La etíope Tirunesh Dibaba ha vuelto a proclamarse campeona olímpica de los 10.000 metros como hace cuatro años en Pekín. Con una marca de 30:20.75, la africana no tuvo rival en los últimos 600 metros, aunque durante toda la carrera se le vio cómoda y con la sensación de ir controlándola en todo momento.

La carrera empezó con una escapada de tres atletas asiáticas que quisieron sorprender al grupo mayoritario de africanas, aunque no se les dio mucha cancha y enseguida se les dio caza. El ritmo durante los primeros kilómetros era constante, clavando cada kilómetro en 3:06, hasta el kilómetro 4 en el que la etíope Werknesh Kidane empezó a tirar del grupo y a marcar kilómetros en 3 minutos. El paso por el ecuador de la prueba se produjo en 15:32 y con las tres keniatas y etíopes en cabeza, pero un tirón en el km 7 de nuevo de Kidane dejó en el grupo delantero a las etíopes Kipyego y Cheruiyot y a Tirunesh Dibaba.

En un alarde de superioridad pasmosa, Tirunesh progresaba en el grupo para fijarse en las caras de sus contrincantes y a 600 metros del final pegó el estocazo final, imponiendo un ritmo frenético que ni siquiera la keniata Cheruiyot, de la que se decía que podía destronarla, pudo seguir. El resultado fue un último 5.000 en 14:48, un último kilómetro en 2:45 y un último 400 en 1:01, números que asustan.

La medalla de oro de Dibaba es la segunda que consigue la etíope, la tercera de cualquier color. En Atenas 2004, con apenas 19 años, consiguió ser tercera en la prueba de los 5.000 metros. En Pekín, consiguió la medalla de oro y establecer un récord olímpico que parece imbatible (29:54.66). Hoy, en Londres, con 27 años, Dibaba se ha reafirmado como la reina del fondo mundial.

Foto | AFP

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