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Puede que no lo sepas, pero su nombre completo es María de Lurdes Mutola. Puede que tampoco lo sepas, pero se trata de la mujer que más medallas se ha llevado a casa en la historia de los mundiales de pista cubierta junto con la rusa Natalya Nazarova: 7 oros, 1 plata y 1 bronce, todas en los 800 metros. Incluso un récord mundial, y medio. El Expreso de Maputo tenía pocos rivales en cualquier tipo de carrera, pero en la pista cubierta era completamente imparable. E invencible. Lourdinha, la menor de diez hermanas en la ciudad de Chamanculo, iba a ser la mejor del mundo.

Intentar hacer un resumen de la carrera deportiva de María Mutola (Mozambique, 1972) sería no sólo prácticamente imposible sino que, además, supondría una simplificación aberrante. Campeona olímpica en Sidney’00, tres veces campeona mundial al aire libre y siete veces en pista cubierta. Intocable desde finales de los noventa hasta hace cosa de cinco o seis años.  Siempre en sus predilectos 800 metros, exhibiendo su musculatura y convirtiéndose en una pesadilla para cualquier corredora en la recta de meta: todas intentaban matarla antes de llegar a los últimos cien metros, y Mutola siempre salía triunfante con esas zancadas, que a pesar de su corta estatura podían hacer descarrilar a un tren.

Dentro de unos días llega el Campeonato del Mundo de Pista Cubierta, en la localidad polaca de Sopot, y todos tendrán que tener en mente a la gran Mutola: esta maputaise ha ganado siete oros en 800 metros bajo techo, además de una plata y un bronce, lo que le convirten en la persona con más medallas en la historia de esta competición. Ella ya está retirada, colgó las zapatillas después de su quinto puesto en los Juegos Olímpicos de Pekín’08, lo que significa que estuvo nada menos que veinte años compitiendo al máximo nivel internacional, dejando una huella especialmente profunda en la pista cubierta.

Su primer gran oro internacional, después de una participación discreta en los Juegos Olímpicos de Seúl (1988) y una modesta incursión en los 1.500 en Barcelona’92 (donde fue novena por detrás de nuestra Maite Zúñiga), fue en el mundial indoor de Toronto’93. Allí arrasó, batió el récord de los campeonatos (1:57.55) y le sacó casi dos segundos a sus competidoras. A partir de ese momento, Mutola decidió que no se volvería a bajar del podium, ganando los 800 metros de Barcelona’95, París’97, Lisboa’01, Birmingham’03, Budapest’2004 y Moscú’06. Siempre imbatible, siempre demostrando estar muy por delante de sus competidoras. El título de 1997 se lo pudo dedicar a su padre, fallecido recientemente en un accidente de tráfico.

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DOS RÉCORDS DEL MUNDO PARA LA REINA BAJO TECHO

Por el camino, Mutola dejó además algún que otro récord del mundo bajo techo. Corría el año 1996 cuando Mutola batió su primer récord mundial, y además dos veces en dos semanas. Lo hizo en la distancia de 1.000 metros lisos, un 10 de febrero corriendo en 2:32.08 minutos y un 25 de febrero en 2:31.23. Pero la traca llegó 3 años después: Mutola, en un estado de forma inmejorable, hizo su mejor marca de 800 metros bajo techo (1:57.06) un 21 de febrero, y cuatro días más tarde dejaba su propio récord mundial del kilómetro en 2:30.94 minutos. lo hizo, además, en Estocolmo, la pista donde lo había batido hace exactamente un 25 de febrero de hace tres años. Ahí se le queda la espina de no haber sido la mujer más rápida de los 800 metros, y sí de una distancia en la que no se compite en grandes citas internacionales… ¿O sí lo consiguió? Lo vemos más tarde.

NUNCA SE BAJÓ DEL PODIUM BAJO TECHO

Lo bueno que tenía María Mutola en pista cubierta es que siempre se las ingeniaba para volverse a casa con una medalla, aunque no fuera de oro, lo que sucedía las menos veces. De sus 9 medallas, 7 fueron de oro, a los que hay que añadir una plata y un bronce. La plata se corresponde con su participación en Maebashi’99, donde acudía como principal favorita: la checa Ludmila Formanová protagonizó un espectacular sprint para adelantar a una Mutola que, aunque hundida después de tirar toda la carrera, ya se veía ganadora, y dejando para el arrastre a la rusa Tsyganova que incluso batía el récord nacional. Una derrota especialmente dolorosas. Dos semanas le había durado el récord a María Mutola. Además, Formanova repetiría la estrategia ese año en Sevilla al aire libre para volver a arrebatarle el oro a la mozambiqueña.

