossa a la segunda plaza por una vez, el ucraniano decidió hacerlo de nuevo en Heringsdorf (Alemania) en 2004, haciendo gala de nuevo de una “estrategia Lebid” a la que nadie podía combatir. Nadie era capaz de plantar cara a ese cambio de ritmo esquizofrénico que Lebid hacía en el momento más inesperado. Hacía diez años que había participado en su primer europeo.

Ni siquiera el vallecano Alberto García en su mejor momento de forma fue capaz de hacerlo, tirando como un condenado gran parte de la carrera de Tilburg (Holanda) en 2005: el madrileño descolgó a todos los atletas, entre ellos al francés Tahri y a los españoles de la Ossa y José Ríos. Pero no a Sergiy Lebid. El ucraniano atacó, como siempre, de la manera más brusca posible y sin pedir permiso a nadie a falta de poco menos de un kilómetro, para entrar triunfal en meta por cuarta vez consecutiva y quinta en toda su carrera. La leyenda de Lebid había nacido, se había alimentado y tenía todavía mucho que dar de sí.

ITALIA 2006: MO FARAH INTERRUMPE LA SENDA DEL TRIUNFO

Como si de alguna manera los dioses del atletismo se hubieran dado cuenta de que la escabechina deportiva que estaba haciendo Sergiy Lebid no podía seguir así, la escalada triunfal de Lebid se vio interrumpida en San Giorgio su Legnano en 2006. Nada menos que por el británico Mo Farah, un jovencito todavía por pulir que se impuso a Tete de la Ossa en una de las peores carreras de Lebid: no pudo pasar de la undécima plaza. El mismo Mo Farah que seis años más tarde ganaría todo lo ganable en pista. Fue un año complicado para Lebid, con lesiones y un conato de retirada al verse sobrepasado por atletas diez años más jóvenes que él: hacía doce años que Sergiy Lebid había corrido su primer Campeonato de Europa, y los ciclos lógicos de la edad señalaban acusadoramente al ucraniano. Ilusos.

2007 – 2008: EL DOBLETE DE LA EXPERIENCIA

El discurrir de la vida ya le había dejado bien claro a Lebid que ya no era un chaval, y que igual que había hecho él diez años antes, había un ejército de jovencitos descarados dispuestos a bajarle del trono sin mayores contemplaciones. Por eso mismo, Sergiy Lebid se plantó en España con las ideas claras: volver a ganar, y con menos cabeza que nunca. El ucraniano salió en cabeza, muy atento a los movimientos de su viejo conocido Alberto García y de la horda portuguesa a los que tantos disgustos había proporcionado en el pasado. Lebid atacó, pero se encontró con que el sueco Mustafa Mohammed aguantaba su hachazo con sorprendente facilidad. Ningún problema. Volvió a atacar, y esta vez de manera definitiva y alocada, a falta de trescientos metros para el final, volviendo de nuevo a la senda del triunfo y proclamándose Campeón de Europa por séptima vez. Los viejos, por supuesto, no podía con él: el problema es que los jóvenes, como el sueco Mohammed, tampoco.

El año siguiente (2008), Sergiy Lebid pudo tomarse su venganza en la ciudad de Bruselas contra Mo Farah. Adelantó en los metros finales al británico, consiguiendo su octava corona europea. Al espeluznante final de Lebid se habían unido los años de experiencia, la consciencia de que no era ni mucho menos invencible y la certeza de que debía ponerse las pilas para seguir sumando. A estas alturas de su carrera deportiva, el ucraniano no se había perdido ni una de las ediciones del Campeonato de Europa de Campo a Través, había sido subcampeón mundial de cross y había robado la cartera atlética a dos generaciones de corredores.

ALBUFEIRA 2010: LA ÚLTIMA VICTORIA DEL ‘LOBO’… POR AHORA

El barro portugués fue testigo de la última victoria, por ahora, de Sergiy Lebid en un Campeonato de Europa de Campo a Través. Fue tras el bache de 2009 en Dublin, donde “sólo” pudo ser tercero detrás de Alemayehu Bezabeh, posteriormente sancionado por tentativa de dopaje, y del británico Farah, valor emergente del fondo europeo. Lebid llegó en 2010 a la localidad portuguesa de Albufeira sin ser favorito, con treinta y cinco años a las espaldas y con Ayad Lamdassem como principal candidato a la medalla de oro. Hizo lo que mejor sabe hacer: esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y atacar a doscientos metros de la meta: al igual que había hecho cinco años antes con Alberto García, Lebid dejó que Lamdassem gastara todas las balas que quisiera para pegar el hachazo sin ningún tipo de piedad. Su novena corona europea.

http://www.youtube.com/watch?v=mQD8cxyxdrw

Aquella fue la última victoria de Sergiy Lebid sobre el barro en un Campeonato de Europa: su novena victoria, lo que hace años se hubiera considerado una auténtica locura, principalmente porque el campeonato sólo tenía diecisiete ediciones por aquel entonces. Su última participación, con treinta y siete años, fue en Budapest, donde no pudo pasar de la decimoquinta posición y donde dio claros signos de no poder hacer frente a atletas de nuevo cuño, como Andrea Lalli o Javier Guerra. Pero, una vez más, no sería la primera vez que Sergiy Lebid deja de ganar títulos un par de años para después volver a la carga, volver a poblar las pesadillas de aquellos que no tienen final de velocista para poder hacer frente a las arrancadas imposibles del ucraniano.

Lebid ha corrido todas las ediciones del Campeonato de Europa de Cross desde su creación, se ha hecho con nueve victorias y un total de doce medallas, además de haberse proclamado subcampeón mundial de cross, una hazaña al alcance de pocos europeos. Un historial que, de tan abultado, puede parecer de broma, y cuya importancia permanecería viva durante, como mínimo, otros nueve años si el ucraniano colgara las zapatillas mañana mismo. Sergiy Lebid es un corredor de esos a los que no les ha hecho falta demostrar nada en pista, con apenas un par de medallas internacionales de fondo, y el que tampoco ha participado nunca de grandes shows ni celebraciones ornamentadas: un profesional del barro que ha hecho suyo el veni vidi vici de Julio César para imponer su dictadura durante catorce años de victorias.

Consulta la biografía deportiva de Sergiy Lebid

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