El Campeonato de Europa de Cross, disputado este domingo en la localidad eslovena de Velenje, ha premiado la valentía. La irlandesa Fionnuala Britton y el belga de origen etíope Atelaw Bekele -nada que ver con Kenenisa- se han adjudicado el oro absoluto en mujeres y hombres, respectivamente, usando la estrategia más ancestral que existe en atletismo: tirar desde el primer metro. Y aunque las circunstancias han sido diferentes (en mujeres nadie ha podido ni chistar a Fionnuala; en hombres se ha dejado marchar a Atelaw), su táctica les ha otorgado el mayor éxito de sus carreras deportivas.

España, pese al bronce absoluto en hombres, la plata de Ayad Lamdasem y el sexto puesto de Javi Guerra, ha tenido un papel discreto. Bien, vale, había tantos debutantes como ausencias. Pero baste decir que el equipo sub 23, plagado de corredores plurilaureados en ésta y otras categorías, no ha podido ni subir al podio, y que los demás combinados, tanto en hombres como en mujeres, han puntuado en la parte baja de la horquilla prevista.

Una actuación, pues, que no hace justicia al nivel del campo a través español. O sí, porque los años pasan y no aparece una generación compacta de cinco, seis jóvenes capaz de revolucionar las pruebas de largo aliento. Francia o Inglaterra, por lo pronto, atraviesan un momento incomparablemente más dulce. Así las cosas, 2012 va a ser decisivo para el atletismo nacional, que tiene el reto de restaurar el decepcionante comportamiento en Daegu, fundamentalmente, en dos citas al aire libre: un Europeo light a principios de verano, seguido de unos Juegos Olímpicos en Londres.

Pero volvamos al cross, y a lo ocurrido en Velenje.

En la prueba senior masculina se impartió una clase magistral de lo que no debe hacerse, esto es, galopar cómodamente en grupo a 3:10 por kilómetro, mientras se regalan 150 metros a un escapado. Mucho menos si se apellida Bekele. Y no es que los nombres garanticen triunfos, pero Atelaw Bekele (24 años, 13:43 en 5.000, y 29:47 en 10.000) ya había demostrado hace dos temporadas, en estos mismos europeos, que era un adversario duro de pelar en campo a través.  No se podían hacer concesiones con él, por mucho que sus marcas en pista se antojaran pobres.

Sin embargo, hete aquí que a los 10 minutos, con un Sergey Lebid agazapado, un Lamdasem a la expectativa y una selección portuguesa reservona que se había dejado a los mejores en casa por dopaje y/o desavenencias, se consintió la escapada del tal Atelaw Bekele; quien, sin castigarse mucho, a un ritmo de 3:00 en un circuito de hierba sin obstáculos, adquirió en seguida 10 segundos de avance. La cosa recordaba, salvando las distancias, al maratón continental de Munich-2002, cuando varios participantes con marcas sub 2.10, entre ellos varios españoles, otorgaron tanta ventaja al escapado y desconocido Janne Holmen (2:15 previos), que finalmente se proclamó campeón de Europa.

Mediada la prueba, y cuando la brecha comenzaba a ser sonrojante, los franceses tiraron para estabilizar la escapada, mientras Lebid cedió, hasta optar por el abandono. El ucraniano, nueve veces vencedor en esta competición, había advertido que por culpa de la nieve, no había podido concentrarse como suele en las montañas del Cáucaso, y no estaba en plenitud.

En los últimos 1.500 metros, la zancada de Atelaw Bekele se hizo más tosca, y los irlandeses primero, y los portugueses después -siempre seguidos de Landasem- rompieron la apatía general, y redujeron la desventaja a un tiro de piedra. Por un momento, sólo por un momento, pareció que si apretaban, alcanzarían al fugado. Pero es inútil resistirse, como diría Darth Vader. El belga supo administrar la renta con que fue obsequiado y ganó, mientras Ayad sólo pudo esprintar para defender la plata conquistada un año antes. A toro pasado todos somos Manolete, pero con menos timidez, se hubiera colgado el oro.

En mujeres, monólogo de Fionnuala Britton. La irlandesa tiró y tiró, quemando a cuantas adversarias osaron inquietarla, primero a la italiana Nadia Ejjafini, después a la fina británica Gemma Steel, y por último a la portuguesa Dulce Félix, que reguló bastante mejor, por aquello de que es maratoniana (2.25:40 en Nueva York el pasado 6 de noviembre). Interesante puesto 22º  para la debutante Marta Silvestre, que corrió de menos a más.

En juniors, los primeros españoles fueron Daniel Arce (12º) y Beatriz Caspar (24º), mientras Sandra Mosquera (22º) y Daniel Mateo (17º) se revelaron como los mejores sub 23. En esta última subdivisión, el campeón de Europa junior en 2010, Abdelaziz Merzoughi, digirió bastante mal el cambio de categoría (38º y quinto del equipo).

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