Está claro, el principal temor de los corredores es el miedo a lesionarse. Es cierto que muchos errores pueden provocar las lesiones, pero la mayoría se pueden prevenir si se utiliza bien la cabeza. Desgraciadamente, ése no es el único miedo que acecha a los corredores así que, en este artículo, te vamos a desvelar cómo afrontar esos miedos que ya conoces como aquellos que, desafortunadamente, aún te quedan por descubrir:

Miedo a la lesión

No incrementes el kilometraje semanal en más de un 10% respecto a la semana anterior y separa, con días de descanso, las tiradas largas y las series cortas y largas, dejando los días centrales para hacer rodajes suaves.

Por otro lado, practica otros deportes para descansar y, cuando vayas a correr, procura hacerlo por superficies blandas, evitando el asfalto en la medida de lo posible. Además, utiliza unas buenas zapatillas adaptadas a tu peso, talla, uso y tipo de pisada, y aplica hielo en aquellas zonas inflamadas que te empiecen a doler tras el ejercicio.

Las cuestas empinadas

Piensa que, por muy duras que sean las cuestas, siempre serán poco respecto al kilometraje final.

Es buena idea trazar rutas de montaña con varios desniveles para fortalecer tus piernas, pero si quieres hacer series, la cosa cambia. Debes entrenar series en pendiente por tiempo, no por distancia. De esta manera, sabrás exactamente el tiempo que vas a estar pasándolo mal, ya sean 30, 50 o 90 segundos. Eso te ayudará a no sobreestimar las cuestas.

Caerse en la cinta de correr

Es un miedo muy común, sobre todo si intentas lucirte en el gimnasio y terminas haciendo todo lo contrario.

La mejor solución consiste en mantener la vista hacia delante mientras corres (evita ver la TV, hablar por teléfono, mandar whatsapps o charlar con otras personas). De vez en cuando, echa un vistazo a tus pies para ver si mantienes una posición correcta y localiza el botón de ‘STOP’ por si pasase alguna calamidad.

El muro del maratón

La mayor parte de los corredores que se enfrentan a tan temible enemigo es porque después del kilómetro 30 se quedan sin los depósitos de glucógeno necesarios. Contra ello no hay nada mejor que reponer energías, los geles de glucosa (10 calorías) pueden ser una opción muy atractiva e ingerir uno cada 45 minutos debería ser suficiente.

Por otro lado, si de verdad quieres evitar el muro del maratón, entrena a ritmo de competición para simular realmente el que llevarás durante el maratón, así irás lo suficientemente entrenado como para superar tal distancia.

Quedarte de los últimos

Seguro que alguna vez te has quedado rezagado durante algún entrenamiento o competición. Da igual que haya sido durante una tirada larga, en una sesión de fortalecimiento o en un entrenamiento de series, esa sensación de no estar a la altura, ese miedo al fracaso, es algo que todo corredor debe evitar.

Si te notas poco suelto, tienes las piernas rígidas o estás fatigado, puedes descansar y mejorar tu rendimiento, siempre tienes que atribuir esos fallos a factores externos o internos. Prueba a ir con gente más lenta o piensa que te llevará un poco de tiempo mejorar para coger la forma de las ‘liebres’.

Sé realista y no pongas excusas, solo de esta manera conseguirás que la diferencia psicológica no sea tan insalvable.

No terminar una carrera

No hay que avergonzarse de parar si estás lesionado o deshidratado, pero si un problema es muscular… ¡resiste! Sigue caminando o parando de vez en cuando si es necesario, pero parar y abandonar una carrera importante te podría atormentar durante años.

Si logras terminar, al menos tendrás esa satisfacción de haber llegado a la meta. Eso sí, aunque estés en plena forma, sé siempre conservador y guarda fuerzas para el final.

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