El pentágono de la iniciación deportiva (Parte 1)
- Archivado en Psicología
- Fecha: 16 de Junio de 2008
Cuando nos referimos a la iniciación deportiva siempre nos vienen a la cabeza tres elementos indispensables que son el propio joven deportista – pieza fundamental –, los padres y los entrenadores. Esta relación triangular ha sido objeto de estudio a lo largo de los años, con intención de conocer cuáles son y deben ser las relaciones entre los tres vértices de la figura.
Sin embargo, en los últimos años se han introducido dos piezas más que resultan fundamentales para la comprensión y adaptación del deporte a los jóvenes que se inician en la práctica deportiva: los directivos y los árbitros, formando el pentágono de la iniciación deportiva (Dosil, 2004).
Y el hecho de referirnos a la relación entre estos tres componentes como una figura pentagonal tampoco está dejado al azar, sino que tiene una explicación: el pentágono está formado por una figura superior triangular donde los vértices están más cercanos entre sí (sería los padres, entrenadores y como parte superior y más importante de la figura los jóvenes deportistas). Por otro lado, en la parte inferior del pentágono se encuadrarían los árbitros y directivos, puesto que la relación es menos directa y continua (están más lejos del vértice superior) pero sí es relevante y esta influencia existe. Además, la relación final con los niños que se inician en el deporte pasa por los padres y entrenadores.
Si nos fijamos en la figura, se pueden sacar las siguientes conclusiones que nos ayudarán en la explicación:
- Hay una mayor cercanía entre los padres y entrenadores con los jóvenes deportistas.
- Hay una mayor lejanía entre los directivos y árbitros con los jóvenes deportistas.
- Hay una mayor relación entre padres y entrenadores con directivos y árbitros.
Los jóvenes deportistas
En estas edades lo más importante es educar al niño y ayudar a que el deporte sea un medio de desarrollo en todos los aspectos: físico, psicológico, intelectual y social.
Los miembros del pentágono deben actuar como psicoeducadores, favoreciendo y dotando al niño de estrategias que le permitan enfrentarse a los entrenamientos y competiciones con éxito.
El papel del psicólogo del deporte debe ser el de asesorar psicológicamente a los jóvenes deportistas para cuidar de que este desarrollo se establezca de forma equilibrada, al mismo tiempo que se garantice en todo momento que los niños gocen de cierta autonomía en la toma de decisiones, amparada en todo momento en la seguridad y el apoyo del entorno.
Los compañeros de entrenamiento ocupan un papel fundamental. En estas etapas los jóvenes se están desarrollando como personas independientes pero también como seres sociales. Las relaciones entre iguales establecerán en este momento pautas comportamentales que irán unidas a los jóvenes el resto de su vida.
Los compañeros que se crean en la práctica deportiva serán apoyo, confidentes y amigos en muchos casos; pero también podrán ser fuente de dudas, inseguridades, confusiones y disyuntivas.
Por último, el deporte será también la escuela de la vida, y como tal servirá de desarrollo de las habilidades psicológicas que se pondrán en práctica en el futuro: atención y concentración, motivación, ansiedad y estrés, autoconfianza y cohesión de equipo, entre otros.
