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Poca gente puede considerarse la mejor en su especialidad en cualquier ámbito profesional. Pero a Natalia Rodríguez no le tiembla la voz al considerarse la mejor. Únicamente un infortunio le privó de coronarse como campeona del mundo en los Mundiales de Berlín. No se llevó la medalla a casa, pero se llevó el cariño de toda la afición española. Y ahora viene la escalera: Europeos (2010), Mundiales (2011) y Juegos (2012). Y Natalia quiere alcanzar la cima peldaño a peldaño. Recientemente vencía en la prestigiosa Jean Bouin de Barcelona ante Marta Domínguez.  Nosotros la visitábamos unas fechas antes, tras ganar, también, en la milla de Elche. Es una ganadora. No sólo en la pista, también con sus palabras. Es una mezcla entre la dulzura de sus ojos azules y la firmeza con los que te mira.

¿Cómo viviste lo ocurrido en Berlín?

El Campeonato muy bien. En las eliminatorias tuve muy buenas sensaciones, en la semifinal mejor, y bueno,  en la final con una seguridad enorme. Allí me sorprendió porque fue una carrera muy tensa, pensaba que llegarían más cansadas, más relajadas. Hubo muchos empujones, ves mucho movimiento, la gente no sabía dónde colocarse. Hubo bastantes roces ahí.

Y en cuanto a la caída, cuando me metí por dentro, pues fue un poco consecuencia de todo el mogollón que hubo. Pero mira, hubo mala suerte de que se cayera.  En el momento que cayó, me había venido todo lo que vino después.

En la última recta se te notaba.

Sí, sí, iba descentrada. Yo creo que ni llegué a esprintar a tope. Tenía la mente en otro lado ya.

Daba la sensación de que podías ir más rápido, pero tampoco querías sacar más distancia.

Sí, sí. Fue fallo mío también porque tenía que haber ido a lo mío. Pero no sé…

Después de Berlín declaraste que volverías a “repetir la misma táctica de adelantar por dentro”. ¿Sigues pensando lo mismo?

Yo creo que sí. Estoy convencida de que era lo que tenía que hacer, porque en ese momento no dudé. Si hubiera dudado entre dos opciones, pues diría “ostras, tendría que haber escogido lo otro”, pero vi el hueco, y dije “tengo que lanzarme y ya está”. Y vi que había suficiente espacio para pasar sin ningún problema.

¿Conocías personalmente a Gelete Burka antes del incidente?

Sí, bueno, al acabar las semifinales, coincidimos y volvíamos juntas a la pista de calentamiento. Y muy bien. Había buen rollete. Hablábamos lo justo, pero había buena sintonía.

¿Crees que hizo demasiado teatro cuando llegó a meta?

Creo que sí, algo sí. Fue una situación bastante tensa. Yo creo que se le juntó todo también. Se llevó una decepción muy grande cuando cayó. Y con los nervios, quizás sí exageró un poco todo, pero igual no intencionadamente. Fue una situación un poquito extraña.

Luego llegó la reacción del público… (abucheos y silbidos a Natalia).

Eso fue lo peor. Es lo que más me dolió. No poder celebrarlo. Aunque luego me descalificaran pero por lo menos decir  “soy campeona del mundo” y dar la vuelta de honor.

Porque aunque no la hubieras tirado, hubieras ganado, ¿no?

Sí, sí, sí,… sí, sí, estaba convencida. Llegaba fortísima a ese campeonato.

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¿Convencida de ganar antes de los Mundiales o ya allí en Berlín?

Desde antes de Berlín, yo estaba entrenando para ganar. Lo que pasa es que hasta que no llegas allí y ves que no has tenido ningún problema, y que llegas al 100% pues…

En el tirón de Burka y Jamal a falta de una vuelta, ¿te entran dudas?

No, no, dudas ninguna. Lo único que cuando vino lo de la caída que yo me colé por dentro. Ahí me puse un poco nerviosa porque llegaban atletas desde atrás. Y dije “tengo que salir como sea”. Sabía que si me encerraba mucho ahí tendría que peleármelo mucho en la recta final para poder ganar. Yo sólo pensaba en el primer puesto. Si hubiera pensado en la medalla, me hubiera quedado encerrada esperando a la última recta. Pero sólo pensaba en el primer puesto, no podía dejarlo escapar  y por eso me lancé.

Te has dado cuenta de que a pesar de no ser campeona del mundo, todo el mundo se ha volcado contigo.

