Tiempo de reacción

Desde una perspectiva meramente deportiva, es importante señalar que el tiempo de reacción simple y discriminativo son una variante del tiempo de reacción que se manifiesta continuamente en la actividad física, ya que en la mayoría de las modalidades deportivas, la variedad  de estímulos a los que debe atender el deportista y las enormes posibilidades de respuesta son unas de las características más significativas.

En carrera, poseer una buena reacción permite al velocista superar la inercia del estado de reposo para acelerarse en los primeros metros de la carrera.

TIEMPO DE REACCIÓN SIMPLE

Es el tiempo que separa una excitación sensorial de una respuesta motriz que el sujeto ya conoce de antemano. Implica una respuesta única a un estímulo ya conocido, el ejemplo más sencillo que nos permite ilustrar esta capacidad es la respuesta al disparo del juez de salida en una prueba de velocidad.

TIEMPO DE REACCIÓN DISCRIMINATIVO

Se manifiesta continuamente en la actividad física -y en la mayoría de modalidades deportivas- ya que el sujeto debe reaccionar a diferentes tipos de estimulos (auditivos, cinestésicos, visuales, etc.), debiendo elegir entre diferentes tipos de respuestas posibles para alcanzar el máximo rendimiento deportivo.

PROCESO DE REACCIÓN DISCRIMINATIVA

Respuesta

Anticipación

Precisión

Sincronización

Secuencialización

Respecto a la fase de elaboración de respuesta, el tiempo de reacción es difícilmente manipulable. Debemos destacar el importante papel que juega el aprendizaje previo en la velocidad en que se produce este proceso.

Debes tener en cuenta que la práctica continuada de acciones que se pueden producir durante el entrenamiento, incrementará el volumen de información que tu cuerpo posee almacenado en su memoria. Poseer un buen repertorio facilita acceder a las respuestas más eficaces en la práctica deportiva. Zaciorski (1968) recomienda 3 métodos para la mejora del tiempo de reacción discriminativo: método de repeticiones, método parcial o analítico y método sensorial.

La anticipación significa que en una determinada situación, y sobre la base de las percepciones, se construye el desarrollo de lo que va a suceder. La importancia de la anticipación constituye actualmente el tema central de numerosos estudios.

Por otra parte, según Fitts y Posner (1968): “la precisión de una reacción, en cuanto a magnitud y dirección, está limitada por la capacidad del ser humano para discriminar entre el estímulo muscular y visual, y el movimiento”.

Además, sincronizar significa hacer que coincidan en el tiempo dos o más movimientos, y según determinadas situaciones, no se presentan aisladas sino que están sujetas a un contexto de continuas acciones encadenadas (secuencializadas), por lo que, para tomar decisiones rápidas, hay que entrenar la secuencialización de las acciones.

FOCALIZACIÓN

Nideffer (1989) asegura que “para que un sujeto rinda, hasta donde es capaz de hacerlo en una determinada tarea, su atención debe estar centrada en los rasgos más relevantes de esa tarea”. Y, además, señala cuatro formas de dirigir el foco atencional: la amplitud (ancha-estrecha) y la dirección (interna-externa).

Hay ciertas situaciones deportivas que requieren un foco atencional amplio, ya que el deportista debe ser sensible a varias señales distintas, mientras que el segundo tipo hace referencia a la dirección de la atención del deportista.

La experiencia demuestra que, mediante el entrenamiento, el tiempo de reacción simple sólo se puede mejorar entre un 10-15%, mientras que el tiempo de reacción discriminativo, se puede mejorar entre un 15-40% (Grosser, 1992; Hollmann y Hettinger, 1980).

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