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El atleta catalán Marc Roig corrió hace 3 semanas el maratón de Estocolmo después de haber estado durante una temporada en Etiopía, entrenando en las alturas del Valle del Rift y gracias a Run in Africa. Hablamos con Marc para que nos cuente la experiencia en África y cómo le sirvió en su preparación de cara al maratón.

Marc, ¿cuáles fueron las dificultades a las que te enfrentaste durante el mes que estuviste en Yaya Village?

Lo más difícil fue adaptarse a la altura, de repente te plantas a 2700 metros sobre el nivel del mar, es demasiado…

¿Qué consejo darías a aquellos corredores que no se atreven a ir a la Ethiotrail por la novedad de correr en un país como Etiopia?

Que se quiten el miedo y la pereza de encima. Etiopía es un país seguro y tremendamente interesante para el viajero y el corredor. El entorno de la Ethiotrail es precioso y las oportunidades culturales y lúdicas que Run In Africa tiene preparadas para después de la carrera no tienen comparación en Europa. Merece la pena.

Estuviste en la zona de la carrera, ¿cuál es tu parte de la carrera preferida y por qué?

Cuando te acercas a uno de los lagos y descubres que las manchas blancas y rosas de la orilla no son espuma de suciedad, sino centenares de flamencos que quizá alcen el vuelo justo cuando pases por ahí. Es sin duda la imagen con la que me quedo.

¿Qué es lo que más te sorprendió de los poblados que viven en el parque?

Pues el hecho de que vivan ahí. En Kenia, que conozco bien, casi nunca hay habitantes en los parques porque los animales son más salvajes, pero aquí es seguro vivir. Me sorprende, de hecho, que sean capaces de vivir en un entorno que ofrece pocos recursos (no pueden matar animales ni cortar árboles) y, sin embargo, hay muchas personas que lo consideran su hogar y no se ven capaces de vivir en otros lugares. Impresiona la sencillez con la que viven.

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¿Te sentiste acogido por la gente que te acompañó a entrenar y por los atletas etíopes?

Sí, sin duda, aunque muchas veces el idioma es una barrera demasiado grande. El nivel de inglés en general no es muy alto y esto dificulta interactuar de manera fluida. Pero de todos modos, salir a correr con ellos aunque sea sin hablar también es una buena experiencia.

¿Te fue difícil habituarte a la altura y a la temperatura de las zonas?

A la temperatura no porque es muy agradable. Las zonas altas del ecuador viven una primavera continua todo el año, sólo con un poco de frío durante la época de lluvias. En cuanto a la altura, sí me fue difícil. Estoy habituado a entrenar alrededor de 2000 metros pero en Yaya Village se vive a 2700 metros y esta diferencia, aunque parece pequeña, se nota mucho.

¿Crees que la Ethiotrail es una buena opción para corredores amateurs?

Claro que sí. El formato es perfecto para ellos porque hay dos distancias más cortas (12km y 21km) que se pueden incluso hacer caminando.

¿Cómo te sentiste a nivel de seguridad dentro del país?

Completamente seguro. Mientras en Kenia todas las ventanas de las casas tienen barrotes de hierro para evitar que la gente entre, en Etiopía esto no existe. Y del mismo modo para con la seguridad privada. En Kenia, incluso los particulares tienen guardias en la entrada de la finca, pero aquí sólo lo veías en raras ocasiones. Puedo decir que la seguridad que se respira en Etiopía me sorprendió.

Sabemos que eres celíaco, pero, ¿qué te han parecido sus comidas para un atleta? ¿Tienen suficientes proteínas y carbohidratos?

La comida etíope es muy sana, pero para mi gusto se pasan con las especias. Parece influenciada por la comida india, con mucho curry, comino y mil sabores más, pero es genial que su base sea el cereal teff, que no tiene gluten.

¿Volverías a repetir la experiencia en Yaya Village?

Claro que sí, aunque como es lógico haría algunos cambios porque siempre se puede mejorar la primera vez.

¿Qué te quedo pendiente de ver o hacer en Etiopia?

Sobre todo visitar el norte, en especial la zona de Lalibela. Las iglesias edificadas sobre la roca y debajo de la superficie. He visto fotos y son maravillosas; me encantaría poder verlas en persona.

Te habías preparado en altura, ¿Te notabas distinto en los rodajes o en los entrenamientos de calidad?

Te notas lento porque te cuesta mucho trabajar a los ritmos que quieres llevar en competición. Al principio vas cansado pero con los días te adaptas un poco y empiezas a incrementar el ritmo. Es una sensación difícil de aceptar porque no sabes si estás entrenando suficiente o demasiado.

¿Por qué el maratón de Estocolmo, que no tiene precisamente un circuito cómodo?

Para pelear por la victoria o por un lugar en el podio, pero este año la carrera fue diferente a los años precedentes y me salió el tiro por la culata. Llegaba fuerte y esperaba aguantar en el grupo hasta el kilómetro 30, pero después de un inicio a buen ritmo se produjo un cambio en el 10 y me quedé solo hasta la meta.

¿Qué falló partir del paso por la media maratón?

Pues no lo sé, todavía hoy me lo pregunto. Correr solo no es fácil pero eso no explica que perdiera tanto ritmo a partir de la media. Es verdad que la cabeza ya no mandaba señales para seguir luchando y quizá me limité solo a llegar, pero también es cierto que me intenté enganchar a alguno de los atletas que me adelantó y no fui capaz. Un mal día, seguramente. Lástima que fuera el día que tenía marcado en rojo en el calendario desde hacía muchos meses.

¿Cuál es tu próximo objetivo del calendario?

No tengo ni idea. Me quiero tomar un descanso en los entrenamientos pero también quiero hacer algunas competiciones de pista. Supongo que durante junio competiré algo sin casi entrenar (1500, 5000) y, en función de las ganas y de los resultados, decidiré qué hacer después.

Foto | M. Rotich

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