Sí, me ha sorprendido mucho, ¿eh? No me lo esperaba. Me sabía un poco mal por Marta (Domínguez) porque parecía que eclipsaba un poco lo conseguido por ella. Pero sí que es verdad que, jolín, no he tenido la sensación de haber sufrido tanto, ¿sabes? De sufrir todo lo que he pasado porque la gente te lleva en volandas. Todo ese apoyo ha estado ahí desde el primer momento.

¿Cómo digieres esa situación de la descalificación? ¿Una pesadilla?

Sí, imagínate. Me siento un poco especial en eso. Parece que me gustan las cosas complicadas y me acaban pasando. En Leiria, Portugal, en la Copa de Europa por Naciones me descalificaron también.

Fue fallo tuyo… ¿Sabías las reglas?

Sí, sí fue fallo mío. Me despisté con las vueltas. Pensé que quedaba más carrera por delante. Pero me encontraba muy sobrada de fuerzas (a pesar de la descalificación siguió corriendo hasta el final y se llevó la ‘victoria’ pero fueron 0 puntos para España).

¿Crees que hay alguna relación entre esa descalificación con la de Berlín y te pudiera pasar factura?

Creo que no, no me lo he planteado, pero no creo. Además  son cosas totalmente distintas. Era una normativa nueva que había salido para esa competición, así que no creo. Son dos cosas distintas.

¿Con qué carrera te quedas de toda la temporada? ¿Te quedas con la final del Mundial?

Me quedo con la sensación del calentamiento antes de la final en Berlín. En el calentamiento… ¡volaba! La sensación de saber que estás a tope. Me quedo con eso. De carreras hay muchas. Cada una tiene su cosa.

¿La táctica empleada durante toda la carrera, desde el principio, la volverías a repetir? ¿Estar detrás viendo lo que sucede?

Sí, yo bien, porque con toda la tensión que había delante, supe esperar detrás. Estuve muy tranquila. Me hubiera peleado con las demás más de la cuenta.

¿Qué tal con Nuria Fernández? (Cuarta clasificada tras la descalificación de Natalia).

Natalia_Rodriguez_Nuria_Fernandez_llegadaMuy bien, cuando acabamos ahí en la final… (se ríe) Somos muy diferentes. Tenemos caracteres muy diferentes. Me decía que “tienes que celebrarlo,  eres la campeona del mundo”. Mucha gente me ha reprochado eso, que a lo mejor tenía que haber actuado de esa manera, que eso me perjudicó (el no celebrarlo). Yo soy así y me salió así en ese momento.

¿Qué mensaje te ha llegado más?

Todos, todos. Sobre todo gente que no conozco,  que te viene de todas las edades, chavales, gente mayor, que te han seguido y han visto tu carrera… Que se te acerquen y te lo digan. Se nota que lo hacen de corazón. Es muy bonito eso.

Este año 2009-2010

Europeo de Barcelona seguro. Ir a por todas. Y está en el aire preparar el Mundial de pista cubierta en Qatar.

¿Estaría muy bien la medalla en pista cubierta? En el Europeo ya la conseguiste (plata en Turín).

Sí, estaría muy bien la medalla en el Mundial. A Turín llegué muy bien. Y eso que fui al Europeo con gripe y no llegué al 100%.

¿Jamal te sirve como referencia? (En el 2005 fue perjudicada por la obstrucción de una atleta rusa y luego pudo ser campeona del mundo en las dos ediciones siguientes de 2007 y 2009).

Jamal no me sirve como referencia para nada. Yo veía un poco de complicidad entre Burka y Jamal. Que igual no, ¿eh? La veía una chica bastante noble, pero la vi un poco de mala… (Natalia se calla y nos cuenta que Jamal dijo que era justa la descalificación de ella. Le dolió que antes de llegar la descalificación oficial, la atleta de Bahrein ya estuviera celebrando la victoria). Son detallitos, tonterías, pero que se pueden ahorrar también –resume la tarraconense-.

Con más ganas entonces…

Sí, tengo muchas ganas de coincidir con ellas otra vez.

¿Estas situaciones te pueden venir abajo?

No, al revés. La gente que no me conoce tiene de mí esa impresión, pero en realidad parece que me gusta complicarme la vida. En un momento que lo tengo todo a favor, parece que tengo que hacérmela más complicada para motivarme. El año anterior al embarazo, por ejemplo, estuve en blanco (2006), había tenido problemas físicos (molestias) y se me cruzaron los cables y pensé en dejarlo y todo. Y luego la del embarazo también en blanco (2007) donde no iba a tener ningún ingreso.

Y llegaron los Juegos.

