Correr carrera popular de mas a menos

Seguramente, te estarás preguntando de qué va esta historia de competir en negativo o en positivo, y lo más probable es que en alguna que otra carrera hayas experimentado alguna de estas posibilidades o, quizás, ambas.

¿Acelerando o desacelerando?

Correr en positivo o en negativo, o lo que es lo mismo, acelerando o desacelerando, hace referencia a la estrategia que se utiliza cuando vas a afrontar una carrera.

En concreto, correr en positivo significa salir más lento que el ritmo óptimo medio y acabar fuerte, normalmente terminando con buenas sensaciones y con ganas de volver a competir próximamente.

Por otro lado, correr en negativo es la estrategia opuesta, es decir, empezar fuerte y acabar como se pueda… que casi siempre es más despacio y, en algunas ocasiones, andando.

¿Cuándo correr en negativo y cuando en positivo?

Visto de esta manera, puede parecer que correr desacelerando es peor y que correr acelerando sea la estrategia más correcta, pero no es tan sencillo, pues la estrategia correcta a utilizar depende de muchos factores.

A un corredor de élite que corre solamente para ganar, no le queda más remedio que ir en el grupo de cabeza si quiere tener opciones, todo ello significaría salir dándolo todo y, evidentemente, utilizar una estrategia negativa. Sólo los mejores y mejor adaptados a estas condiciones de carrera son capaces de aguantar el ritmo, y gran parte de ellos terminan “pinchando”.

Por otra parte, cuando lo que se pretende es asegurar un determinado registro -que no hacer marca personal-, lo más idóneo es correr en positivo. Ten en cuenta que se pueden realizar grandes marcas y correr carreras espectaculares corriendo en positivo.

En definitiva, para arriesgar y ganar carreras hay que correr siempre en negativo, lo que en principio sería una estrategia reservada a corredores más experimentados. Pero para asegurar tu marca, hay que hacerlo en positivo, que es lo que deberían hacer todos los corredores aficionados.

Empieza a tope

Empezar dándolo todo sería ideal sólo para carreras cortas, como mucho hasta medio maratón y nunca en el caso del maratón, eso sí, siempre y cuando el terreno no presente desniveles, es decir, que sea llano y sin obstáculos.

Empezar con un ritmo fuerte implica que debemos haber hecho un buen calentamiento, incluso con un apartado de trabajo de fuerza dentro del mismo. No se trata de empezar a un ritmo de competición, se trata de empezar superándolo.

Por ejemplo, si quieres hacer el 10K en 50 minutos, no deberías empezar a 5 min/km sino a 4.45 min/km aproximadamente. Es una estrategia arriesgada, dado que según la condición física de cada uno, será difícil mantener el ritmo inicial pero, ¿a que quieres probar hasta donde puedes aguantar?

Recuerda mantenerlo todo bajo control y que si nunca experimentas nuevas estrategias, nunca sabrás si obtendrás nuevos y mejores resultados.

Empieza despacio

Empezar a un ritmo más pausado, por debajo del ritmo de competición, es útil para distancias largas y en condiciones climatológicas adversas. Empezar despacio es una estrategia más conservadora y menos agresiva.

Corriendo de esta manera, lograrás mejorar tu confianza en carrera. Cambiando el ritmo de manera progresiva conseguirás demostrarle a tu cuerpo de lo que eres capaz.

¿Y tú? ¿Con qué estrategia obtienes mejores resultados?

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1 Comentario

  1. Yo sigo siendo de la opinion que siempre te quedas con las sensaciones que tienes al final de un entreno o carrera por eso para mi almenos la mejor opcion es la de menos a mas que es la mejor para el 99% de nosotros que no somos pros

    tritivelo.wordpress.com

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