La primera mujer que corrió un maratón: Stamata Revithi

Publicado por 11/06/15 - 11:44

Katherine Switzer no fue la primera mujer en correr un maratón

A pesar de los que muchos piensan, la historia de la maratón femenina es tan antigua como la de la masculina. Fruto del desconocimiento, se ha dicho en repetidas ocasiones que la primera maratoniana de la historia fue Katherine Switzer.

No pretendo quitar ningún mérito a Switzer y su lucha por la igualdad en la incorporación de la mujer en la maratón. Es muy destacada pero ella no fue ni la primera maratoniana, ni tan siquiera la primera mujer que corrió la maratón de Boston. En Boston, ese honor le corresponde a Bobbi Gibb, que corrió en 1966, un año antes que Switzer.

En aquel tiempo, las mujeres tenían prohibido correr en Boston. El pretexto para dicha prohibición es que consideraban que la mujer era incapaz de completar los 42.195 metros. Gibb se escondió detrás de unos arbustos en Hopkinton, tradicional lugar de la salida de la maratón de Bostón, y después se unió al pelotón una vez que dieron el pistoletazo de salida. Gibb logró completar el recorrido corriendo con una sudadera y encapuchada por miedo a que la reconocieran y la expulsaran de la carrera. Por su anatomía, rápidamente fue descubierta por el resto de corredores, que la ayudaron y apoyaron. Esto hizo que se quitara la sudadera y pudo comprobar como todo el mundo la animaba. Además, corrió de forma conservadora, temerosa de que si lo hacía mal o llegaba en mal estado prohibirían la participación femenina por 20 años más.

Su tiempo final fue 3h21. Llegó delante de dos terceras partes del pelotón y recibió felicitaciones de todo el mundo, incluido el gobernador de Massachusetts.

La lucha por la igualdad de sexos en el deporte

En el caso de la lucha por la igualdad de sexos en el deporte, los norteamericanos han sabido exportar la figura de Switzer, que jugó un papel fundamental en lograr esa igualdad en el mundo del atletismo. Su hazaña merece todo el reconocimiento del mundo pero no deja de ser curioso que en España no se haya hecho ningún homenaje a las atletas españolas que lucharon por esa igualdad durante la II República.

Aurora Villa, Margot Moles, Rosa Castelltort y todas las mujeres que lucharon durante esos años por la incorporación de la mujer no han tenido ningún tipo de reconocimiento, ni público ni privado. Ellas fueron las pioneras en el lanzamiento de martillo a nivel mundial, lo que llevó a España a tener el “récord del mundo” de esa disciplina durante buena parte del siglo XX.

La historia de la primera maratoniana: Stamata Revithi

Para el historiador griego Athanasios Tarasouleas, la primera maratoniana fue Revithi. Él considera a Stamatha Revithi la “Spiridon Louis femenina” ya que, al igual que su compatriota, corrió el recorrido de la maratón olímpica de 1896 en una fecha próxima a la maratón masculina.

La mujer fue excluida de los primeros JJOO y, en maratón, no llegó a participar en unos JJOO hasta Los Ángeles 1984, casi un siglo más tarde. Por este motivo es evidente que ninguna mujer pudo participar en una maratón olímpica oficialmente hasta ese año.

Pierre de Coubertin pasó a la historia como el gran impulsor del olimpismo moderno pero sus ideas machistas sonrojan a cualquiera que haya estudiado sus escritos y lo peor es que esas ideas retrógradas perduraron dentro del movimiento olímpico durante años. El barón creía que “el contacto de las atletas femeninas era malo para los hombres y que debían ser excluidas del programa olímpico” o que “las mujeres sólo tienen una función: coronar al vencedor con guirnaldas de triunfo”.

