Razones y beneficios de un calentamiento

Un buen calentamiento, junto con una adecuada vuelta a la calma y una sesión de estiramientos al final de tu entrenamiento, es necesario para mejorar tu calidad de vida y cuidar tus articulaciones, músculos y tendones. En concreto, la realización del calentamiento tiene tres razones fundamentales: la prevención de lesiones, la mejora del rendimiento deportivo y la preparación mental para la posterior práctica deportiva.

Te describimos cuáles son los beneficios del calentamiento haciendo referencia a estas tres razones:

Previene lesiones

El calentamiento, tanto el general como el específico, favorece el aumento de la temperatura corporal, lo que deriva en una mayor elasticidad muscular y en una disminución de la viscosidad del músculo. Además, un buen calentamiento aumenta la flexibilidad y la movilidad articular, acelera los impulsos nerviosos (mejoran tus reflejos), se envia una mayor cantidad de sangre oxigenada a los músculos, mejora el entorno hormonal produciendo más catecolaminas y mejorando la producción y utilización de energía durante el ejercicio físico, aumenta la vasodilatación, la eliminación de desechos y se favorece la contracción potente de los musculos.

Todas estas mejoras obtenidas a través de un buen calentamiento repercuten en una mejor coordinación inter e intramuscular (mejoran las conexiones entre músculos y nervios), lo que permite un mejor control sobre el propio cuerpo, por lo que se generan menos situaciones de riesgo y se evitan lesiones deportivas como contracturas, esguinces, etc.

Una persona en reposo tiene aproximadamente el 20% de los vasos sanguíneos irrigando el músculo, mientras que después de hacer un calentamiento de 7 minutos, la cantidad de vasos sanguíneos puede aumentar en un 75%. En definitiva, el calentamiento te hará ser un corredor más rápido y coordinado.

Mejora el rendimiento

Durante el calentamiento se aumenta ligeramente la frecuencia cardíaca y la circulación sanguínea. De este modo, conseguirás prepararte de forma adecuada para la posterior actividad principal más intensa.

Si comienzas con una actividad intensa -sin calentar debidamente- no la podrás afrontar a pleno rendimiento ya que, al calentar, se mejoran las capacidades físicas básicas (fuerza, resistencia, flexibilidad y velocidad) y las cualidades motrices (agilidad y potencia), mejorando la ejecución de la tarea que vayas a realizar posteriormente.

Además, si no calientas, corres el riesgo de un súbito aumento de la presión sanguínea, así que un calentamiento progresivo te ayuda a cuidar tu corazón.

Te prepara mentalmente

La capacidad de atención y de concentración se ven incrementadas durante el calentamiento. La puesta en marcha es vital (psicológicamente hablando) ya que te ayuda a adaptarte al ambiente que te rodea, permitiéndote familiarizarte con él a través de las primeras sensaciones, tanto físicas cómo psicológicas.

El calentamiento es indispensable para realizar una primera toma de contacto con la actividad que va a seguir. Además, te ayudará a mejorar tu confianza con la tarea que vas a realizar y te motivará de forma positiva.

Un buen calentamiento debe durar, aproximadamente, una media de 15-20 minutos, aunque con 10′ (e incluso con 7′) podría ser suficientemente fuerte como para elevar el ritmo cardíaco y preparar los músculos que se van a utilizar en la actividad posterior.

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1 Comentario

  1. Acelera los impulsos nerviosos?? uf, esto o está mal expresado o no tiene base fisiológica. Podría ser más acertado que se mejora la integración sensorio-motora porque se activan los mecanismos de regulación supraespinales sobre los reflejos espinales.
    en fin..

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