El asfalto puede ser un medio tan proveedor de alegrías como ingrato,  y la adaptación a la maratón es un camino de baldosas amarillas que no muchos consiguen cruzar con éxito. Zersenay Tadese es la metáfora viva de las dificultades que entraña este tránsito hacia los cuarenta y dos kilómetros, poseedor de un récord mundial de media maratón y tiempos estratosféricos en pruebas de pista que paradójicamente no ha conseguido un registro de calidad en maratón.

El atletismo es uno de esos deportes en los que las matemáticas y la estadística no siempre llevan la voz cantante, y eso es algo que sabe muy bien Zersenay Tadese. El eritreo, pupilo de Jerónimo Bravo, ostenta todo un récord del mundo de media maratón conseguido en Lisboa hace apenas dos años, un marciano registro de 58:23 minutos. Medio minuto más rápido que Haile Gebreselassie, casi nadie al aparato. Un minuto más veloz que nuestro mejor Fabián Roncero. Medallista mundial y olímpico en 10.000 metros, con una marca de 26:37.25 minutos. Pero su mejor marca en maratón es de 2:10.41 horas, conseguido este mismo año en Londres. Como tantos otros, Tadese ha chocado de lleno con el muro de la maratón en su versión más cruel, acreditando unos registros en media maratón que invitan a imaginarlo en al élite mundial de la distancia de Filípides, pero sin ser capaz de dar el salto de calidad que diferencia, hoy en día, a los maratonianos de los grandes maratonianos. A día de hoy, Zersenay Tadese, el más rápido de la historia de media maratón, no se encuentra ni entre los cincuenta primeros maratonianos del ránking de la temporada, a dos o tres minutos de las marcas que acreditaban nuestros Abel Antón o Martín Fiz veinte años atrás. Ejemplo diametralmente opuesto es el representado por Carles Castillejo, corredor que en su salto al asfalto ya ha estado a punto de romper la barrera de las dos horas y diez minutos, ha batido al recordman mundial de maratón y todo eso sin registrar tiempos espectaculares en la media distancia.

Falta todavía saber si Tadese desplegará su característico braceo en la cita olímpica de Londres en maratón o en diez mil metros, teniendo en ambos casos una oposición tan sólida como Kenenisa Bekele, Mo Farah, las armadas keniatas y etíopes… lo cierto es que el eritreo es un competidor probado, único con el coraje necesario para plantarle cara a Bekele en los mundiales de Berlín, múltiple medallista internacional en campo a través y garantía de buenos resultados en las largas distancias. Quién sabe si en estos meses que restan hasta el corazón de la temporada de verano Zersenay Tadese da con la clave de la maratón y las casas de apuestas tienen que comenzar a tener en cuenta al hombre siempre ha estado ahí, a la sombra de gigantes, esperando su momento.

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