Cuando un atleta está viviendo el momento más dulce de su carrera parece que nada, salvo las lesiones, puede frenar el logro de más y más éxitos. Sin embargo, en el caso de Lawrence Okoye, esta teoría deja de ser verdad.

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Lawrence Okoye nació el 6 de octubre de 1991 en Croydon, una región del sudeste de Londres, formándose en las filas de los Croydon Harriers, el club de su zona. En su infancia, fue educado en un centro religioso, completando su educación en Whitgift School, una escuela privada masculina, sin salir nunca de su pueblo natal. Durante esa época  se dedicaba al completo al rugby, hasta que en septiembre de 2010 decidió dedicar todo su tiempo al lanzamiento de disco, dejando a un lado el deporte del balón oval.

Antes de esa fecha, Okoye ya había destacado en el Campeonato del Mundo Júnior que se celebró en Moncton (Canadá). Allí acabó sexto en la final con 59,77 metros, lejos del lituano Andrius Gudžius -ganador con 63,78-. Sin embargo, le llegó un año para llegar a los más alto en el Campeonato de Europa sub-23 de Ostrava (República Checa). Con tan solo 19 años, el británico se llevó el oro con 60,70 metros, por delante del ucraniano Mykyta Nesterenko -59.67- y del noruego Fredrik Amundgård -59,42-.

Pocos días más tarde, Lawrence Okoye se convertía en plumarquista nacional de disco, una disciplina de escasa tradición en Gran Bretaña. En el McCain Jumps & Throws Fest, su artefacto voló hasta los 67,63 metros, una marca de rango internacional que le situaba quinto en el ránking mundial. En ese momento, sus duelos con Brett Morse por el título nacional ya resonaban en los medios de comunicación. Morse se encontraba 12º en el ránking en ese instante. En agosto les tocaba enfrentarse a los Kanter, Alekna o Kővágó en el Crystal Palace de Londres y se decidiría quién de los dos estaría en el Mundial de Daegu.

“Veo un montón de lanzadores y lo que están haciendo en el círculo y es sorprendente lo mucho que hay que aprender”, decía Okoye en unas declaraciones al diario inglés The Guardian. “He descubierto que hay lanzadores alemanes del pasado que tienen una técnica parecida a la mía. Probablemente, el que más se acerca es Jürgen Schult -plusmarquista mundial desde 1986-. Ahora mismo, el que lanza más similar a mí es Robert Harting, el campeón del mundo. Lo observo mucho. El mero hecho de ser comparado con ‘tipos’ como este es impresionante”. Así de ilusionado se mostraba el británico en su primera prueba de Diamond League.

Finalmente, el puesto para acudir al mundial coreano se lo quedó Brett Morse, que consiguió con 61,96 metros pasar a la mejora y superar con facilidad los 58,61 de Okoye, cuyo concurso finalizó en el tercer lanzamiento. Morse acabó 12º en la final de Daegu con 62,69.

El día de la final de Londres

Después de haber vuelto a batir su propio récord nacional en mayo de 2012 -68,24 en Halle-, Lawrence Okoye se plantaba en los Juegos Olímpicos de su país como el líder del trío británico de discóbolos. Se presentó en el Estadio de Stratford junto al mencionado Brett Morse y a Abdul Buhari, con miles de personas observando sus movimientos en el círculo.

En la calificación, tal y como se esperaba, el mejor fue Okoye que con 65,28 metros se clasificó directamente con la cuarta mejor marca. Sin embargo, Buhari -60,08 y 29º- y Morse -58,18 y 35º- no pudieron seguir sus pasos.

El 7 de agosto se disputó la final, uno de los días más complicados para el protagonista de esta historia. El alemán Robert Harting se llevó un título más para su colección con 68,27, después de haberse proclamado por dos veces campeón de mundo. Pero los ojos de los espectadores se dirigían a otro lado. Lawrence Okoye se encontraba “en estado de shock” por haber competido “tan mal” en el día más importante de su vida. Acabó último con 61,03 metros, a 7 de su récord británico.