Sí, a Pekín fui a contrarreloj. Así es como que las temporadas que las tengo en contra, me motivan más.

¿Y eso de estar etiquetada como chica sexta? Edmonton, Helsinki, Pekín…

Ya me lo decían y decía que cuando cambiara que fuera al primero directamente.

Y así ha sido.

(Se ríe) Bueno, ha habido mala suerte, pero sí, sí.

¿Te consideras la mejor atleta del mundo de 1500?

Sí (rotunda). A ver, hubo ese incidente, pero si hubiera esperado a adelantar por fuera hubiera ganado igual. Me encontraba fortísima.

Igual que Jamal no lo es, ¿Marta (Domínguez) sí puede ser una referencia?

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Sí, pero tampoco he pensado en ella, ¿sabes? No he sentido la necesidad de pensar en nadie porque me siento segura. Yo soy así; con las experiencias negativas saco más fuerza, y bueno, cuando acabó el Mundial y asimilé todo lo que había pasado dije “pues para adelante y a demostrar lo que hay”.

¿Qué ha supuesto el embarazo para ti? (Se queda embarazada después de uno de sus mejores años atléticos).

En 2006 estaba totalmente desmotivada. Había batido el récord de España el año anterior, 6ª en el Mundial después de una fractura de estrés, hice el récord de España de 1500 en Rieti,…  Me pilló de sopetón y parece que influyó un poquito. Nunca le di importancia a lo del récord de España, pero cuando lo batí, me desinflé y pensé “¿y ahora qué?”. Me faltaba un nuevo empuje. Algo por lo que pelear.

¿Por bajar de la barrera de 4’ o por el récord?

No sé. El hecho de llegar tan fuerte, haber entrenado a tope. Creo que no estaba preparada para eso. Me faltaba, como te decía, algo por lo que pelear, algo claro. Estuve bastante tiempo dándole vueltas.

Llegó el embarazo…

Sí, fue un paso que di para eso, como te decía, para complicarme la vida. Era algo que me daba muchas ganas. El embarazo muy bien. En cuanto me quedé embarazada tenía claro que quería seguir con el embarazo y seguir corriendo. Corrí hasta el 6º mes. Seguí rodando, pero bajando el ritmo paulatinamente, midiendo pulsaciones, temperatura corporal, etc. Hasta el 8º mes elíptica y gimnasia. Y luego ya del 8º al 9º reposo total porque empecé a tener contracciones. Claro, yo me encontraba muy bien.

¿Pautado todo esto por tu entrenador o un médico?

Sí, tenía unos ginecólogos, que también corren, que me asesoraban un poquito.

¿Y luego? Después del embarazo…

Respeté la cuarentena, fortalecí toda la zona abdonminal, y a correr, aunque fuera 5’, disfrutaba (aunque fuera a 7’ el kilómetro).  Estamos hablando de principios de 2008 y en 6 meses me planté en los Juegos de Pekín. Después de estar el año anterior sin competir, había cogido algo de peso. Con el embarazo y todo había engordado 20 kilos. (Cara de sorpresa en el entrevistador y risas de Natalia). Con el embarazo cogí 14 kilos más algunos que ya tenía de antes. En unos meses bajé casi los 20 kilos. Hice un poco de dieta y empecé a coger forma y tono muscular.

¿La dieta post-embarazo es igual a la que llevas ahora?

No, no, ahí lo pasé muy mal, ¿eh?. Estaba acostumbrada a comer de todo porque no engordo fácilmente. Nada de pan, mucho pescado, ensaladas… Todo muy controlado.

Ahora de todo otra vez:

Para desayunar: sobaos, tazón de leche, cereales y a veces un par de tostadas con queso.

Entrenamiento matinal: a partir de las 09:30 (después de dejar a su hija en la guardería).

Como y la dejo con mis padres a la niña después de recogerla a las 17:00.

Entrenamiento vespertino: 17:45

Cena: Hamburguesas, tortilla de patatas, de todo.

¿No te privas de nada? ¿Lo quemas todo por entrenamiento o por tu propio metabolismo?

No me privo de nada. Creo que son las dos cosas: lo quemo al entrenarme y por el metabolismo. Siempre he sido muy delgadita desde pequeña.

¿Y qué tal se entrena en Tarragona?

No es el mejor sitio para entrenarse (se ríe).

¿Os perjudica estar tan cerca de Barcelona?

Sí, al estar el CAR de Barcelona tan cerca… Pero bueno, están con la candidatura de los Juegos del Mediterráneo en 2017 y parece que están haciendo algo. La pista está hecha polvo, pero como siempre me he centrado en lo mío y me ha ido bien así…

¿Para rodar?