Su otra medalla no-de-oro fue ya en el ocaso de su carrera, en el mundial de Valencia’08. La mozambiqueña ya llegaba algo justita de forma, con 36 años a la espalda y con mucho menos sprint del que había tenido durante la última década. Veinte años después de su primera participación en unos Juegos Olímpicos, María Mutola arañó un bronce por detrás de unas poco conocidas Manou y Petlyuk, en una carrera extraordinariamente lenta, de las que menos le convenían por esas fechas, y dejando sin medalla a nuestra Mayte Martínez. Se terminaba la andadura de Mutola por los mundiales indoor, y prácticamente por el mundo del atletismo: se retiraba ese mismo verano, después de ser quinta en los Juegos de Pekín.

annecy98-nazarovaNAZAROVA: LA RUSA QUE DEBERÍA SER LEYENDA

Hablar de mundiales en pista cubierta es hablar de Maria Mutola, pero por suerte la trayectoria del atletismo indoor nos ha dejado más nombres dignos de destacar. Entre ellos está, sin duda, el de la rusa que por muy poco no sustituye a Mutola en el encabezado de estas líneas: Natalya Nazarova. Corredora de 400 metros, a lo largo de su carrera consiguió también 7 oros cuando compitió tanto en 400 como en el relevo de 4×400 en los mundiales indoor. Y también tiene dos platas, así que técnicamente va por delante de Mutola en el medallero. Pero ganó la mayoría de sus preseas en el relevo 4×400 con el imbatible equipo ruso, en prueba colectiva, y la pobre es la eterna segundona del ránking mundial de la distancia: su mejor marca personal, los 49.68 segundos que consiguió en Moscú en 2004, es la segunda marca más rápida de la historia, a menos de una décima del récord mundial de la checa Jarmila Kratochvílová. En la foto, una joven Nazarova se proclama campeona mundial junior de 400 metros en Annecy (1998). La historia del atletismo no ha sido justa con esta rusa, pero aún tiene una oportunidad: en Sopot, competirá con el equipo ruso de 4×400 y podría conseguir su octavo oro, siendo así la atleta con más victorias de la historia de los mundiales indoor.

EL RÉCORD FANTASMA DE MARÍA MUTOLA

No todo ha sido alegría en la vida indoor de María de Lurdes Mutola. Un buen día de 1998, cuando ya había batido dos veces el récord mundial de 1.000 metros, el Expreso de Maputo se lanzó a por el récord de su distancia predilecta: los 800 metros. La pista donde lo intentó fue Lievin (FRA), dejó atrás a todas sus rivales y entró en meta con un tiempo de 1:56.36 minutos, cuatro centésimas por debajo del récord de Christine Wachtel. ¿Por qué no fue entonces récord mundial, si esa marca es mejor que su récord de un año más tarde? Pues porque fue descalificada: María Mutola pisó por dentro de la línea que delimita la pista, y ese fallo imperdonable le costó el que hubiera sido el récord de su vida. Porque batir plusmarcas en 1.000 metros y otras distancias no olímpicas está bien para exhibirse, pero batir el de 800 metros era coronarse por todo lo alto. Y en apenas unos minutos pasó de la euforia que puede verse en este vídeo al hundimiento profundo. Había pisado por dentro y ese pedazo de récord, que dejaba sin efecto una marca que ya cumplía una década. Por suerte, apenas tardó un año en sacarse la espinita, pero nunca volvió a correr tan rápido bajo techo.

Este año, en Sopot, las mujeres a seguir en los 800 metros femeninos serán las estadounidenses Ajee Wilson y Chanelle Price, las dos mejores del año y que… no han bajado de los dos minutos. Mucho tendrán que correr las chicas en el Ergo Arena para hacernos olvidar las poderosas zancadas del Expreso de Maputo, que se retiró del atletismo y dejó tras de sí una estela demasiado rápida para que ninguna corredora pudiera seguirla.

Foto | Fox Sports Asia | BBC |

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