Enrique_Gonzalez_entacos

Corría el año 1994 cuando Renault promocionaba su ‘Clio’ con aquel famoso JASP (jóvenes aunque sobradamente preparados). En esa época, nuestros protagonistas apenas tenían algunos meses. Dieciséis años después de ese anuncio, estos ‘clíos’ nos han dado la mejor de las noticias: el atletismo español no está muerto. Sigue vivo. Y habrá que darles las gracias no sólo a estos jóvenes (juveniles de categoría federativa pero absolutos en el rendimiento mostrado), sino también a sus entrenadores, los que como definiría Dionisio Alonso, entrenador de Jesús España, “los grandes olvidados”.

Vayamos por partes. La prueba de 400 metros vallas será recordada dentro de unos años como la prueba fetén en estos ‘Europeos’ Juveniles. En semifinales Alfonso Holgado (52.51) hacía la mejor marca española juvenil de la historia. Él y Enrique González se clasificaban para la final. En ella, Enrique obtenía unos impensables (51.66). Éxtasis en las vallas bajas para los nuestros. Enrique quedaba segundo, plata, y Alfonso obtenía la sexta posición.

Hubo, además dos medallas más, en este caso de bronce, a cargo de Unai Arroyo en los 3000m y de David Morcillo en los 2000 obstáculos. Cabe destacar que además de González (400m valls) y Morcillo (2.000m obstáculos), Didac Salas (pértiga), Alejandro Noguera (peso o disco), Álvaro Martín (10.000m marcha), María Priscilla Schlegel (altura), Laura Izquierdo (pértiga), Ariadna Ramos (triple) y Jénifer Nevado (martillo) se han clasificado para ‘sus’ Juegos Olímpicos a disputar este verano en Singapur. Eso es fomentar el deporte entre los más jóvenes. Que disfruten que aún son JASP.

No nos olvidamos de destacar la participación de Alejandro Noguera en el lanzamiento de disco. Llevó el artefacto en uno de sus intentos hasta los 57,30 metros, mejorando la mejor marca española de la historia: los 55,72m de Mario Pestano desde 1995. Casi no había nacido Alejandro, pero tanto él como sus compañeros, parece que lo han hecho de pie. Y así hay que ponerse ante ellos.

Foto realizada por Eduardo L. Gómez

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