Para rodar tenemos el río en un paseo que han hecho nuevo.

Estamos hablando del presente, pero ¿el futuro del atletismo en general y el femenino en particular? ¿Cómo lo ves?

(Sonríe) Decimos siempre lo mismo. No sé cuál es la solución. Los padres desde casa deberían inculcar y dejar jugar a los niños en la calle. Los padres son muy cómodos también. Dejan a los niños en casa controlados viendo la tele o con las consolas. Y más en invierno también, por no llevarles a la pista. Luego también llega la etapa de la adolescencia y los chavales que hacen atletismo pues se pierden. No hay entrenadores, y los jóvenes no tienen interés por entrenar, y hay que estar encima de ellos. Sobre todo en esa etapa que es muy delicada. Como no lo vean claro, es fácil que lo dejen. Y en el tema de las chicas es aún peor.

¿Tuviste la sensación en la final del Nacional de haber 2 ó 3 categorías totalmente distintas? En una Nuria, Iris y tú (representantes en Berlín), en otra Elena García y en otra el resto…

Sí, se lo comentaba a otro periodista en Berlín y no supe qué responder. La experiencia que tengo, la que he vivido, es que coincido en Campeonatos de España con chicas que están compaginando la práctica del atletismo con sus 8 horas de trabajo. Y encima exígeles rendimiento. Es imposible. En esa segunda fila que hay ahí se debería estar encima de ellas. Las tienen muy olvidadas y es ahí donde se necesita un refuerzo. Las que vienen ahí detrás.

¿Qué opinas de tu entrenador? (Miguel Escalona)

¿Mi entrenador? Buah, que es muy bueno. Tengo una idea que suena un poquito… No sé, a lo mejor si lo escucha queda un poquito mal… Siempre he pensado que los artistas buenos están un poquito trastornados. Suena un poco burro, pero… La gente le tiene como raro, pero es buenísimo. Yo entreno desde chiquitita con él, desde los 10 u 11 años. Tendrá sus rarezas, pero yo sé llevarlo. Pero es muy bueno. Sabe mucho. La pena es que lleva muy poquita gente. Estamos un grupito muy reducido.  Pero de los poquitos que somos, creo que pueden salir buenos atletas de ahí. Pero sería bonito que pudiera sacar a más gente adelante. Sabe mucho.

¿Quién te inspiró con 10 u 11 años a correr?

Mi padre era puro nervio. Jugaba al fútbol bastante y corría carreras populares. Él me llevaba a mí. Mi madre corría a veces, muy poquitas, pero también me apoyaba bastante.

¿Y en la tele?

Veía poca tele. Era muy empanada para eso. No me enteraba de nada. Era de salir a la calle, no ver la tele para nada. Jugaba al fútbol con él a veces también. Si hubiera habido equipos femeninos habría sido futbolista más que atleta (bromeamos con que eso no lo sacaremos en la entrevista).

¿Qué te parecen las carreras de la mujer? ¿Qué les dirías a ellas?

Sobre todo que  es una manera muy buena de descargar mucha tensión. Al menos probarlo una vez. No sólo físicamente. A nivel mental también se nota el hacerlo antes o después de trabajar. Es algo muy sano.

carrera de la mujer

¿Y para llegar a la élite como has llegado tú?

Pufff… Mucha paciencia. Yo creo que influye mucho si a las chavalas jovencitas se las exige mucho desde el principio. Se las quema muy rápido, y si no tienes la cabeza amueblada, es fácil que lo dejes. Es un deporte muy duro. Es importante ir paso a paso. Hay que disfrutar porque cuando llegas a un nivel ya tienes momentos más desagradables, por eso es importante haber disfrutado antes para poder llevarlo bien.

¿Qué meta te has marcado?

(Rotunda) Campeona olímpica. Lo he tenido claro desde siempre. Siempre lo he dicho pero antes lo decía sin pensar y ahora lo veo clarísimo.

¿Siendo campeona del mundo al aire libre por el camino?

Sí, sí, sí. No sólo quiero ganar. Quiero mantenerme. Quiero estar ahí durante años y seguir. Una manera de demostrar que vales es no conseguir una cosa, sino mantenerte ahí y demostrar que estás ahí durante muchos años porque vales, ¿sabes?

Por último, Natalia, tu opinión sobre el dopaje.

Es una roña. Ojalá pillen a todo el mundo, pero a veces que se haga en oleadas como a las rusas hace que tu deporte pierda credibilidad. Pero ojalá pillen a todo el mundo que haga trampas.

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