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Hace pocos días, Óscar Fernández publicó en Foroatletismo un excelente artículo sobre Mo Farah a propósito de su récord de Europa de 1.500 metros (3.28:81). El texto, como siempre apoyado en un sólido trabajo de documentación, incorpora el consejo del entrenador Renato Canova para batir al británico: “Esperar a que se haga viejo, punto”.

Renato Canova calla más de lo que dice, aunque no lo calla todo. Su frase igual sirve como muestra de admiración o como desnuda ironía.

Hasta Farah, jamás se había calzado los clavos un especialista de 5.000 y 10.000 metros capaz de correr tan rápido la distancia reina del mediofondo. Un tipo más veloz que Coe, Cram, Ovett y Cacho no se ve todos los días en el Viejo Continente. Aunque, más que el valor en sí mismo de ese récord, lo que causa extrañeza es la carrera deportiva de Mo Farah desde el año 2009.

A primera vista, asombra que un atleta de 3:28 ostente a la vez la plusmarca europea de 10.000 (26:46.57), y sin embargo no tenga resultados equiparables en la milla (3:56.49), los 2.000 (5.06.34) ó los 3.000 (7:34.85). Quizá por eso, por su pobre bagaje en distancias próximas al milqui, por su insípido desempeño en los 800 metros -especialidad que probó con ahínco allá cuando tenía 20 años y en la que señaló 1:48.69-, ese rendimiento en el kilómetro y medio resulta chirriante. Extraño como un pato en el Manzanares, que diría Sabina. Sobre todo si se tiene en cuenta que la segunda mejor marca de Farah en 1.500 metros es cinco segundos más lenta: 3:33.98. Un mundo.

-Eso es porque se prodiga poco en distancias cortas, y sólo corre cinco y diez mil metros -argumentarán los defensores del inglés de origen somalí.

Pero el argumento se desmorona al constatarse que Farah ha bajado, por ejemplo, 21 veces de 7:50 en una distancia no olímpica, los 3.000 metros, donde no ha podido descender de 7:34 saliendo deprisa, despacio o a tirones. Pues bien, después del cataclismo de su 3:28.81, ya nadie discute que vale 7:25 ó incluso menos. Quién lo hubiera dicho de él hace un par de veranos.

Además, Farah no es un recién llegado al atletismo de élite. No le ha hecho aparecer de la nada un cazatalentos ni empezó a entrenarse ayer. Doce temporadas atrás, en 2001, ya se colgó el oro europeo junior de 5.000 metros. Añádase a esto que en vez de mejorar, involucionaba, y que nunca logró ser campeón de Europa sub 23 pese a intentarlo en dos ocasiones, en las que mordió el polvo ante gente que no puede ni soñar con una fracción de su currículo.

Tampoco olvidemos que fue eliminado en series de los no tan lejanos Juegos Olímpicos de Pekín en 2008; y que antes de 2009 sólo era un corredor de élite europea de nivel comparable a Jesús España -quien le batiera al sprint en los Europeos de Gotemburgo de 2006- y podía aspirar, como mucho, a colarse en la final de Mundiales o Juegos Olímpicos gracias a que Kenia o Etiopía, de acuerdo con las normas, sólo mandan a tres representantes, campeón mundial aparte. Pero nada más. Encima perdía casi todo al sprint, que ahora es su arma más temible.

Y es que a Farah le pasa como al buen vino, que mejora con el tiempo. Encarna una historia perfecta, demasiado perfecta, de superación en títulos y medallas temporada tras temporada… pero sólo a partir de los 26 años, porque hasta entonces pasó estancado ocho campañas sin poder correr más deprisa que 3:38.02 y 13:09.14, y ni por asomo se le veía de junior ni de senior una calidad comparable a la de otros fondistas acreditados como él por debajo de 3:30 y de 13:00, excluido el dopado Ali Said-Sief por razones obvias. Echemos un vistazo al selecto club:

