collageCada cierto tiempo, los aficionados del deporte se encuentran con un milagro: un jugador de fútbol es más veloz que el recordman mundial de cien metros lisos, o tiene más frecuencia de carrera, o el tiempo que ha hecho menos el que ha tardado en controlar el balón sumando la cadencia del césped y el viento de cola le convierten en uno de los hombres más rápidos del atletismo. Hace unos días era el jugador barcelonés del Arsenal, Hector Bellerín, quien corría los 40 metros en 4.42 segundos, y los números rápidamente se ponían a hablar: eso es más rápido que el tiempo de paso de Usain Bolt en su récord del mundo de cien metros (9.58) en Berlín.

No es la primera vez que sucede, pero esta vez se le han inflado las narices a un tío bastante rápido: el británico Richard Kilty, doble campeón europeo y mundial de 60 metros lisos, con una marca nada despreciable de 6.49 segundos, que ha retado a Bellerín y a su compañero de equipo Theo Walcott (otro astro de la velocidad, por lo visto). Y de qué manera les ha retado: a una carrera de 60 metros y poniendo 30.000 libras sobre la mesa.

A Richard Kilty se le han calentado los cascos, y está por ver si Walcott y Bellerín recogen el guante: por el momento no han contestado. En cualquier caso, ni es la primera vez en que la prensa deportiva convierte en Usain Bolt a un futbolista, ni es la primera vez en que se produce uno de estos encontronazos. El último caso fue precisamente el de Theo Walcott, en su explosión como futbolista. Después, cuentan las leyendas que un estudio salido de la Universidad de A Coruña dibujaba a Leo Messi como un hombre más rápido que Bolt. En la final de la Copa del Rey del año pasado, resulta que Gareth Bale corrió 60 metros a velocidad de vértigo. El Daily Mail llegó a decir que en esa cabalgada había llegado a “rozar” el récord de Bolt.

Pocos enfrentamientos directos han existido entre futbolistas y velocistas profesionales, al menos en los términos planteados por Kilty: en 2008 las pistas de San Sebastián de los Reyes vieron al futbolista retirado Benjamín Zarandona ganar a todo un Ángel David Rodríguez, recordman español de 60 y 100 metros, el español más rápido de la historia. Ganó, claro, corriendo en torno a 20 metros menos que el ‘Pájaro’ de Móstoles. En cuanto a los cronometrajes de los futbolistas entrenando, como esos 4.42 segundos de Bellerín en 40 metros, falta por saber cómo se cronometran estos tiempos (¿A mano?¿Salen de pie?¿Lanzados?¿Esperan un disparo o salen cuando ellos quieren?), pero en cualquier caso son tiempos rápidos… para no ser especialistas.

LOS RÁPIDOS SON DE OTRO DEPORTE

Los atletas verdaderamente veloces no están en el fútbol (no en el soccer anglosajón) sino en otro, el rugby, y el trasvase es en dirección opuesta. El más claro ejemplo es el de Carlin Isles, un hombre que destacó en la velocidad en su etapa en la Universidad de Jackson en Ohio, dejando marcas nada despreciables: 6.83 y 10.24 segundos en 60 y 100 metros respectivamente. Con esas marcas, el jugador de los Glasgow Warriors es efectivamente un misil con el balón en la mano. El olímpico Jeff Demps (6.52 en sesenta y 10.01 en cien metros) despliega su velocidad en los Colts de Indianápolis, después de haber formado parte del relevo 4×100 de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Londres.

Y nos tenemos que ir al rugby precisamente para desmontar toda esta parafernalia de los futbolistas que son más rápidos que Usain Bolt y que un bólido de Fórmula 1 y que cualquier cosa que te puedas imaginar: la NFL tiene la buena costumbre de hacer ránkines (no oficiales y anuales) de sus jugadores más veloces. Y aquí encontramos gente como Sheroid Evans, que corre el hectómetro en 10.39 segundos. O Cameron Echols-Luper, que lo hace en 20.61 segundos en el doble hectómetro. O Raheem Mostert, un especialista en relevos. Pero nuestro hombre se llama Phillip Dorsett, que corre las 40 yardas (unos 37 metros) en 4.29 segundos, en cesped puro y duro, y tiene una marca de 10.58 en los cien metros. Un segundo más lento que Usain Bolt. Es decir, es un tipo rapidísimo, pero no es el hombre más veloz de la historia de la humanidad.

Por tanto, si los dos jugadores del Arsenal corriesen cien metros e hiciesen una marca de esas características, sería digno de aplauso, y si uno fuese entrenador pues lo tendría muy en cuenta. Lo que está claro es que si un hombre como Usain Bolt, que ha hecho saltar por los aires todos los límites de la física, no ha convencido al mundo del deporte que para ser el más rápido del mundo hay que entrenar un poquito, es una batalla perdida. El jamaicano afirmó en su momento que se estaba pensando jugar al fútbol.

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