“Jamás habría imaginado acabar último en la final”, dijo. “Han sido dos años muy buenos. Obviamente, han acabado mal, pero quizás es que tenía demasiadas ganas”. Antes de los Juegos se había hablado de la posibilidad de que volviese al rugby, ya que su carrera de discóbolo no había salido según lo planeado.

Mientras que el que había sido su referencia, Robert Harting, estaba saltando vallas y rompiéndose la camiseta para celebrar el oro, Lawrence Okoye ya había abandonado la pista. Tras ello, el británico consiguió ser segundo en Lausanne (Suiza), acabando cuarto en clasificación final de la Diamond League con 3 puntos.

La NFL en el horizonte

“No sé lo que voy a hacer. Voy a tener que esperar y ver cómo me siento. Esto es obviamente muy decepcionante, pero tengo que seguir adelante”, sentenció Okoye tras la final a pesar de que parecía que había recuperado su motivación. De hecho, tiene reservada una plaza en Derecho de la Universidad de Oxford en 2017, cuyo fin era concentrarse para el Campeonato del Mundo de 2015, que se celebrará en Londres.

En cambio, hace unos días comentó que ha atraído la atención de cinco principales equipos de la NFL, todo ello tras unas pruebas realizadas en Atlanta. Con su metro y 98 centímetros heredados de sus padres de origen nigeriano, está previsto que asista a una segunda prueba este fin de semana en Dallas. Dice haber recibido una respuesta tan positiva por parte de los buscadores de talento, que se siente muy ilusionado con la posibilidad de firmar un contrato profesional tras el draft de la NFL, que se celebrará el próximo mes.

“He tenido reuniones desde entonces y algún entrenamiento privado con algún equipo también. Además, ya me están hablando de contratos”, dijo al Mail el pasado domingo. Y es que Okoye cuenta con una prodigiosa velocidad en el sprint y un cuerpo idóneo para la práctica de esta disciplina. Este hecho que le hizo ser analizado por clubes de rugby como los London Irish o los London Wasps, siendo conocido en la escuela como ‘el Jona Lomuh colegial’.

A sus 21 años, aseguró que consideraría volver al atletismo una vez termine su carrera como jugador. Un portavoz de British Athletics concretó que Peter Eriksen, su entrenador, era consciente de los planes de su pupilo y estaba monitorizando la situación: “Lawrence lo ha hablado abiertamente y está proporcionando actualizaciones regulares con respecto a sus planes en este 2013”.

Otros atletas como Dwain Chambers ya lo han probado, compitiendo sin mucho éxito con los San Francisco 49ers. Posteriormente, el velocista tuvo una prueba con el Colonia, de la NFL europea, aunque finalmente firmó un contrato profesional con los Sea Devils de Hamburgo. Todo esto, a largo de los seis años anteriores a su vuelta a las pistas.

Hechos como el que se padre fuese jugador en el Nebraska College pueden influir en la decisión del británico, aunque el lo tiene bastante claro: “El fútbol americano siempre ha sido mi sueño”.

Fotos | London 2012 | ITVStu Forster/Getty Images Europe |  Inside Croydon

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Estudiante de Periodismo en Santiago de Compostela y árbitro de baloncesto. Aficionado a todo tipo de deportes, desde el atletismo -mi devoción- hasta el curling. Puedes verme haciendo una crónica, escribiendo un reportaje o haciendo comentarios sobre el diseño de la infografía en televisión. Multidisciplinar.

1 Comentario

  1. Es una pena para el atletismo que finalistas olímpicos como Okoye se cambien de deporte. Con ser la mitad de bueno en la NFL de lo que lo es en el atletismo ganaría mucho más dinero que ahora, y eso siendo británico, que el nivel adquisitivo de los atletas británicos da mil vueltas al de los atletas españoles.

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