  • Said Aouita (3:29.46 y 12:58.41)
  • Daniel Komen (3:29.46 y 12:39.74)
  • Ali Said-Sief (3:29.51 y 12:50.86) – descalificado por dopaje
  • Hicham El-Guerrouj (3:26.00 y 12:52.83)
  • Augustine Kiprono Choge (3:29.47 y 12:53.66)
  • Bernard Lagat (3:26.34 y 12:54.12)

Queda por ver, naturalmente, si Alberto Salazar y su Nike Oregon Project obran milagros, como la transformación de un maduro y apreciable corredor de fondo en el incomensurable campeón treintañero que es ahora, después de toda una vida dando vueltas al anillo. En otras palabras, que a lo mejor Renato Canova se equivoca y si esperamos a que Farah se haga viejo, pongamos 35 tacos, le vemos correr en 12:35 y 26:10, borrando los topes de Kenenisa Bekele… Pero eso lo dejo ahí, sin entrar en valoraciones, porque no soy objetivo; porque como ustedes perciben, me siento incómodo con las plusmarcas europeas de Mo Farah, y por nada del mundo quiero cargar con la horrenda responsabilidad de decirle a mi hija que los niños no vienen de París.

8 Comentarios

  1. Lo dijo el fiscal italiano del “Caso Padua”,Benedetto Roberti, el dopaje de los juegos de Londres (sobre todo los Británicos) fue escandaloso, con el tiempo los récords y medallas(las de MoFarah también) serán todos anulados.

    Y con ese super récord en 1.500 se ve que sigue desayunando lo mismo que en los juegos.

    Tiempo al tiempo, ya lo cazarán, yo al menos eso espero.

  2. hasta el año pasado era, soy español, a que quieres que te gane?

    desde un par de años para acá es, soy britanico a que quieres que te gane?? o es que de repente los hijos de la gran bretaña han aprendido a entrenar? ganan todo…hasta subidos a una moto gp no oficial lo bordan

  3. El Sky procycling, los Brownlee, MoFarah, menuda fábrica de craks que tienen montada.

    Dónde hay dinero que se vea, por lo que dicen las nuevas técnicas de dopaje deben de ser carísimas, pero claro, cuando te juegas el honor de un país en unos JJ.OO se tira la casa por la ventana, y cómo debe de funcionar tan bien, (a la vista de los resultados), y de momento no se detecta, pues a seguir arrasando.

  4. Que es ciertamente sospechoso, vista la carrera de Farah hasta 2009, es algo evidente. Pero sinceramente, me parece que no se debe vender la piel del oso antes de cazarlo. Es decir, no soy partidario de acusar a alguien sin pruebas, y menos en un caso de dopaje. Si en algún momento se demuestra que Farah se está dopando, o se ha dopado, hasta el final con ello. Que lo borren de la faz de la tierra. Por tramposo, sinvergüenza e irrespetuoso con sus compañeros de profesión. Pero hasta que ese momento llegue, si es que es cierto, no creo que sea justo “acusar”. No sé si me explico. Nadie es culpable hasta que no se demuestre que lo es, vaya.

    http://www.soy-cobarde.blogspot.com.es

  5. Sinceramente me parece que los que le dan un poco de crédito a las marcas de “mofa” pecan de inocencios. Me reía ya de sus triunfos en carreras vergonzosas como alguna de 5000 que ganó en horrorosos 14.10… o todas las restantes en que se corría a ritmos bajísimos y se definían al sprint. Pero verle correr en 3.28 el 1500 ya directamente me provocó una carcajada y un dejo de vergüenza ajena… que se nota que le falta.

  6. Así que, ya no juzguéis nada antes de tiempo. Yo creeo,referente a mo farah. Un atleta como mo farah,con la capacidad de entrenamientos que el lleva acabo, y el tiempo que tiene entenando, el trabajo eficiente, lo a llevado al alto rendimiento total, va a dar mas, El Señor lo Bendice…Rc

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