La visión bucólica del movimiento olímpico de confraternización de pueblos, razas y culturas choca claramente con lo que fue la realidad. A lo largo de la historia olímpica hemos vivido tropelías varias, intromisiones políticas, saludos nazis (Berlín 1936), persecución por profesionales de atletas como Nurmi o Thorpe, expulsiones de la Villa Olímpica de los atletas que hicieron el gesto del Black Power en 1936, etc. Pero, sin duda, una de las mayores injusticias que cometió el COI fue la visión machista del deporte que duró hasta hace bien poco.

Coubertin fue el primer impulsor de esta tendencia. Sus defensores proclaman, en su defensa (valga la redundancia), que fue debido a que era fruto de la sociedad de su época. Lo que no comentan es que, cuando en casi todos los países occidentales la mujer ya tenía derecho a voto (incluida España), Coubertin seguía oponiéndose a la participación femenina en los JJOO. Por lo tanto, su postura no es defendible bajo ningún concepto. Ni con la visión de ahora, ni con la visión de antes.

Una vez conocido que se iban a instaurar los JJOO modernos con una prueba de 40 kilómetros, fueron muchos los que trataron de participar tanto dentro de Grecia como en el extrajero. Uno de los que quiso correr fue una mujer pero tuvo en contra al comité organizador. Su nombre era Stamata (o Stamatia) Revithi. Esta atleta nació en Syros y corrió extraoficialmente los 40 km del recorrido el sábado 30 de marzo de 1896. Su tiempo fue de 5 horas y media. El tiempo de Spyridon Louis en la primera maratón olímpica fue de 2h58.50 (la maratón olímpica de 1896 tuvo su preludio en las pruebas de selección que hicieron los griegos un mes antes y la distancia de esa primera maratón olímpica fue de 40 km).

Por lo que comenta Tarasouleas, Revithi era una chica de ascendencia humilde, tendría unos 30 años cuando corrió en esa prueba pero aparentaba más edad por las arrugas. Ella vivía, en ese momento, en El Pireo y tenía un hijo de 17 meses de edad.

En busca de mejor fortuna decidió viajar de El Pireo a Atenas (están relativamente cerca) y, en el camino, se encontró con un joven viajero que también hacía el trayecto a pie y fue el que le informó que se iba a disputar la prueba. Ella intentó participar pero, al conocerse sus planes, la organización rechazó su inscripción alegando que llegaba fuera de plazo. Stamata Revithi, al ser rechazada, decidió participar sola.

El jueves 28 de marzo se reunieron los participantes de la primera maratón olímpica en el pueblo de Maratón. Entre ellos estaba Revithi que, rápidamente, se convirtió en la más famosa maratoniana del mundo ya que todos los periodistas la querían entrevistar. Ella contestó a las preguntas y dijo que esperaba realizar el recorrido en 3 horas y media. Su carrera la realizó en solitario y en dos horas más de lo que eran sus previsiones inciales. Antes de salir se apuntó en un papel la hora de salida por parte de el maestro, el alcalde y el juez de maratón.

Salió a las 8:30 y llegó a las 13:30. Se encontró con unos funcionarios a los que les pidió que firmaran su hora de llegada a Atenas.

Otro historiador, Karl Lennartz, considera que no hubo una sola maratoniana en 1896 ya que, según él, fueron dos mujeres distintas las que corrieron una maratón en esas fechas. El historiador alemán, cuyos hijos son muy buenos maratonianos (su hija llegó a correr en 2h38:15 y su hijo fue campeón alemán de 100 km), considera que la otra maratoniana es Melponeme, que corrió la maraton a principios de marzo.

Akropolis, un periódico de esa época, critica que no hayan dejado participar a las mujeres. En el suplemento Les Jeux Olympiques del “Messager d’Athenes” de 14 de marzo de 1896 se habla una mujer que se había incrito en la prueba de maratón y que completó, el jueves pasado a la publicación de ese suplemento, la distancia entre Maratón y Atenas en 4 horas y media: “Ella se detuvo durante 10 minutos en la mitad del camino sólo para chupar unas naranjas”.

Fuera una o dos las mujeres maratonianas, parece claro que la historia de la maratón femenina y masculina tienen unos orígenes, en fechas, muy similares.

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