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La mayoría de los récords mundiales suelen parecer cosa de otro planeta a ojos del pobre aficionado, pero pocos tienen un aspecto tan absolutamente marciano como los que estableció el ucraniano Sergey Bubka en el salto con pértiga. Por mucho que se salte, y por mucho que se mejore, nadie parece capaz de acercarse a esos 6.14 metros de aire libre y 6.15 de pista cubierta, por no hablar de sus insultantes promedios de marcas. Renaud Lavillenie y Steven Hooker han intentado acercarse a las marcas del ucraniano en los últimos años, por ahora sin éxito, y sólo cabe preguntarnos si estamos, ya por fin, ante el récord verdaderamente inalcanzable.

gromiksipapressLa historia de Sergey Bubka es la historia del caballero que va al castillo a salvar a la princesa y no sólo le da para el pelo al dragón sino que se queda con el castillo, con la chica y desde entonces todos los caballeros andantes se llaman como él, pero con minúscula. Su caso es el de tantos niños soviéticos que, embelesados por el deporte, viajaron desde el fútbol hasta la natación para terminar por recalar, siguiendo el ejemplo de su hermano mayor (que ya parece un cliché del cine clásico: el tan valioso hermano o la hermana mayor que impulsa al pequeño a hacer deporte) en el atletismo. Corrían los años setenta, y faltaban quince años para que Harry encontrara a Sally, pero nuestro Sergey sí encontro a Vitali Petrov: el que sería su entrenador toda la vida y con quien subiría más alto de lo que nadie podría imaginar.

A los once años Bubka ya trasteaba con los listones vistiendo la camiseta de su colegio, el Dynamo Children and Youth Sports School de Voroshilovsgrado, donde conoció a Petrov. En la Unión Soviética no se andaban con tonterías, y a la tierna edad de quince añitos (1978) nuestro Bubka ya se encontraba instalado en Donetsk (Ucrania) con su entrenado. Con 17 años, ya sabía lo que era saltar más de cinco metros, una marca que tampoco parece desorbitada, y fue séptimo en los europeos junior de 1981. Hasta ahí todo normal. Salvo que al año siguiente mejoró sus registros en más de medio metro, y en los mundiales de Helsinki’83 se proclamó Campeón Mundial con 5.70 metros. Había nacido la leyenda del Zar.

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EL DICTADOR DE LAS LISTAS ALL-TIMEbubka5

A partir de ahí, la historia es para todos conocida: un primer récord mundial de 5.85 metros en 1984, hasta inaugurar el selecto club de los seis metros en París, en 1985 y finalmente dejar el récord mundial en 6.14 al aire libre. Se retiró oficialmente en 2001, dejando por el camino 35 plusmarcas mundiales, seis mundiales consecutivos (1983-1999), un oro olímpico en Seúl 1988 (dos tropezones en Barcelona y Atlanta) y un sinfín de medallas europeas. Por no hablar, claro está, de la dictadura que el Zar impuso en los ránkines all-time de la pértiga: hasta 1991, las listas mundiales tenían color rojo, el de la bandera de la Unión Soviética, enarbolada por nuestro héroe. Después, le tocó el turno al amarillo y azul, cuando Ucrania se convirtió en un país. En pista cubierta, las siete primeras marcas de todos los tiempos pertenecen a Sergey, de las trece primeras, suyas son once. En aire libre, la estadística es aún más sangrante: trece de quince. Unas estadísticas muy dificilmente igualables, con todos los saltos citados holgadamente por encima de los seis metros, una barrera que este ucraniano rompía como si nada.

bradwalker¿QUIÉN CONSEGUIRÁ BAJAR A BUBKA DE LAS NUBES?

La lista de caballeros andantes que han intentado asaltar el castillo flotante de Sergey Bubka es larga, como igual de estrepitosos han sido sus fracasos. Pero a ver quién es el guapo que salta la friolera de 6.15 metros, bastante tienen los pobres pertiguistas con regatear listones a seis metros de altura sin partirse la crisma. Maksim Tarasov, Dimitri Markov, el bueno de Brad Walker o el sudafricano Okker Brits son algunos nombres de atletas que hicieron méritos suficientes para ser los mejores de la historia y que se quedaron con la etiqueta del wannabe porque, arriba desde una nube inalcanzable, Sergey Bubka les dedicaba una mirada socarrona y condescendiente al mismo tiempo. “Buen intento, pequeño”.

OLYMPICSHOOKER Y LAVILLENIE, LOS ALUMNOS AVENTAJADOS

En los últimos años, después del pequeño susto que dio Brad Walker con sus 6.04 de Eugene en 2008, el mundo atlético adolecía de pertiguistas capaces de saltar los seis metros. Los récords de Bubka se aburrían más que nunca. Pero entonces llegaron dos jovencillos con muy buena pinta, las dos marcas de la discordia de las que hablábamos antes: el australiano Steven Hooker y el francés Renaud Lavillenie. El primero, que ahora atraviesa un desierto de lesiones y desmotivación, se colocó como segundo atleta de la historia de la pértiga en pista cubierta, un 7 de febrero de 2009 en el que Hooker saltaba 6.06 metros, y prometiéndoselas muy felices en los intentos de récord mundial. En aire libre su mejor marca es de seis metros justos.

Otro cantar es el del francés Renaud Lavillenie, que se destapó como un habitual de los seis metros en un Campeonato de Europa de selecciones en Portugal, y que nos pegó el último susto en los pasados euroindoors de Göteborg. Después de saltar 6.01 metros a la primera, y con el oro ya colgado al cuello, el francés acometió la titánica tarea de saltar 6.07. Y miren ustedes por dónde que, al tercer intento, lo “consiguió”: el listón no tocó la colchoneta, pero se quedó en increíble equilibrio sobre una parte no homologable del saltómetro. De haberlo saltado, se habría colocado segundo atleta de todos los tiempos por delante de Hooker, y siempre por detrás de Bubka.

ATHLETICS-EUR-INDOOR

¿Son los récords de Sergey Bubka algo inalcanzable para la raza humana? Sería muy pretencioso afirmar algo así, pero la verdad es que no parece que nadie vaya a poder acercarse a sus estratosféricos registros de aquí a un buen tiempo. Es posible que Lavillenie o Hooker (si llega a recuperarse) consigan acercarse un poco más a estas plusmarcas, sobre todo el francés, con la imagen de ese listón tembloroso pero firme sobre 6.07 metros. El galo tiene una velocidad de aproximación única, y una frescura que le hacen un hombre muy peligroso en cualquier circunstancia competitiva, pero aún así los 6.14 de aire libre se antojan complicadísimos. Lo que está claro que no está al alcance de nadie que haya nacido en el mismo planeta que nosotros es el promedio de marcas de Bubka, una ristra de saltos sobre los seis metros insultante, unida a un palmarés de medallas que han escrito por sí solas la historia de la pértiga masculina. ¿Nacerá alguien capaz de bajar a Sergey Bubka de las nubes? Acabamos de ver a Jenny Suhr batir el récord de Isinbayeva en pista cubierta, algo que al menos al que suscribe no le entraba en la cabeza hasta hace unos meses. Pocas cosas imposibles existen este deporte, pero lo que está claro es que, a día de hoy, nadie parece capacitado para enturbiar la tranquilidad de los récords de Bubka. El Zar descansa, por ahora, tranquilamente retirado en su sillón.

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Consulta la biografía deportiva de Sergey Bubka

Fotos | Steve Christo | Thierry Gromik (Sipa Press |

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