Factores que condicionan la flexibilidad

Factores intrínsecos o mecánicos

– Movilidad articular: es el rango de movimiento o los grados de articulación que posee una articulación. La movilidad articular depende de la distensión de los músculos antagonistas, del aparato cápsula ligamentoso, de las superficies articulares, fibrocartílagos, topes óseos y del tipo de articulación: diartrosis (articulaciones con máxima amplitud de movimiento, como el hombro o la cadera), anfiartrosis (con poco rango de movimiento, como la columna vertebral) y sinartrosis (sin movimiento, cómo las suturas del cráneo).

– Enlongación músculo-ligamentosa: es la capacidad de las estructuras blandas de la articulación para aumentar su longitud sin recuperación de la posición inicial.

– Tono muscular: se refiere a la hipertonía, se trata del exceso de tono muscular que puede limitar la amplitud de los movimientos, principalmente por dos motivos, porque dificulta la relajación de los músculos antagonistas o porque existe un contacto de las partes blandas (por ejemplo, en la flexión de codo, un exceso de volumen muscular del bíceps podría limitar el movimiento).

– Elasticidad muscular: es la capacidad del músculo de volver a su posición inicial una vez realizado un estiramiento del mismo. Esta capacidad depende de la fatiga del músculo y de su temperatura, del carácter y el ritmo de las contracciones musculares y de las características de la masa muscular y del tejido conectivo, es decir, de la disposición de las fibras musculares y componentes y de si se trata de tejido conectivo o fibroso. Por otro lado, también depende de los arcos reflejos:

  • Reflejo miotático de estiramiento: el músculo, al estirarse bruscamente, se contrae oponiéndose al estiramiento.
  • Reflejo inverso de estiramiento o inhibitorio: según el cual un excesivo estiramiento estimula los órganos tendinosos de Golgi y estos provocan una inhibición muscular y una relajación con la finalidad de evitar la lesión del músculo o grupo muscular.

Otros factores intrínsecos (Mora, 1995): conforme aumenta la edad, disminuye la flexibilidad. Respecto al sexo, la mujer es más flexible que el hombre aún teniendo la misma edad. La herencia también tiene un cierto valor de influencia y el estado emocional, en algunos casos (angustia o miedo), producen un nivel de tensión muscular que limitan la movilidad.

Factores extrínsecos

– Hora del día: por la mañana, al levantarte, la flexibilidad es mínima, luego se incrementa poco a poco y, hacia el final del día, vuelve a disminuir. Se logra una mayor Amplitud de Movimiento (ADM) entre las 10h-12h y las 16h-18h.

– Costumbres sociales: la actividad laboral, el sedentarismo, la actividad física o los hábitos posturales también inciden en la ADM. Por ejemplo, en países orientales, debido a su costumbre de sentarse en el suelo, poseen mayor ADM que los occidentales.

Calentamiento: con el calentamiento se incrementa la temperatura, disminuye la viscosidad muscular y se facilita la contracción muscular, lo que provoca un aumento de la flexibilidad al volverse el músculo más elástico.

– Entrenamiento: aunque la flexibilidad sea la única capacidad física que involuciona, no por ello significa que sea no entrenable. Con el entrenamiento se incrementan considerablemente los valores iniciales.

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