El keniata Dickson Chumba se convirtió en el héroe del día al vencer en el maratón Lander de Eindhoven, destrozando su mejor registro personal y batiendo el récord de la prueba con 2:05.46 horas y una considerable ventaja sobre el segundo clasificado. La vencedora en la prueba femenina fue la etíope Aberume Mekuria con 2:27.20 horas, un minuto por delante de la veterana Miranda Boonstra, atleta local de cuarenta años.

Los grandes maratones europeos se han convertido en el trampolín utilizado por atletas africanos de segunda y tercera fila para dar el salto a lo más alto del ránking mundial. La última edición del De Lage Lander Marathon de Eindhoven ha sido la escogida por el keniata Dickson Chumba para sumarse al club de las marcas que hasta hace poco eran estratosféricas: Chumba venía con una mejor marca de 2:07.23 minutos, conseguidos el año pasado en Frankfurt, y sin haber bajado de la hora en media maratón. Pero destapó el tarro de la calidad en las calles de Eindhoven: la carrera salió rápida al ritmo de las liebres, pasando los primeros diez kilómetros en 29:33 minutos y pasando la media maratón en poco menos de la hora y tres minutos. El grupo de cabeza se mantuvo compacto hasta que Chumba tomó el mando, dejando atrás a sus rivales con autoridad a falta de doce kilómetros para el final y parando el reloj en 2:05.46 horas. No sólo rebajó su marca personal en casi dos minutos de una tacada, sino que batió el récord de la carrera, establecido el año pasado por su compatriota Jafred Chirchir.

La marca de Chumba, que hace apenas cinco años habría copado todas las portadas de la actualidad atlética, pasa desapercibido en un ránking mundial plagado de talentos anónimos, corredores que como el propio Chumba nunca se han prodigado en pista pero que explotan su talento natural sobre el asfalto. En segundo lugar, veinte segundos por detrás, llegaron sus compatriotas Chepkwony y el jovencísimo Ndiema.

MEKURIA DOBLEGA A LA VETERANA LOCAL MIRANDA BOONSTRA

La carrera femenina fue testigo de una bonita pelea entre la etíope Aberume Mekuria y la atleta local Miranda Boonstra, de cuarenta años de edad. Boonstra, que a los treinta y nueve años dio el salto de calidad de los obstáculos al maratón, intentó brindar espectáculo a su gente, consiguiendo el título de campeona holandesa pero incapaz de batir a la etíope. Mekuria viajó durante más de treinta kilómetros atenta a los movimientos de Boonstra, y dejó atrás a la veterana holandesa a falta de seis kilómetros para entrar vencedora en meta con una nueva marca personal de 2:27.20 horas, un minuto por delante de la corredora local.

 

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