Tanto en metodología de entrenamiento como en indumentaria y equipación, existen diferencias significativas entre ambos tipos de terrenos:

Peligrosidad

La soledad en montaña es muy relajante pero siempre se puede convertir en un problema si ocurre algún contratiempo. Si sales a correr solo en montaña, ten en cuenta que es más peligroso que el asfalto, sobre todo si no conoces el recorrido, por eso deberías llevar un adecuado equipo de seguridad según tus prioridades: GPS, primeros auxilios, teléfono móvil, alguna bebida y barrita energética deberían ser los indispensables.

Preparación

Correr por montaña es más duro que correr por asfalto. En un entrenamiento en montaña debe primar el volumen a la intensidad. Por otro lado, para empezar a correr por montaña deberías haber empezado previamente un adecuado plan de entrenamiento en llano y en asfalto de mínimo unos 3 meses de duración, saliendo a correr unas 3-4 veces a la semana y siendo la base semanal de ese plan: un día de series cortas, otro de fartleck, uno de carrera continua suave y otro de entrenamiento cruzado.

Impacto físico

El terreno de montaña hace que trabajes aún más todos tus grupos musculares, y esto es debido a la cantidad de desniveles que te puedes encontrar por las diferentes rutas de montaña. Por otra parte, el asfalto es una superficie muy dura y el impacto que ejercerás contra el suelo será relativamente más agresivo para tus articulaciones que si corres por césped o por tierra.

Terreno

En asfalto, la pisada es uniforme y homogénea, siempre te tienes que adaptar de la misma manera. Sin embargo, en montaña, los senderos suelen ser irregulares y con fluctuaciones en los desniveles, con piedras, tierra, etc. Esta falta de homogeneidad en los apoyos hace que el terreno sea variable y bastante inestable para tus tobillos, tu pisada debe ser lo suficientemente fuerte como para evitar cualquier tipo de desequilibrio.

Para correr en montaña es necesario que hayas desarrollado un programa de fortalecimiento de los tendones y ligamentos de tu tren inferior, además de haber practicado ejercicios de propiocepción0 que te permitan controlar cualquier tipo de desequilibrio consecuente de alguna mala pisada.

Calzado

Tus zapatillas son como los neumáticos de un coche (teorías minimalistas y barefootianas aparte). En un rally de montaña no se utilizan los mismos “neumáticos” que en una carrera por asfalto. Debes correr por montaña con unas zapatillas adecuadas, reforzadas, con un buen relieve en la suela, estables y más resistentes de lo habitual.

Control del tiempo

En asfalto te puedes planificar los entrenamientos sin temor a que ocurra algún imprevisto, pero en montaña la cosa cambia. Si pretendes salir 30 minutos a correr por montaña, es posible que tardes más tiempo (sobre todo si no has ido anteriormente por ese recorrido).

Ambiente

En montaña te encuentras con un clima hostil, diferente e inesperado. Es cierto que respirarás mejor que con el aire contaminado de la ciudad y que te producirá mayor satisfacción correr viendo todo el paisaje montañero, pero si cambia el ambiente y empieza a llover no vas a tener un sitio donde vayas a poder refugiarte de forma inmediata.

Además, siempre que vayas a un sitio con una determinada altitud debes ir preparado para enfrentarte a cualquier cambio de temperatura. Por esa razón, es conveniente una mayor preparación previa para correr por montaña, y esto implica preparar la salidas con detenimiento, observando las previsiones meteorológicas y equipándote correctamente como veremos a continuación.

Equipamiento

El equipamiento de un runner es muy distinto al de un trail runner, debes seleccionar cuidadosamente el material que te va a acompañar durante tus rodajes, así que te recomendamos leer estos dos posts imprescindibles:

2 Comentarios

  1. También la diversión. Correr por montaña es más divertido por la gran variedad que te puedes encontrar.
    El aire puro también es uno de los motivos que te deben hacer planear rutas de montaña. Evita correr siempre con aire contaminado. Tus pulmones te lo agradecerán.

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